9 discos elegidos

Novedades de la música emergente Argentina

MÚSICA
20 de enero de 2020

* Por Valentin Prieto

A pesar de que la norma del algoritmo en las tiendas digitales parezca imponer a los artistas limitarse a publicar “singles” (o sencillos, o simples, o como quieran llamarle a las canciones sueltas), muchos grupos y solistas continúan elaborando el honorable oficio de darle forma a un álbum de larga duración. Dentro de los géneros del rock, pop y canción alternativa, he aquí un repaso de algunos de los muy buenos discos aparecidos en Argentina en 2019 que tal vez no tuvieron toda la atención que merecían.

 

1. Guazuncho - Existe

Ni bien iniciado el año, desde la ciudad de Corrientes Guazuncho publicó las canciones pertenecientes a su 5to álbum de estudio, titulado “Existe”. El caso de este artista es por demás particular: Iñaki Zubieta (la persona real detrás del nombre Guazuncho) vivió un tiempo en Ciudad de Buenos Aires. En aquellos años, con su otro proyecto musical “Las Liebres” telonearon a Ariel Pink en Niceto Club. Luego, regresado a su Corrientes natal, fue invitado por Spiritualized, la mítica banda de rock inglesa que lidera Jason Pierce, para abrir su show en Teatro Vorterix de Capital Federal. Un par de años después Explosions in the Sky, para enojo de sus acérrimos fans, también invitó a Guazuncho a abrir su show en Niceto. ¿Cómo puede un artista correntino que ni siquiera reside ni visita la Ciudad de Buenos Aires lograr estas pequeñas gestas en un ambiente tan competitivo y cruel como es el de la industria de la música? Sin dudas una respuesta se puede encontrar en su obra: la música de Guazuncho está totalmente ajena de cualquier búsqueda de reconocimiento, de éxito o carrera. Son las vivencias hechas música de un pasajero al servicio de la canción, por más que la canción en cuestión sea extrañísima. El eterno secreto mejor guardado que baña las orillas del Paraná. 

En “Existe” Zubieta encuentra una síntesis entre tradición y modernidad al mixturar en dosis justas la parte más folclórica de su recorrido —expuesta explícitamente en sus materiales más orgánicos; “Cauce”, de 2012 y "Natsuki”, de 2014 — con su costado influenciado por la electrónica iberoamericana con guiños a la obra de El Guincho. Ese desarrolló de una mecánica electrónica fluida se aprecia en sus dos siguientes discos, siendo “Cazadores” (2016) donde encontró su punto más álgido. En “Existe” estos dos mundos confluyen a modo de virtuosa síntesis, con un renovado optimismo, y con la amable novedad de escuchar la presencia de su voz mucho más al frente. La melodía concisa guia las complejas texturas, ritmos y sonidos de procedencias diversas y lejanas (hay samplers de Eduardo Mateo y Caballeros del Zodiaco incluidos) formando una especie de caparazón a la canción. 

 

 

2. El Robot Bajo El Agua - El Lado Velado

En la categoría regresos, la alicaída escena independiente argentina tuvo la grata sorpresa de que El Robot Bajo El Agua volviese luego de casi una década de silencio para editar "El Lado Velado", su primer material discográfico desde el 2010. El lider del proyecto Nicolás Kramer, repatriado en territorio argentino desde hace algunos años y con una gira a cuestas junto a su histórica banda Jaime Sin Tierra (durante 2017 y 2018), encuentra en este formato el punto justo para hace crecer la raíz de sus prodigiosas canciones. Acompañado una vez más en la producción por su incondicional ladero, Norman Mac Loughlin , El Robot Bajo El agua mutó con "El Lado Velado" hacia un sonido orgánico, alejado del método de canciones enganchadas de antaño, pero no por eso menos eficaces o alejadas del canon Kramer: un autor con una sensibilidad muy especial para interpretar un pop en castellano único, repleto de gracia, sutil humor y nervio melódico.

 

 

3. El Asesino del Romance - después

Hubo un tiempo, posiblemente anclado a comienzos de esta década que se termina, en que se creía que el pop tucumano podría ser la bocanada de aire fresco a la monotonía de lo que estaba aconteciendo en la zona central del territorio argentino (es decir, Ciudad de Buenos Aires y alrededores). Esto en definitiva nunca sucedió: la idea de la escena uniforme, desconectada de un todo, sólo funciona como una nota de color de suplemento cultural venido a menos. Pero la Provincia de Tucumán dejó discos inmaculados en la década de 2010 de un pop fino, original, fresco, especialmente anti costumbrista y particularmente poético.

