EL CASO LARRABURE - LA INTERNA DE OPOSITORES A CAMBIEMOS

POLÍTICA
24 de marzo de 2018

Foto: Redacción Rosario
Ganón junto a Nora Cortiñas

El caso Larrabure

En la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario se realizó el último miércoles una audiencia presidida por Fernando Barbará, con el objetivo –impulsado por Familiares de Víctimas del Terrorismo – de lograr la reapertura de la causa Larrabure. Distintas organizaciones de derechos humanos, sociales, políticas, sindicales y estudiantiles se manifestaron allí para “repudiar al intento de reflotar la teoría de los dos demonios” a través de este caso.

En los tribunales de calle Entre Ríos fue nuevamente Javier Vigo Leguisamón –abogado de Arturo Larrabure, hijo del militar Argentino Larrabure– quien arremetió con el pedido de reapertura de la causa, como lo viene haciendo desde el año 2007, para que se la considere “crimen de lesa humanidad” y por lo tanto “imprescriptible”. 

El coronel Larrabure  fue capturado por el Ejército Revolucionario del Pueblo en 1974 en el marco de la toma de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María. Tras un largo cautiverio de 372 días, la versión oficial afirma que fue ultimado por el brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores. El diputado provincial por el Frente Social y Popular (FSP) y periodista Carlos del Frade, sin embargo, niega este relato e instala la hipótesis del suicidio.

Ya en 2008, la fiscal Liliana Bettiolo solicitó la reapertura de la causa para que se investigue las causas de la muerte del Larrabure. Pero el entonces Procurador General de la Nación, Esteban Righi, emitió un contundente dictamen oficial negando que las acciones de los grupos armados que actuaron en las décadas de los sesenta y setenta puedan calificarse como delitos de lesa humanidad. Amparado en lo escrito por Righi, fue el juez federal Marcelo Bailaque rechazó el pedido de reapertura pero, en un fallo ambiguo, señaló que sus decisiones no implicaban “la adopción de una solución sobre el fondo de la cuestión debatida (carácter de lesa humanidad o no de los hechos denunciados)”. Aquel año el diario Página/12 lo tituló como el fallo que no fue.

De esta manera, amparada en la ambigüedad de la resolución del juez Bailaque, la querella volvió a la carga e interpuso un recurso de apelación ante la Cámara Federal de Rosario, pues el cuerpo de Larrabure apareció sin vida a unos pocos kilómetros de nuestra ciudad. La novedad política ese año fue que el entonces Fiscal de Cámara de Rosario, Claudio Palacín, dictaminó que efectivamente se  trataba de un delito de lesa humanidad. Esto le valió el apartamiento de la causa a manos del Procurador General de la Nación Esteban Righi.

Dos años más tarde, en 2010, la Cámara rechazó el pedido de la querella, pero ahora familiares del coronel y agrupaciones cercanas a los genocidas solicitaron la elevación a juicio a integrantes del ERP por la ocupación de la Fábrica Militar y la toma como prisionero de Argentino del Valle Larrabure. Nuevamente la Cámara Federal deberá expedirse en esta causa espinosa que puede abrir el camino a la teoría de los dos demonios y, como un alud, el pedido de reapertura de otras causas.

Los defensores del principal acusado, el último jefe político del ERP Luis Mattini, nombre de guerra de Arnol Kremer, son el ex defensor general de la provincia de Santa Fe Gabriel Ganón, y Pablo Llonto, abogado en múltiples causas para enjuiciar a milicos. Los temores de ambos abogados y agrupaciones de DDHH es que la Cámara Federal de Apelaciones ahora está integrada, entre otros, por Aníbal Pineda, un vidrioso juez que pertenecía a la agrupación Justicia Legítima, cercana al kirchnerismo, pero que una vez llegado Mauricio Macri a la presidencia, no sólo renunció a dicha organización sino que apenas nombrado en la Cámara Federal de Apelaciones, incorporó como relator a Juan Cruz Peña Álvarez, primo hermano de Marcos Peña Braun, el actual Jefe de Gabinete de Ministros.

