FEMINISMO, SALARIO REAL Y REELECCIÓN DE CAMBIEMOS

POLÍTICA
17 de marzo de 2018

Foto: corriendolavoz.com.ar

Balance y perspectiva después del 8M

La marcha en el marco del paro organizado por la colectiva Ni Una Menos y el movimiento feminista en general, fue multitudinaria. El crecimiento respecto al 2017 fue geométrico. Cientos de miles de mujeres (y una minoría de varones) ocuparon primero la Plaza de Mayo y después la Plaza del Congreso. Lo mismo ocurrió en los principales centros urbanos del país. En La Plata, se afirma con algarabía, pudo haber sido la marcha más masiva de su historia, con 30 mil asistentes.

El documento leído fue claramente contestario y con un fuerte torno opositor respecto al gobierno de Mauricio Macri. Los siguientes pasajes de ese documento leído dejan en claro la posición de las mujeres movilizadas: “Paramos contra los despidos, el ajuste del gobierno y por aborto legal, seguro y gratuito. (…) Nuestra fuerza callejera empujó a este momento histórico en el que el derecho al aborto legal, seguro y gratuito exige ser tratado en el Congreso y nos declaramos en alerta y movilizadas frente al uso oportunista del sistema político de nuestro histórico reclamo de autonomía. Paramos las ocupadas y desocupadas, las asalariadas y las que cobramos subsidios, las trabajadoras de la economía popular y las que realizamos tareas domésticas y de cuidado. Paramos las privadas de libertad explotadas en cárceles provinciales. Contra el ajuste del neoliberalismo magro que encara en nuestro país el gobierno de Macri y la Alianza Cambiemos, con la connivencia de los gobiernos provinciales, rechazamos la precarización total de nuestras vidas.”

En las crónicas de los días siguientes, algunas de las referentes de la colectiva Ni Una Menos se animaron a afirmar que “el movimiento feminista, en toda su multiplicidad y extensión, es el actor político más importante de la oposición al gobierno de Mauricio Macri. Mejor: es la actriz, la dinámica, la fuerza”. No es fácil comprobar esta idea, que tal vez sea más un desafío y apuesta hacia el futuro inmediato que una realidad actual. La marcha del jueves último no pareció incomodar ni fastidiar al gobierno. Eso no significa que el macrismo no entienda la potencia del movimiento feminista, pero hasta el momento no vive sus declaraciones ni manifestaciones callejeras como un peligro a conjurar. De hecho, rápido de reflejos, días antes del trascendental 8M, abrió la posibilidad de discutir en el parlamento una bandera del movimiento feminista que, salvo excepciones, el oficialismo rechaza: el aborto libre, legal y gratuito. Lo mismo que la paridad salarial de género y la extensión de las licencias por paternidad. El macrismo entiende que debe meter las patas e incluso impulsar puntos claves de la agenda progresista.

El gatillo al salario

De a poco se van firmando acuerdos paritarios. Hasta ahora el gobierno logra uno de sus objetivos políticos no-declarados: la progresiva reducción de los ingresos de los trabajadores. O en clave CEO: el costo laboral. Esta semana firmó un triste acuerdo el principal gremio nacional: el de Comercio al mando del siempre oficialista Armando Cavallieri. Arregló un 15% sin cláusula gatillo. También firmó en su momento José Luis “Cloro” Lingeri de Obras Sanitarias un porcentaje idéntico y nada que gatillar. Como en cascada, pronto se publicará la foto del jefe de los estatales nacionales, Andrés “El Centauro” Rodríguez, lo mismo que la UOCRA del Martínez y el resto de los gordos cegeistas. Todos en un 15%, en el mejor de los casos.

La principal batalla la protagonizan los dignos sindicatos docentes, bancarios, el sector combativo de aceiteros y los metrodelegados del subte. El resto sigue gatillando en contra de sus bases. Según un reciente trabajo del Instituto CIFRA, perteneciente a la CTA, los salarios reales del sector privado aumentaron en 2017 en promedio un 2,7%, en contraste con los del sector público que se mantuvieron inalterados.

De todos modos, aclara el informe, “dada la elevación de la inflación en diciembre, el salario real en el sector privado fue apenas 1,2% superior al del mismo mes de 2016, mientras que en el sector público fue 0,7% inferior”. Se suma que ese ínfimo crecimiento de los salarios reales ni siquiera emparda las pérdidas de 2016 (que fueron de alrededor del 6%). Por lo que la caída en diciembre de 2017 respecto a igual mes de 2015 fue de 4,2% en el sector privado y del 6,3% en el sector público.

Según las estimaciones de diferentes institutos de investigación, la comparación con 2015 arroja una caída del salario real en estos dos años del 4% en el mundo privado y del 6% en el público.

El macrismo instala la reelección de Mauricio, María Eugenia y Horacio

El oficialismo instaló el fin de semana su voluntad de ir por la reelección del presidente de la nación, de la gobernadora de la provincia de Buenos Aires y del jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pero también apunta a quedarse con dos provincias y ciudades en las que cada vez se siente más cómodo y de local: provincia y ciudad de Córdoba, Rosario y Santa Fe.

En una reunión en off con encumbrados funcionarios jóvenes del PRO, se admitía que la situación económica de la población no sólo no mejorará en lo que resta del mandato de Mauricio Macri sino que es probable que empeore. “Pero ganamos igual, no importa la caída del consumo, porque esos mismos que no ya compran plasmas ni heladeras, están viendo cómo mejora la infraestructura de sus barrios humildes y porque no quieren volver al pasado corrupto”, analiza un funcionario con grandes posibilidades de crecimiento al interior de la estructura partidaria.

El macrismo imagina la reelección en base a obra pública, es decir, cloacas, agua potable, rutas y autopistas. Quieren máquinas y zanjas abiertas a cielo abierto. El diario La nación destaca que en 2017, el gobierno de Macri invirtió $208.000 millones. Este año destinará $235.000 millones y prevé captar $35.000 millones de los privados por el programa de participación público privada (PPP). En total serán $270.000 millones. De ese monto total, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, destinará $131.000 millones para rutas, autopistas y ferrocarriles, entre otros. Su par de Interior, Rogelio Frigerio, prevé asignar $56.000 millones para cloacas, agua potable, vivienda, urbanización, obras hídricas, inundaciones y el Procrear, entre otros planes.

Sin posibilidades de dar noticias positivas de crecimiento, el macrismo busca complementar la obra pública con una riesgosa incursión en una agenda ajena: la progresista. El oficialismo no se pone colorado y redobla esfuerzos para mantener la porción de su electorado de centro y manotear lo que pueda de ese progresismo light que ya no quiere votar al peronismo y mucho menos al kirchnerismo. De allí la sorprendente agenda “feminista” que impuso en estas semanas y el teatral bardeo a la Unión Industrial Argentina (UIA). Según el voluntarismo mediático gubernamental, este tipo de disputas con la clase empresaria desmiente que es un gobierno para ricos. Las decisiones en materia económica lo desmienten.

Y, por supuesto, el gobierno apelará a la confrontación que más lo ha redituado: el pasado corrupto y anacrónico que encarna el peronismo y su supuesta capacidad de modernización de la política argentina. Falta mucho para las elecciones y en las finales nunca es recomendable confiarse.

Cláusula Gatillo. Columna política
 de Juan Pablo Hudson

 

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