El cantante Eduardo "Chueco" Ferrer fue parte de Monoambiente, un grupo seminal de aquella "movida tucumana" de comienzos de milenio. Radicado desde hace ya varios años en Buenos Aires, colaboró con una inmensidad de grupos y artistas haciendo uso de su particular destreza vocal y del inconfundible timbre de su voz. Pero lo que en 2019 nos vino a corroborar el segundo disco de su grupo El Asesino del Romance, es que a su calificada entonación y tono característico se suma un virtuosismo melódico ineludible. "después" es posiblemente el disco de música pop más elegante que se haya fabricado en Argentina en este año. Todo lo que suena es de un lujo pop providencial, con arreglos fríamente calculados, y las melodías de Ferrer (junto a su voz, esa voz) conduciendo un universo inspirado.

 

 

4. Limbo Junior - La Torre de Monedas

Los años cambiemitas en Argentina también lograron en el territorio de la música el cometido indirecto de dar por terminadas las expectativas de muchos proyectos. Hay un sin fin de bandas que se desmembraron en estos últimos años, ya sea por exilio de algunos de sus integrantes en búsqueda de mejores oportunidades, o por la simple imposibilidad de desarrollar el oficio en un territorio así de problemático. Uno de los grupos que emprendió su camino disolutorio fue Limbo Junior. En su disco póstumo "La Torre de Monedas", el cuarteto platense fue de los pocos que entendió que el rock de guitarras podía aún intentar ser el medio para calibrar canciones de cierto contenido político sin abrazarse a la demagogia y sin tampoco prescindir de un universo personal.

Con la bandera de "Juventud Americana", el disco del grupo chileno Ases Falsos de 2012, los Limbo Junior fueron esa rara avis que leyó que la coyuntura obligaba a salirse del naturalismo poético en el que se había sumergido la música alternativa argentina, incapaz en sus letras de cantar acerca de otra cosa que no sean mares, montañas o referencias a películas clásicas norteamericanas. Un imaginario indie agotado que terminó siendo su propia carta de defunción cuando los jóvenes artistas de Trap comenzaron a bajar una línea en apariencia combativa mucho más acorde y funcional a tiempos de tibia militancia por internet. "La Torre de Monedas", sin ser un disco de rock político es una colección de canciones de convicción y sumamente conscientes de las dificultades del presente. Su lanzamiento en mayo de 2019 contó además con el estreno del video de la canción "Dos Robos", un corto de casi 8 minutos que finaliza con una suerte de mini documental en el que la ciudad de La Plata es tomada por jóvenes empleados de Rappi, Pedidos Ya y demás empresas de delibery. El grupo linkea sabiamente con el desborde social social de 2001 sin caer en lecturas simplistas.

 

 

5. Candelaria Zamar - Una Linterna

La cantante y compositora originaria de Córdoba, Candelaria Zamar, quebró el pasado invierno un silencio discográfico de media década desde su álbum debut para lanzar una verdadera rareza musical titulada "Una Linterna". Rareza, en este caso, no porque Zamar sea una compositora de música experimental, más bien todo lo contrario: su música es de un clasicismo aplicado que funciona como un bálsamo en esa fila de cantautores despersonalizados que entregó el final de la década, cuando algunas de las mejores plumas argentinas fueron perdiendo rumbo sonoro, mientras su identidad artística se disipaba.

La de Zamar es una rareza por partida doble si se tiene en cuenta que su disco debut fue editado en 2014 a través del sello cordobés Discos del Bosque, cuna de algunos de los proyectos de música pop mas pasatistas y livianos del último tiempo. "Una Linterna" es el refugio de una cantante virtuosa que no esconde ni el talento de su voz ni el de sus canciones, y  jamás pone en tela de juicio su compromiso estético con la canción. Ese compromiso se torna intachable durante las ocho canciones arregladas e interpretadas con riesgo y elegancia, poco habitual para la media que denota por momentos gran parte del pop argentino, tan propenso a subestimar al oyente.

 

 

6. Mi Amigo Invencible - Dustiland

Otros que rompieron su largo letargo musical fueron los mendocinos de Mi Amigo Invencible. Otrora considerados una promesa dentro del panorama del rock nacional, el grupo había logrado luego de dar mucha batalla encontrar una zona media entre prestigio y popularidad con "La Danza de Los Principiantes" (2015). "Dustiland" apareció en 2019. Al parecer el grupo tuvo varios comienzos fallidos a la hora de darle forma al complejo desafío de suceder a un disco que les había dado una visibilidad, un nombre y un prestigio.

