Elecciones: análisis y números

Primer Paso en Santa Fe

POLÍTICA
29 de abril de 2019

Por Juan Pablo Hudson

La política nacional tenía ayer domingo los ojos puestos en Santa Fe, la segunda provincia en importancia a nivel nacional. El círculo rojo que no habita el territorio santafesino contaba con una sola pantalla abierta en la página de la carga de datos ofrecida por el Tribunal Electoral: la gobernación. Ya con los primeros números se supo que la batalla sería exclusivamente entre Antonio Bonfatti, candidato del Frente Progresista Cívico y Social, y Omar Perotti, el líder de Juntos, la lista que apabulló a María Eugenia Bielsa, su contendiente dentro del PJ. La noticia rutilante -aunque no sorprendente- fue la abrupta caída al tercer puesto del candidato de Mauricio Macri, José Corral, actual intendente de Santa Fe. Nuevamente Cambiemos ocupa esa posición pero ahora en una provincia densamente poblada y en la que hace tan solo dos años logró un triunfo impresionante en todas las categorías legislativas.

En números concretos, el ex gobernador Bonfatti (2011/2015) hizo una importante elección, teniendo en cuenta los magros resultados del  2017, cuando el oficialismo provincial obtuvo el tercer lugar detrás de Cambiemos y el PJ. El candidato del Frente Progresista fue el que logró más votos (494.217, un 31,15%), apenas por encima de Omar Perotti (447.535, un 28,21%), el peronista rafaelino que concretó una excelente elección.

Su contrincante en el PJ, la escurridiza María Eugenia Bielsa (229.751, un 14,47% ), pagó carísimo su alejamiento de la política partidaria durante cinco años y sus reiteradas negativas a liderar en las elecciones al PJ kirchnerista. La política enseña que los votos son fluidos, dispersos, nadie tiene capacidad de conservarlos bajo la manga. Idéntica lección, aunque por motivos opuestos, recibieron los candidatos de Cambiemos. También revela una apuesta exitosa de Cristina Fernández de Kirchner y del propio Omar Perotti, quienes a pesar de los recelos y traiciones sellaron una alianza que por ahora les rinde como una parva de Leliq: el posible retorno del PJ al gobierno provincial.

La mayor pregunta en estas primeras horas posteriores al escrutinio es si el peronismo podrá mantener el acumulado de las dos listas o si, como en tantas otras ocasiones, incluidas las elecciones de medio término en 2017, no habrá traslados masivos de votos desde perdedores a ganadores. Esa es la ilusión de un socialismo que irá por los votos no-peronistas de Bielsa. En la madrugada los voceros de la arquitecta declararon a favor de la unidad pero todavía falta mucho. ¿Perotti le ofrecerá una candidatura a senadora o diputada nacional en octubre?

José Corral, intendente de Santa Fe, y candidato cambiemita, tuvo una magra elección (312.246, un 19,67 %) aunque se esperaba una perfomance todavía peor. Ya sin chances para ser elegido gobernador, habrá que esperar la reacción de un golpeadísimo Mauricio Macri y, fundamentalmente, de la mesa chica nacional liderada por Marcos Peña. ¿Le quitarán el apoyo a favor de Antonio Bonfatti? ¿Tratará Cambiemos de evitar en junio la foto de Alberto Fernández u otro líder del kirchnerismo abrazando a un Omar Perotti consagrado gobernador? Vale recordar que Corral fue parte del Frente Progresista hasta que saltó a Cambiemos, cuando la marca amarrilla era imparable y el socialismo se caía a pedazos en Santa Fe. Seguramente entre sus votantes haya radicales que antes votaban al socialismo.

Un cambio histórico 30 años después

El dato histórico que se produjo ayer domingo fue la derrota sufrida por el socialismo frente al radicalismo en la interna del Frente Progresista. Por primera vez desde 1989 la ciudad no tendrá un intendente de ese partido. El franja morada Pablo Javkin (en su bunker la contraseña de wi-fi era “David le gana a Goliat”) obtuvo 90.259 votos (19,82 %) frente a los 81.776 (17,96%) de Verónica Irizar, la candidata de la actual intendente Mónica Fein. Las caras del oficialismo en las últimas salidas televisivas, cuando las infalibles mesas testigos propias confirmaban la derrota en la interna, develaban el peso de semejante traspié. El socialismo paga el desgaste de tres décadas de gestión y en buena parte los exorbitantes niveles de violencia que padece su principal bastión.

En 2017 el joven Roy López Molina arrasaba en las elecciones a concejales obteniendo una caudal de votos formidable, más de 200 mil. Hoy a la mañana el rubio con pinta de joven ejecutivo de una multinacional confirmó que logró 140 mil votos menos que hace dos años al cosechar 59.766 (un 13,12%), toda una vida en la política contemporánea. El desplome de quien se descartaba sería el próximo intendente de la turbulenta Rosario muestra que la grave situación económica pesó por encima de cualquier otra variable.

El candidato más votado fue el peronista Roberto Sukerman (107.860, un 23,68%), candidato de la unidad en el PJ. Pero la suma de la interna del Frente Progresista (172.035) torna realmente peliaguda su posibilidad de llegar al despacho de la intendencia. Salvo un explosivo crack entre el socialismo y el radicalismo, todo indicaría que en junio Rosario volverá a tener un intendente radical como en la década del ochenta cuando gobernó el inestable Horacio Uzandizaga. Está claro que el partido fundado por Esteves Boero hará pagar caro el apoyo, seguramente negociando presencia propia en puestos claves del próximo gabinete, lo mismo que hizo Javkin cuando en 2015 le permitió a Mónica Fein revertir su mala elección frente a la candidata del PRO Ana Martínez.

