Se lanzó el Frente Patria Grande

JUAN GRABOIS: CRISTINA SÍ, CORRUPCIÓN NO

POLÍTICA
9 de noviembre de 2018

Por Juan Pablo Hudson

“Kirchner nos enseñó que la política es, básicamente, dos cosas: territorio y dinero. Todo lo demás son boludeces”, le dijo alguna vez un ex miembro de La Cámpora al equipo editor de la revista Crisis 

Es buen resumen de la concepción política que abrazó históricamente el justicialismo. Pero esa ecuación que a través de una máxima daba cuenta de lo necesario para fluir en la gobernabilidad, explotó por el aire en el plano local, cuando la obtención de ese dinero quedó asociada a los casos de corrupción: primero con la imagen de los bolsos manipulados por José López en un convento durante la madrugada fatídica y febril y, fundamentalmente, con la frondosa denuncia de los cuadernos Gloria. En el plano internacional, las denuncias y condenas de corrupción en el marco del  caso conocido como Lava Jato, horadaron al Partido de los Trabajadores (PT) hasta su reciente derrota electoral.

Lo que antes era un secreto a voces del sistema de recaudación (que incluye al peronismo pero también a las otras fuerzas políticas), ahora es visto a los ojos de la opinión pública (es extenso responder aquí los motivos) como un hecho aberrante que no solo puede llevar a prisión a alguno de los funcionarios involucrados sino que se corre el peligro de caer en el ostracismo político. Es en este contexto de nuevas maneras de “mirar el tema” que aparecieron algunas voces desde afuera del peronismo pero también desde su interior con un pedido manifiesto sobre la cuestión, asimilándolo en el plano ddiscursivo y en la práctica. Tal vez eso se llame renovación para un partido que nunca hizo gala de la lucha contra la corrupción.

La reciente presentación de una nueva fuerza política liderada por Juan Grabois sacudió la modorra del kirchnerismo. Grabois no es peronista, es líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. Tiene una estrecha relación con el papa Francisco. En el lanzamiento del Frente Patria Grande, y en sus últimas apariciones mediáticas, manifestó el deseo de que Cristina Fernández de Kirchner sea la próxima candidata a presidente de un frente social y político amplio. Considera que ella es la opositora con mayores chances de vencer en las urnas al oficialismo. Pero también provocó una fuerte polémica cuando puso como condición que deberá excluirse a todos los “que no tienen una vocación de servicio, sobre todo los corruptos pero también los oportunistas y los gallitos de riña que cacarean pero no resuelven ningún problema y pierden todas las batallas, le hicieron mal al país y al gobierno de Cristina”.

"Grabois, en el lanzamiento del Frente Patria Grande, y en sus últimas apariciones mediáticas, manifestó el deseo de que Cristina Fernández de Kirchner sea la próxima candidata a presidente de un frente social y político amplio pero también provocó una fuerte polémica cuando puso como condición que deberá excluirse a todos los “que no tienen una vocación de servicio, sobre todo los corruptos y oportunistas".

Nadie lo nombró, pero el primero que se puso el sayo fue el ex Ministro de Planificación entre 2003 y 2015 Julio De Vido. En una carta furiosa acusó a Grabois de “vigilante y ortiva” y lo invitó a pelear en la cárcel en donde pasa sus días. El diario Clarín publicó también un supuesto enojo de la propia Cristina Fernández. Pero Grabois y el resto de los integrantes del flamante Frente Patria Grande, con una importante composición de mujeres feministas, sostuvieron sus condiciones: no queremos corruptos. Ese es el límite.

Hasta el momento el kirchnerismo ha negado las acusaciones de corrupción y las sindica como parte de operaciones judiciales en alianza con el gobierno nacional y los medios de comunicación hegemónicos. De allí el sacudón que provocan testimonios como los de Juan Grabois.

Para ciertos sectores excluir a Cristina Fernández de Kirchner de los hechos de corrupción ocurridos durante sus gobiernos, es una postura burda. Para otros es la primera vez desde el 10 de diciembre de 2015, cuando llegó al poder la alianza Cambiemos, que una vertiente mayoritaria del peronismo pone en marcha una renovación discursiva, con un fuerte corte juvenil, basada en la honestidad como principio y sin que ello incluya la denostación de la expresidenta.

De manera tal que podemos utilizar una imagen arriesgada: Juan Grabois y el Frente Patria Grande podrían constituirse respecto a Cristina Fernández, de la misma manera que Lilita Carrió lo hace con Mauricio Macri: en referentes morales. No importa, en este caso, si Carrió merece el mote, hablamos de cómo funciona esto en el imaginario de una porción importante de la ciudadanía

Y suma, lo decimos nuevamente, una renovación generacional. El grueso del Frente Patria Grande tiene menos de 45 años. A diferencia de Carrió, siguiendo la comparación, aparece una garantía de lucha contra la corrupción pero también una agenda política propia de los movimientos sociales que se busca instalar en el caso de que se concrete finalmente una candidatura de la expresidenta en en el marco de un frente opositor amplio.

Para ciertas vertientes del movimiento feminista, la figura de Juan Grabois resulta urticante por su relación con el papa Francisco y los límites que ha impuesto la iglesia a derechos de las mujeres como la interrupción voluntaria del embarazo. Otras sectores del movimiento optan por avanzar con alianzas estratégicas, sin por eso tener que bajar sus banderas y apaciguar las discusiones internas, con el objetivo de ganar las elecciones y revertir la política de ajuste permanente del macrismo que padecen los sectores populares y las clases medias.

Junto a la inflación desbocada, la inseguridad, la pérdida de empleos y poder adquisitivo, la corrupción aparece en el horizonte de las candidaturas y armados políticos  como un tema que influye y moldea la posibilidad de acompañamiento con su voto de parte de un sector del electorado al que debe convocar la oposición sí es que quiere volver a gobernar el país.  ¿Es posible un peronismo que dispute las banderas del republicanismo y la honestidad de las que hoy se aferra, sin importar sus contradicciones, el macrismo?

 

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