LAS LUCES DE UN CAMIÓN DE FRENTE EN MEDIO DE LA TORMENTA

POLÍTICA
3 de septiembre de 2018

#CláusulaGatillo, columna de Juan Pablo Hudson

La estruendosa denuncia surgida de las fotocopias de los cuadernos en donde había registros minuciosos de los oscuros recorridos del pago de dinero en negro como contraparte de la obtención de obras públicas, se presentó, para el conglomerado oficialista, como la “repentina” posibilidad de poner en segundo plano el tenor de la crisis financiera que no hace más que agravarse día a día; y también como un arma letal para golpear a una ascendentes Cristina Fernández de Kirchner; por el lado de la oposición, sobre todo kirchnerista, se le intentó bajar el precio justamente porque se la consideró una nueva megaoperación mediático-judicial para tapar la recesión en el peor momento del gobierno desde su asunción en diciembre de 2015.

Sin embargo, con el correr de las semanas se va comprendiendo que, más allá de las operaciones mediáticas y la bochornosa actuación del juez Claudio Bonadío y el fiscal Carlos Stornelli, la crisis económico-financiera y las denuncias surgidas de los cuadernos Gloria lejos de paralelizarse, ahora confluyen de manera explosiva en un punto crucial: chocan de frente al gobierno.

Todos los indicadores financieros revelan la inminencia del temido default. Los dólares del FMI no alcanzan más que para -con suerte- cubrir los baches financieros de 2018. Hay (al menos) 10 mil millones de dólares que no se sabe de dónde van a salir a partir del nuevo año. El gobierno lo sabe. Nadie más le presta y le prestará en el mediano plazo. Por ese motivo sale de gira obligada el presidente Macri a EEUU a implorar a fondos buitres para que no terminen de irse de la Argentina.

Y ya se piensa en el Tesoro norteamericano como nuevo prestamista. Una opción remota, por cierto, que se baraja en medio del derrumbe de su proyecto económico. Mientras tanto, cae estrepitosamente la actividad económica en julio un 6,5%, se retrae el empleo, sobre todo en la industria, se detiene la obra pública por el ajuste fiscal, aumentan los intereses de la deuda y se suman nuevos papelitos verdes como las LETES, y la inflación se atraganta ya con los salarios reales en pesos.

Pero si logramos salirnos del ruido y la parafernalia mediática, aparecen sólidas hipótesis que inscriben las denuncia de los cuadernos en un delicado contexto internacional: la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Lo que incluye una renovada voracidad del país del norte por los recursos no-renovables de las región.

A su vez -es decir: no en paralelo- la furiosa embestida del poder judicial federal a partir de loas anotaciones del chofer Centeno provocó el “arrepentimiento” de múltiples empresarios y sumó un nuevo elemento decisivo para hundir a la Argentina en una recesión económica que puede tener derivas inéditas: el parate de la obra pública, la caída del valor bursatil de las empresas, y el espanto de cualquier tipo de inversionista de meter las patas en este lodazal en el que parece no salvarse (casi) nadie.

Los funcionarios gubernamentales festejan frente a cámaras el lamento de Cristina y miembros de sus gabinetes pero viven con terror (no es una metáfora) puertas adentro de sus despachos el avance furioso de las restricciones financieras en un gobierno al que aún le resta más de un año para cumplimentar su mandato. Se suma, con menor fuerza, gracias a la colaboración de Bonadío y Stornelli, la innegable participación de la familia presidencial en ese circuito de coimas para obtener contratos. Las declaraciones del constructor Wagner forzarían una grotesta puesta en marcha de una deux machine por parte del barbado juez: que la causa empiece de 2008 en adelante, recorte (uno más) indispensable para dejar afuera a la empresa familiar IECSA, de la que formó parte Mauricio y su padre hasta 2007.

Pero si logramos salirnos del ruido y la parafernalia mediática, aparecen sólidas hipótesis que inscriben las denuncia de los cuadernos en un delicado contexto internacional: la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Lo que incluye una renovada voracidad del país del norte por los recursos no-renovables de las región.

Y, en el plano local, una feroz puja y reacomodamiento de las más poderosas empresas de capital local por la repartija de los negocios en un área de importancia estratégica para la producción: la generación, el transporte y la distribución de energía, junto con la explotación de recursos naturales vinculados a la misma.

En el primer caso, la verosímil posibilidad de que esté Estados Unidos detrás de estas denuncias devela el objetivo de detener el avance en Argentina y la región de China y sus alianzas con capitales locales.

Muestra de ello es la información vertida en un artículo del diario Clarín del 1 de agosto (https://www.clarin.com/politica/gobierno-quiere-electroingenieria-obra-represas-santa-cruz_0_SJBj-DkBQ.html) en el que dejaba en claro la intención del gobierno de correr a la empresa Electroingeniería, ligada estrechamente al kirchnerismo, de la construcción de dos represas cruciales (USD 4700 millones financiados por bancos chinos) en Santa Cruz. Para ello Javier Iguacel -actual ministro de energía- se reunió con el embajador de China y le solicitó que ponga de patitas en la calle a su socio local. El embajador afirmó con la cabeza y pidió tiempo para responder. Una semana más tarde se enteró de la aparición de unos explosivos cuadernos gloria y que el socio argentino, dueño de Electroingeniería, Gerardo Ferreyra, quedó detenido y su país en medio de un conflicto serio para la continuidad de las obras.

La economista Mónica Peralta Ramos (https://www.elcohetealaluna.com/macri-ante-el-abismo-del-poder/) deja en claro por dónde pasa la puja al interior del empresariado local: “Poco a poco empieza a tomar forma la trama viscosa de una operación mafiosa destinada a eliminar a CFK del escenario político, y a disciplinar al núcleo central que apoya a este gobierno: los grandes empresarios que controlan monopólicamente sectores estratégicos de la economía. Este disciplinamiento pasa por una reasignación de los negocios dentro de la histórica patria contratista, y en particular dentro de aquel sector vinculado a la energía (generación, transporte y distribución), a la explotación de recursos no renovables, y especialmente a la producción de petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta: la segunda reserva más grande del mundo.

La aparición de la multinacional Techint, una de las tres principales del país, en los cuadernos provocó una fuerte caída del valor de las acciones de las empresas involucradas, (20% en el caso de Techint). Y aparece la posibilidad concreta de una sanción contra esta empresas y otros involucradas por parte de SEC norteamericana y otros organismos de control financiero internacional. Se suma la marcha atrás en el financiamiento a las obras en curso que iban a motorizarse con capitales privados. Finalmente, un punto esencial para los intereses del gobierno de Donald Trump y también de empresas del ámbito local: la posibilidad de comprar empresas que queden fuertemente dañadas en su valor por los cuadernos.

De nuevo la aguda lectura de Peralta Ramos (https://www.elcohetealaluna.com/no-hay-chofer-que-conduzca-esta-voragine/): “esta operación potencia el debilitamiento de la estructura productiva argentina, facilita la expansión local del capital extranjero, contribuye a desarticular la estructura industrial y se inscribe dentro de una estrategia geopolítica que busca eliminar al populismo de la escena política en América Latina”.

Sin embargo, aparte de estos objetivos, la operación mediático-judicial va en vías de dejar de ser esa repentina luz de esperanza que alumbraba el camino de un gobierno colapsado para revelarse como el otro farol de un camión llamado crisis que acelera de frente.

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