"Dustiland", producido por un estadounidense llamado Luke Temple y mezclado en un estudio de la ciudad de San Francisco, no será el álbum con el que el grupo vaya a llenar estadios, o siquiera convocar pequeñas multitudes. Tampoco es ni por asomo una apuesta por un sonido FM que aspire a un mayor alcance de sus canciones. Por el contrario, "Dustiland" es casi un ejercicio de estilo que parece tener como premisa principal el reencuentro del grupo no tanto con su esencia como banda, sino con ellos mismos como músicos. Como si hubiesen querido deshacerse de todo lo aprehendido en el camino y desintoxicarse de años de modesta fama para restituir cierta inocencia y experimentación que, presente en su extensa obra, había quedado puesta en dilema ante un malogrado compendio de simples y lados B editados en el período de silencio entre ambos álbumes. La frescura de Dustiland radica en canciones que, sin ser despojadas parecen no del todo habitadas. Como si el oyente pudiese terminar de darles forma al escucharlas. Un recorrido lúdico, con varios cantantes, compositores que se van turnando en el transcurrir de las canciones. Un recorrido colectivo impredecible, cálido y muy amable a la escucha. Un regreso necesario.

 

 

7. Diosque - Terruño

"Terruño" es el nombre de la última excentricidad de Juan Román Diosque. El compositor y cantante tucumano, a pesar de una exposición creciente en la última media década y de trabajar sus ediciones con la gigante productora Pop Art, nunca comprometió su manual de autor. Luego de "Constante" (2015), un álbum que contó con varias menciones para ser uno de los mejores discos alternativos de habla hispana de la década, Diosque no relegó su obra con el fin de cautivar mayor audiencia, por el contrario, optó por continuar cultivando su característico estilo, en búsqueda de variables y alternativas a su característico pop adulterado y afiebrado. "Terruño" puede sonar en principio más desfragmentado que "Llanero" (2017), sumado a sus aspiraciones folclóricas, pero es Diosque en estado puro. La canción "Varias Mitades", junto a su hilarante videoclip (con cita a La Lambada incluida) demuestran que aún hay un margen para la originalidad entre tanta aglomeración de homogeneizados.

 

 

8. El Estrellero - Alto Miedo

Durante el mes de noviembre del interminable 2019, un viernes (viernes son los días que Spotify obliga a los artistas a publicar sus canciones, regla que debería servir si el artista en cuestión es Chayanne, pero que difícilmente le cambie algo a los artistas que se nombren en este artículo) El Estrellero y Panchito Villa lanzaron sus respectivos nuevos discos: dos distintas aproximaciones al lado luminoso de un olvidado rock nacional benefactor de grandes melodías.

El Estrellero es un quinteto multigeneracional de la Ciudad de La Plata. Sus integrantes tienen distintas edades y recorridos pero están unidos por una fascinación puntual hacia el rock melódico conducido por guitarras. Juan Irio, antes cantante y compositor en Thes Siniestros, vendría a ser la voz principal, escoltado por el prolífico Lautaro Barceló quien, luego de divagar por varios grupo de la Ciudad de las diagonales, encuentra en El Estrellero su hogar predilecto para componer y producir. "OK Amigo" es posiblemente su canción más lograda hasta la fecha dentro de su más que prolífico repertorio. Y todo lo que propone "Alto Miedo", el tercer disco de estudio de El Estrellero, es un trabajo paradójicamente sin temor alguno: una travesía de 10 tracks impredecibles pero seguros de sí mismos, comandadas por un grupo que abandonó hace ya un tiempo la práctica de su música en vivo  pero que encontró en el estudio el valor necesario para aglutinar las procedencias de sus compositores y obtener un disco de altísimo vuelo.

 

 

9. Panchito Villa - Panchito Villa 

Un esperado disco debut luego de que Villa haya colaborado, a pesar de su corta edad, en varios proyectos de sus contemporáneos de Yolanda Discos, el sello de la ciudad de Buenos Aires que supo nuclear en 2017 a  jóvenes artistas que tenían como premisa un aprecio por las melodías del rock nacional de antaño, rasgo que los diferenciaba de sus predecesores en el género, tan poco adeptos a las bondades del rock argentino.

Habiendo tocado con Gativideo, La Vida En Familia, Luca Bocci, Tani, entre otros, Villa logró el cometido de materializar un primer disco a la altura de su promesa, donde todas las cualidad de sus contemporáneos se ven aquí enaltecidas por un autor que sacrifica su ego en pos de las canciones. Panchito Villa se presenta como un sobrio comandante de tracks llevadores y liberados de cualquier elemento no funcional a la canción. Con la colaboración de varios compañeros de batalla como José 'Peta' D’Agostino (Ex Colorado, Go Neko), Tani o Renzo Montalbano, el cantautor desarrolla cuidadosamente su cancionero sin exagerar la postura y dejando que las siete canciones que se reúnen en su homónimo álbum debut hablen por sí mismas.

 

 

* Músico, director artístico del sello Polvo Bureau.

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