José Ianniello editó Proyecto Bonsai

"No me veo como trovador o cantautor, me considero más cancionista”

MÚSICA
4 de octubre de 2020

Por Bernardo Maison

En Proyecto Bonsai José Ianniello explora un formato de canción mínima entre uno y dos minutos de duración. Pequeñas estampas sobre la vida cotidiana, líneas de poesía urbana que van de la ironía y el humor a pasajes reflexivos sobre el acto de vivir y amar. Con máquinas de ritmo, sintetizadores, guitarras acústicas, teclados y cantantes invitadxs que embellecen cada uno de los temas, hay sobre todo una atmósfera prevaleciente en el disco. La cancionística de Ianniello es un hilvanado entre cultura rock, pulso pop, aires tangueros, bluseados y una excursión a otros géneros populares del siglo XX como la bossa, el bolero, el son cubano o el chamamé.

“No me veo como trovador o cantautor, yo me considero más cancionista” dice el músico. “Es un término que me gusta más, es más refinado, no por los cantautores, no tengo nada contra el género, pero yo no me veo dentro de ese género de guitarra y voz. Mi música siempre fue un poco más producida”. 

Sobre el término que elige Ianniello para designarse, podemos mencionar el libro «Cancionistas del Río de la Plata. Después del rock: una música popular para el siglo XXI» (2011, Gourmet Musical), en donde el periodista Marín Graziano entrevista a una serie de compositorxs que comenzaron a publicar sus discos en la década del 2000: Gabo Ferro, Martin Buscaglia, Pablo Dacal, Lisandro Aristimuño, Ezequiel Borra, Ana Prada, Alfonso Barbieri, Juanito el Cantor, Lucio Mantel, y Nacho Rodriguez entre otrxs. “La música, como la identidad de un pueblo, es la tensión entre lo que somos y lo que queremos ser”, apunta el escritor. La operación intelectual que propone Graziano es la de darle nombre y cierta organicidad a un nuevo modo de concebir la música por parte de artistas que aunque provenientes del paradigma cultural y sonoro del rock, saltearon en un momento de sus trayectorias las limitaciones estéticas y políticas que ese  paradigma les imponía. En el ensayo de apertura «El cancionista rioplatense y la tradición» Graziano revisa los períodos del siglo XX en que el Rock, como fenómeno cultural, pretendió nacer de una ruptura virulenta con el pasado y se expandió vitalmente durante una década, hasta cerrar luego sus fronteras y empezar a alimentarse de sí mismo. En los albores del siglo XXI, dice el autor, este puñado de artistas, —también muchos otrxs que no aparecen retratados en el libro —, se valieron de diversas corrientes musicales para forjar sus repertorios y crear una cancionística que incorporaba los folclores latinoamericanos, los africanos y europeos, la chanson, el cabarets berlinés, la MPB, el jazz, la música uruguaya, y claro que también el rock, “como cuna, música alucinada y tradición irreverente”.

Volviendo a nuestro entrevistado, después de haber tenido algunas bandas under en la Rosario de los 90, Ianniello se instaló en Buenos Aires para armar “Cautiva” junto a sus hermanxs Mercedes y Nacho. Tocaron entre 2004 y 2008 y grabaron dos discos de estilo rock-pop “De todas las bandas que tuve fue a la que mejor le fue, tuvimos un mini público, en un momento jodido como el post-Cromañon. Tocamos un par de veces en Rosario pero nuestro circuito estaba mayormente en Buenos Aires”.

De vuelta en la ciudad, Ianniello formó en 2012 la banda Ovnitorrincos junto a Andrés Abramowski (guitarras, mandolina y coros), Germán Villarreal (bajo y coros) y Matías Petisce (batería y coros). Editaron el disco "Porque es de noche" en 2017 y actualmente están en pausa. “Yo estoy acostumbrado a tocar en banda. Nunca fui solista en mi vida, y tampoco sé si lo soy en estos momentos. Simplemente fue un momento de parate de la banda Ovnitorrincos y me mandé a grabar un montón de canciones que iban saliendo”.

En plena pandemia, y con las transmisiones por streaming intentando acortar la brecha entre artistas y público, Ianniello dice que al no tener una banda para tocar sus temas la versión solista con guitarra no lo atrae artísticamente. “Tuve algunos intentos mentales que no pasaron de esa instancia. En principio porque el disco es muy ecléctico en cuanto a la instrumentación, entonces nunca supe bien cómo sería la presentación. En un momento me puse a armar todas las pistas como para hacer un especie de mix pero desistí, se ve que mucho no me llama la atención”.

Sobre Proyecto Bonsai aclara que no lo ve como un disco de rock y que los temas no fueron compuestos ni pensados para un formato de banda. “Empezaron a salir temas de diferentes géneros que yo siempre escuché pero que nunca soñé con meterlos dentro de mis producciones. Un chamamé por ejemplo, o una bossa nova, o un son cubano. Temas que fueron requiriendo diferentes instrumentaciones, algunos con máquinas, en otros casos resolví tocando yo todos los instrumentos o hay invitados”.