Habrá que estar atentos a la resolución que tome la Cámara a 42 años del golpe de Estado. Algo tenemos en claro: los organismos de DDHH triunfaron frente a las fuerzas políticas, judiciales y empresariales que lucharon en forma denodada para lograr la impunidad de los genocidas. Las multitudinarias marchas en 2017 contra la ley del 2x1 en beneficio de los milicos condenados y el retroceso en pantuflas de los miembros de la Corte Suprema así lo confirman. Pero la lucha contra la “teoría de los dos demonios” siempre ha sido delicada. Las lecturas sociales sobre la acción de los grupos políticos armados son disimiles y en muchos casos condenatorias, al punto de igualarlas con la violencia perpetrada desde el aparato del Estado en el período 1976-1983. 

Unidad frente al aluvión amarillo

La coalición de izquierda independiente Ciudad Futura propuso hace algunas semanas realizar una gran interna entre frentes y partidos opositores al macrismo en Rosario. Se apoya al que gana pero cada fuerza política puede presentar su propia lista de concejales. Esto incluiría al Frente Social y Popular encabezado por Carlos del Frade, pero también al peronismo y al socialismo.

La convocatoria muestra múltiples líneas de interpretación: La unificación parece ser la consigna de la época para los opositores a Cambiemos si sumamos los denodados y laberínticos intentos de reunión de las múltiples partes en las que estalló el peronismo a nivel nacional después de las reiteradas derrotas en la provincia de Buenos Aires y la caída de Daniel Scioli en 2015. Solo este fin de semana hubo reuniones con este objetivo en las tierras (o el feudo) de los hermanos Rodríguez Saa y en la localidad bonaerense de Hurlingham.

Lo traducimos: a pesar de que la economía se desmorona, junto al salario real de los trabajadores, y aumenta rabiosamente el endeudamiento, la fuerza encabezada por Mauricio Macri tiene las mayores chances de lograr la reelección en la nación, la provincia de Buenos Aires y Capital Federal. Y aventaja al resto en Rosario y Santa Fe, lo mismo que en Córdoba ciudad y provincia.

Ciudad Futura deja definitivamente la condición de fuerza nueva y mete las patas en el barro de la real-politik. En las últimas elecciones consolidó un piso muy alto para un partido de izquierda pero tuvo una novedad: se encontró con un techo bajo. De allí la pérdida del 40,6% de los votos respecto a la fenomenal elección que había hecho en 2015.

La propuesta ha sido halagada hasta el momento por el último candidato a concejal del peronismo Roberto Zukerman y por el ex gobernador de la provincia, el socialista Antonio Bonfatti. Pero la faena suena inverosímil si se tiene en cuenta las intensas internas propias que enfrentan estos dos grandes partidos en la provincia. Y la falta de antecedentes de una movida política semejante. En el caso del oficialismo, la tensión entre asumirse como opositores plenos al macrismo y los riesgos de una repentina sequía de recursos fiscales que conlleva enfrentar abiertamente a las políticas del gobierno de Mauricio. El Ministro Frigerio suele cocerse los bolsillos ante los disidentes explícitos. Se suman el desgaste y las fricciones internas propios de más de dos décadas de gestión en Rosario y un tercer mandato en Santa Fe.

El peronismo local se debate, al igual que en la nación, entre si la renovación implica dejar afuera al kirchnerismo y poner en juego una oferta electoral más lavada, e incluso en espejo a la de Cambiemos, o si profundizar una alternativa confrontativa a las políticas neoliberales que pueda incluir a dirigentes cercanos a la ex presidente de la nación.

La izquierda independiente en Rosario tuvo su primavera en las elecciones de 2015, cuando logró ingresar cuatro concejales en la ciudad (tres Ciudad Futura, una el Frente Social y Popular) y dos diputados (Frente Social y Popular). El 2017 le puso un duro freno a las ambiciones (sobre todo) de Ciudad Futura y del Frente Social y Popular. Los interrogantes sobre la composición del electorado que los acompañó en 2015 fueron muchos. Las últimas elecciones dejaron en claro que una porción relevante eran votantes volátiles, es decir, aquellos que deciden su voto a último momento y se mueven por pasiones efímeras, como la bronca y la apatía. Ciudad Futura sigue siendo una de las fuerzas de izquierda principal a nivel país pero sabe que en 2019 debe perforar el nítido techo electoral que se le apareció en las legislativas. El Frente Social y Popular debe sostener la precaria armonía entre las fuerzas que lo componen y abrirse a nuevas apuestas. Falta mucho para 2019. Una vida. Pero todos mueven las fichas, no quieren quedar atrás, de nada y ante nadie.

Escuchá la columna
de Juan Pablo Hudson

 

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