Desigualdad y pobreza en la era Macri

Así no se puede seguir

POLÍTICA
1 de octubre de 2019

Por Juan Pablo Hudson

Cambiemos culminó un fin de semana positivo después de mucho tiempo. Paliza a su favor en las elecciones mendocinas y un masivo acto en las Barrancas Belgrano, uno de los barrios emblemáticos de apoyo al PRO en Capital Federal. Una multitud se agolpó a la espera del tren que trasladaba a Mauricio Macri y la primera dama Juliana Awada. Se terminaron las campañas digitales. Los amarillos ya no arman sus movidas a través de las redes sociales sino en las calles con jingles, carteles y arengas. Cuadras con micros mostraron que, como es debido, se trasladó gente que se sumó a las movilizaciones más espontáneas. Marcos Peña sonreía canchero aunque fue el gran derrotado el sábado: ya nadie cree en su supuesta sagacidad para entender e influenciar en los deseos de los electores-cibernautas. Cambiemos sigue retrocediendo en chancletas respecto a su “doctrina”, ahora copa las calles, aún cuando sabe que este tipo de movilizaciones no dicen nada, solo nuclean a convencidos.

La pasmosa situación económica es la que manda y quema al gobierno. El INDEC publicó la semana pasada sus relevamientos sobre la desigualdad de ingresos en la Argentina. La forma de medirlo es a través del coeficiente de Gini, una método para medir la desigualdad ideada por el estadístico italiano Corrado Gini. El coeficiente de Gini es un número entre 0 y 1, en donde 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno).

La Encuesta Permanente de Hogares lleva a cabo un relevamiento exhaustivo de los ingresos en los hogares, para lo cual realiza un conjunto de preguntas destinadas a indagar sobre las distintas fuentes de ingreso, tanto de las personas individualmnte como de los hogares en su conjunto. Los ingresos relevados provienen tanto de fuentes laborales, ya sean de ocupados asalariados o independientes, como no laborales, principalmente jubilaciones y pensiones, y subsidios. En el informe difundido por el INDEC se presentan distintos tipos de ingresos: el ingreso total individual, el ingreso de la ocupación principal, el ingreso de los asalariados, el ingreso total familiar y el ingreso per cápita familiar.

El Coeficiente de Gini para el segundo trimestre de 2019 fue de 0,434 puntos, mientras que un año atrás era de 0,422. Es el peor registro para un segundo trimestre desde 2006, cuando el coeficiente llegaba a 0,438 puntos. Pero mejoró respecto al primer trimestre del año, cuando ascendía a 0,447%. Hubo marcas peores durante el gobierno de Cambiemos. La desigualdad en el primer trimestre y la brecha de ingresos entre el decil más rico y el más pobre de la población se amplió de 20 a 21 veces en un año.

La población más pobre percibe apenas el 1,3% de los ingresos mientras el sector más rico concentra el 30,9%. El ingreso per cápita familiar del decil más pobre representó un magro 1,5% del total. En cambio, el 10% más rico aglutina 32,8% del ingreso total.

La población más pobre percibe apenas el 1,3% de los ingresos mientras el sector más rico concentra el 30,9%. El ingreso per cápita familiar del decil más pobre representó un magro 1,5% del total. En cambio, el 10% más rico aglutina 32,8% del ingreso total.

Pero hay más datos alarmantes. El ingreso promedio per cápita fue en el segundo trimestre de 13.400 pesos mensuales. Mientras que el 10% más rico de la población tiene un ingreso promedio de 66.781 pesos, 23 veces más grande que el del sector más pobre (indigentes), que llega a los 2.872 pesos.

De acuerdo con la escala de ingreso individual, hasta el octavo decil de la población, que tiene ingresos promedio de 27.629 pesos, quedaba por debajo del costo de la canasta básica total que define el nivel de pobreza. Según el INDEC, esa canasta costó en junio (período del informe presentado) 31.148 pesos.

El 60% de los empleados obtiene un salario promedio por debajo de los $19.980. El 70% de los habitantes ganan hasta $23.933 al término del segundo trimestre del año. Y más de 8,5 millones de personas tiene ingresos totales por hasta 34.950, apenas por encima del costo mínimo de esa canasta.

Los datos de pobreza e indigencia

El lunes por la tarde una incómoda Carolina Stanley y un pálido Dante Sica, anunciaron el explosivo aumento de la pobreza y la indigencia en el primer semestre del año, es decir, el período previo a las graves consecuencias económicas que provocó la debacle electoral de Cambiemos en las PASO.

Según el INDEC, en los primeros seis meses del 2019 hubo en nuestro país un 35,4% de personas pobres. El aumento interanual es explosivo: 8,1%. La última medición había sido la del segundo semestre del recesivo 2018. En ese entonces la pobreza alcanzaba al 32% de las habitantes. 

La indigencia, por su parte, saltó 2,8%, es decir, de 4,8% en el primer semestre de 2018 a 7,7% en la primera mitad del presente año.

Los hogares pobres de la Argentina alcanzan el 25,4%, mientras que igual período del año pasado fue el 19,6%. El aumento en este caso fue del 5,8%.

La herencia más siniestra que deja el macrismo es que el 52,4% de los niños y adolescentes entre 0 y 14 años es pobre.

El desmembramiento gubernamental del segundo semestre augura que estos números serán peores, trágicamente peores.


 

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