La izquierda independiente realizó una buena elección de la mano de Ciudad Futura. Su líder, Juan Monteverde, obtuvo 51.271 votos (11,26%), quedando en el cuarto lugar. Si bien quedó lejos del batacazo de 2015, vuelve a ratificar un caudal de boletas que la posiciona como la principal fuerza de izquierda municipalista de la Argentina. La gran duda pasa por si será capaz de renovar sus tres concejales. Todo indica que no pero seguramente se ilusione con meter aunque sea dos, lo que sería todo un hito frente al crecimiento tan pronunciado del Frente Progresista y el PJ.

Las legisladoras

La periodista Susana Rueda (57.892 votos) logró derrotar a la radical María Eugenia Schmuck (54220) en la categoría concejales dentro del Frente Progresista. Los boinas blancas se quedaron con las ganas de liderar también la estratégica lista de concejales y garantizar una mejor gobernabilidad en caso de que finalmente Pablo Javkin sea el intendente de Rosario. Las declaraciones cruzadas después de las 23 horas de anoche mostraban todo lo que estaba en juego.

El tercer lugar lo obtuvo la camaleónica Daniela León (45.867), radical que emigró a Cambiemos y logró una aceptable elección. El caso del peronismo es particular, puesto que presentó una miríada de candidaturas sin que ninguna fuera de fuste. De hecho su triunfador fue el representante del Movimiento Evita Eduardo Toniolli con apenas 25.089 votos. Detrás quedó la kirchnerista Marina Magnani (22.266) y más abajo María Fernanda Gigliani (13.992). Habrá que esperar a si una síntesis hegeliana permite que el peronismo muestre un volumen de votos con mayor peso en las generales de junio.

Caren Tepp, candidata de Ciudad Futura, vino a mostrar que las mujeres tienen un lugar protagónico en Rosario. Ocupó el cuarto lugar en las candidaturas individuales con 38.133 debajo de Rueda, Schmuch y León. Tiene un desafío mayúsculo: lograr que ingrese Pitu Salinas, actual concejal, referente del partido, quien ocupa el segundo puesto dentro de la lista. En caso de no lograrlo, la presencia de la izquierda en el Concejo Deliberante (cinco ediles actualmente), toda una anomalía de la ciudad si se la compara con el resto del país, se vería fuertemente dañada, puesto que perderían dos ediles y se suma la estrepitosa caída de Celeste Lepratti, la otra concejala de izquierda que ni siquiera logró el piso mínimo para superar las PASO.

En diputados

El político más votado de la provincia de Santa Fe fue Miguel Lifchitz en la categoría diputados. El actual gobernador logró la friolera de 543.786 votos, bastante por encima de Antonio Bonfatti. A Lifchitz se le reconoce una gobernaración plagada de obras públicas, pero no podemos obviar que se trata de un cargo legislativo y no uno ejecutivo. En esta categoría Cambiemos alcanzó con Gabriel Chumpitaz el segundo puesto con 193.150 votos, una respetable cantidad si se tiene en cuenta el desbarranco general de los amarillos. El tercer puesto dejó atónitos a todes, principalmente a las militantes feministas, dado que Amalia Granata, la mediática que encabezó la lucha contra la ley de interrupción legal del embarazo, alcanzó un pleno con 146.150.

Como ocurrió en concejales en Rosario, la interna peronista fue desmesurada, un canto a la fragmentación con al menos diez candidatos. El más votado fue el kirchnerista Leandro Busatto (99.297), por debajo Silvina Frana (61.619), la candidata de María Eugenia Bielsa, y en tercer lugar Oscar “Cachi” Martínez con 51.877. Dependerá de la capacidad de traslación de votos entre todos los archipiélagos para lograr una representación relevante en la cámara alta provincial.

En Senadores

Finalmente, en la categoría Senadores Mónica Fein, del Frente Progresista, fue la más votada con 143.456 votos. Pero no fue una noche de felicidad para la actual intendente de Rosario (2011/2015; 2015/2019) después de que se confirmara la derrota de su delfín en la interna a intendente. Los reproches hacia su figura al interior del Partido Socialista no tardarán en llegar.

Nuevamente, como en diputados, Cambiemos quedó segundo con la muy buena elección del radical PRO Martin Rosúa (99.449).El tercer lugar lo ocupó Marcelo Lewandowski (78.784), el candidato de la arquitecta Bielsa, quien le ganó la interna a la kirchnerista  Norma López (57.860). La sumatoria desplazaría a los amarillos al tercer lugar pero nadie puede garantizarlo.

Las PASO marca tendencias pero no conclusiones definitivas, salvo en el resultado de las internas. El sistema de Boleta única en Santa Fe garantiza la dispersión de candidatos y las desigualdades al interior de los partidos. Cada categoría tiene la foto de su principal candidato y se tacha lo que se elige. Ello lleva a que un partido concrete una buena elección a intendente pero realice un papelón en la categoría diputados o senadores.

Por lo pronto, cuando los candidatos recuperen el sueño después de una noche larguísima por la demora en la carga de datos, estarán en la calle tratando de conseguir nuevamente la atención de una población sacudida por el desastre económico.

 

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