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Todos los temas duran entre uno y dos minutos y medio ¿De dónde vino el concepto de hacer estas canciones pequeñas?

El concepto viene un poco del cansancio y lo tedioso que son los procesos dentro de una banda. El disco de Ovnitorrincos nos llevó como cuatro años de elaboración entre que empezamos a ensayar los temas y se editó. Después nos metimos en un segundo disco y al final la banda entró en un parate por diferentes cuestiones. Un par fueron padres, otro tuvo sus problemas familiares. Todos estábamos medio enquilombados, así que paramos. Yo tenía la necesidad de que hubiera más inmediatez entre el momento de composición y el momento de mostrarlo. Que hubiera un feedback más inmediato y que no se perdieran en el tiempo las sensaciones, o las ideas compositivas que yo quería expresar. Arranqué con el concepto en la primera canción (Alquilo) que creo que es la más corta del disco (1:13). Yo los componía, los grababa, les armaba un video y los presentaba en Youtube. Todo eso a partir de diciembre de 2018.

¡Qué joven vos! En la actitud de armar todo enseguida, publicar en Youtube, ¿Estás en los 18, 19 años más o menos? (NdR: Ianello tiene 49 años)

(Risas) La verdad que tuve que poner bastante energía. Yo miro para atrás todo lo que fue el año 2019 y la verdad que fue re intenso. Y que desde afuera, no sé si lo volvería a hacer digamos, así tal cual.

Quería hablar de la producción sonora del disco. Me encanta la voz de Cecilia Palmucci en el tema Temprano…

Ah sí, hermosa voz tiene. Fue una voz muy buscada para ese tema porque yo quería algo que fuera medio como esotérico, psicodélico, volado, así que necesitaba una voz así. De hecho para otros temas necesité otras voces también. "Llueve" la cantó Nahuel Marquet, que es un tema que es muy difícil. Yo creo que yo no lo hubiese podido cantar nunca jamás ni lo puedo hacer ahora tampoco.

¿Tuviste alguna idea rectora, un sistema de imágenes o de objetivos para armar el disco?

Mirá, la idea era que los temas fueran breves. Esa fue la primera idea. Sobre todo para que me fuera fácil producirlo solo. No es lo mismo arreglar una canción de 4 minutos, en las cuales tenés que tener más recursos para variar, tenés que tener la posibilidad de hacer un solo (de un instrumento), etcétera. En cambio en una canción breve por ahí es una sola vuelta o dos de una misma cosa. Otro punto que yo me planteé, era poder incorporar, no te digo el humor pero sí una cosa un poquito más humorística o liviana, menos dramática en las letras. Si escuchas Ovnitorrincos vas a ver que es re dramón todo, por todos lados. No desechar nada que apareciera. De hecho hasta creo que fue una regla, bueno “si lo compuse, lo grabo”, una cosa así. De hecho todos los temas menos uno fueron compuestos durante ese año que duró el proceso, y no quedaron temas sueltos. Grabé todo lo que compuse durante el año.

En las letras aparece un cotidianismo poético, en las escenas que planteas…

Sí, creo que "lo cotidiano" es algo sobre lo que adrede yo quería caer. Quizás abandonar un poquito, no te digo el lenguaje poético spinetteano por decirlo de alguna manera, no abandonarlo pero sí a lo mejor aplicarlo sobre hechos más cotidianos como pueden ser un despertar temprano cuando todos están durmiendo, o esto de "quiero ser un perro”, que es esa mirada de querer estar tirado en un parque sin hacer demasiado. La voz que lleva el relato de casi todos los temas es una persona que está en la calle y en lo cotidiano, no en algo que tenga que ver mucho con lo sentimental ni con lo filosófico tampoco.

Pero me parece que en la composición de esas escenas que  lográs con la mención material de las cosas, terminás aludiendo a lo abstracto…

Sí, es probable que de eso no se pueda escapar, pero a lo mejor las temáticas desde las cuales parte el concepto de la canción sí son cosas urbanas o cotidianas, y que después se van abriendo hacia otra sensibilidad.

En la canción “De esperar” decís "Leo, canto, escribo, el diario vivir" ¿Cómo fue tu formación en ese sentido? ¿Sos lector?

Sí, soy y fui muy lector. Tuve rachas. De chico leí mucho los libros que me compraba mi viejo en la librería Totoricagüena, al lado del Cine América, allá por la calle San Martín. Toda la colección Billiken, lo que leímos todos de chicos, Conan Doyle, D'Artagnan, Julio Verne, etcétera. Después de grande me metí más con la literatura, leí bastante, fui socio de la Biblioteca Popular "Homero" creo que se llamaba, una que quedaba por Vélez Sársfield casi Avellaneda, porque me quedaba cerca del trabajo. Entonces sacaba libros de ahí y los leía. Y siempre leo, en estos momentos soy un lector de Ipad, leo con el Ipad, o con un libro electrónico. 

¡Lo dicho! Te acuso de joven y sos lector de Ipad… (Risas)

Porque me estoy preparando para alguna futura mudanza. Lo que no vendí de libros y de discos los regalé. Regalé un montón de libros y de discos. Tengo algunos guardados para (el crítico de cine) Leandro Arteaga, unos libros de cine, pero no quiero tener más. Me gusta mucho lo liviano de tener todos los libros en un mismo aparato. Qué se yo, no tengo el romanticismo ese del libro. Pero igualmente me está costando mucho volver a leer literatura ahora. Tuve una época que leí todo, Tolstoi, Dostoyevski, Kafka, lo que quieras lo leí. Y de un tiempo a esta parte no puedo leer novelas, me cuesta mucho. Voy más por biografías que me gustan y me entretienen. En eso ya soy más viejo choto, las biografías son más de viejo.

¿Consideras que te ayudó en tu formación para escribir letras? ¿O pensás que viene de la letrística de otros compositores eso?

Yo creería que sí, que la literatura me dio vocabulario, me dio lenguaje, me dio ideas. Y también  por supuesto de los letristas. A mí me gusta rescatar al letrista de canción como un género distinto al poeta. Muchas veces se lo reconoce a Spinetta, dicen qué poeta que es, y yo prefiero pensarlo como el mejor letrista del mundo. No como un poeta bueno.

Es un poco el lugar común ese, lo que escribe el Flaco se supone que es la poesía, entonces él es el poeta. Pero también es poesía lo de Pity Álvarez o lo de Manal.

Sí, por supuesto. Pero a la vez para mí el letrista de canción es todo un género en sí mismo. Escribir una letra de canción. Porque es como un poema pero a la vez está interrelacionado con la música y con la forma de una canción, que es medio subsidiaria de esa música y tiene que estar jugando todo el tiempo. A mí es lo que más me gusta hacer. Me encanta escribir las letras de mis canciones. De hecho no escribo poesía aparte, antes sí lo hacía pero no escribo poemas sueltos ni nada que se le parezca. Solamente escribo para las letras de los temas.

Mencionaste antes que con tu banda “Cautiva” en Buenos Aires “tuvieron un público”. Se puede hablar mucho de tener o no tener un público. Y todos los creadores están detrás de ese anhelo, esa fantasía. Que la gente te vaya a ver a un lugar. Y ahora esa idea de público, de seguidores, está en las redes, que miren lo que hacés. ¿Es un desafío constante me imagino y re hinchapelotas también no?

Sí, es hinchapelotas, lo bueno de tener un público es que primero tenés alguien que consuma lo que hacés, y no tenés que preocuparte por llamar a los amigos para que vayan a los recitales. Y  sabés que todo el esfuerzo de prensa y toda esa sarasa que uno hace a veces, de ir de radio en radio dos días antes de tocar quedándose mudo, va a servir para algo, porque va a ver gente en el lugar que te aplauda un poco por lo menos. Acá en Rosario es algo difícil. Nosotros creo que aparte de los motivos que dije antes con los Ovnitorrincos también paramos porque ya venía escaseando de público. Cuánto mejor estábamos como banda, el público escaseaba bastante.

En ustedes puede ser por la brecha generacional también, porque andaban todos en los cuarenta y pico, a esa edad hay menos público, no se sale tanto a ver bandas…

No, más vale, la gente de nuestra edad no sale mucho y encima si no va gente te sentís más viejo todavía. Porque decís qué hago acá como un pelotudo arriba de este flete con la guitarra colgando.

Los gajes del oficio…

Sí, uno de los gajes del oficio. No sé si por suerte o por desgracia, yo la verdad que no se bien que pensar, uno puede utilizar las redes medianamente para llegarle a un par de personas más. Y eso trato de utilizarlo lo mejor que puedo, desde mí, no tengo una imagen corporativa. Soy yo hinchando las bolas sobre mi producto todo el tiempo.

Bueno, tenés un producto, una obra, un artefacto cultural, como quieras llamarle, hacés canciones y eso ya es algo para mostrar. No es que estás ahí pidiendo atención.

Sí por supuesto, y estoy re feliz porque yo cuando arranqué con Proyecto Bonsai no sabía adónde iba a llegar y humildemente estoy re contento con el resultado del disco. Entonces como que me da mucho orgullo mostrarlo y ver que a la gente le gusta. En general son músicos o gente del medio. Porque viste que acá también ese es otro tema, los músicos nos consumimos entre nosotros. 

Claro, ser artista de músicxs o de periodistas, y crear un público es un desafío gigante y muchas veces está atado a los designios de la época, a qué está sonando, qué escuchan lx pibxs, un montón de cosas…

Sinceramente no es algo sobre lo que ya me haga problema, porque ya soy un tipo grande y mi afán es disfrutar de la creación y de compartirla. Entonces si son 3, son 10 o 10 millones, o voy a ser "El Principe" (Ndr: músico uruguayo) y cuando me muera escuchen mi disco, que sea lo que tenga que ser. Yo me voy a dedicar a hacer mi obra que es realmente lo que me hace feliz.

 

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