NATALIA GÓMEZ ALARCÓN: "EL PAISAJE QUE CONVOCA Y MOVILIZA"

MÚSICA
2 de mayo de 2018

Natalia Gómez Alarcón nació en la ciudad entrerriana de Paraná. Con 22 años emprendió viaje río abajo y se radicó en Rosario, donde comenzó a profundizar un camino musical que acaba de derivar en su primer disco solista: Andar Sereno.

Ganadora del Concurso de Coproducciones 2017 de la Editorial Municipal de Rosario, la obra cuenta con la participación de Manuel Cerrudo en piano, Damián Dádamo en guitarra, Claudio Bergese en bandoneón, Sebastián Posella en percusión y Juan Manuel Angelini en bajo. Junto a ellos le dio forma a un repertorio donde el litoral evidencia su huella en composiciones como Décimas (Coqui Ortiz), El Sauce y el río (Mancuello u Morilla), Abre los ojos amor (Aníbal Sampayo), Canto de Agua (Juan Falú) y Por el río volveré (Teresa Parodi).  

“El disco pasa por ciertas canciones que una viene cantando hace mucho tiempo, y algunas de esas canciones es como que van quedando insistentemente. Me pareció oportuno que formen parte de esta propuesta. Sobre todo en un primer disco siento que no podía hablar de muchas más otras cosas que de ese paisaje que a mí me atraviesa cotidianamente. Aunque no esté viviendo puntualmente en esa zona, es lo que me convoca, la música que me moviliza. Es lo que quiero cantar”, sintetiza Gómez Alarcón.

"En un primer disco siento que no podía hablar de muchas más otras cosas que de ese paisaje que a mí me atraviesa cotidianamente. Aunque no esté viviendo puntualmente en esa zona, es lo que me convoca, la música que me moviliza. Es lo que quiero cantar”. 

Cantante desde niña, a sus 19 años Natalia comenzó a incursionar en formaciones folklóricas “más estables”. Después de mantener durante algunos años un dúo junto al guitarrista Mariano Arregui, decidió darle forma al proyecto de banda que hoy lleva su nombre. “Con Mariano tocamos juntos muchos años, hicimos un trabajo hermosísimo, pero en un momento eso finalizó y comencé a querer armar este proyecto en formato de banda. Es un proyecto que empecé yo y los músicos son compañerísimos, estamos todos a la par, pero como lo comencé yo por eso usamos mi nombre”, explica.

Convencida de que la creación de un disco conlleva “un proceso precioso, organizador, que propone ciertas metas”, en este trabajo la cantante pudo redondear algunas ideas en pos de lograr transmitir el carácter grupal del proyecto: “Yo quería un sonido de banda, que mi voz esté acompañada por ese formato de músicos. A partir de ahí empezaron una serie de reuniones con el productor artístico, Néstor Acuña, un pianista y acordeonista del litoral, un correntino que vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires. Con él empezamos a delinear la estética, por dónde empezar a trabajar en los arreglos, fuimos probando, descartando. Y proponiéndoselo a diferentes músicos”.

Así surgió Andar Sereno, una obra que se nutre de canciones que narran paisajes e historias de gente trabajadora. “Esa es más o menos la impronta de las letras del disco, de los trabajos artísticos y los trabajos en general. Por ahí pasa un poquito. No es fácil meterse en ese repertorio. Son cuestiones complejas. Es lo que siento más cercano a mí, pero quiere decir que me resulte fácil”.

- Vos sos actriz también, ¿hay algo de eso en la interpretación?

- Sí, el teatro me ha dado muchas herramientas, sin dudas. De hecho primero me formé en teatro. Pero son lenguajes que se complementan, que se entraman. Un cantante transcurre por el teatro, quiera o no quiera hay cosas que se dan, que se desenvuelven de ese modo.

- A partir de hacer el álbum, ¿cuáles son ahora tus preocupaciones? 

- El canto es una búsqueda, para todos. Uno siempre tiene ganas de cantar mejor. Son búsquedas. No sé cuándo uno dice “ya está, canto bárbaro”... Subjetivamente, es lindo tener un trabajo realizado, marca un punto de cierta inflexión con todo lo que uno viene haciendo y con lo que puede seguir haciendo. A partir de ahora hay algo de cierto interés por la composición propia, por querer decir lo propio, que está ahí pujando. Siempre hay bosquejos de canciones, que van a llevar otro tiempo de trabajo. 

- En esa hora, hora y media que dura un recital, ¿hay vértigo?

- Sí, siempre. 

- Pero se vuelve disfrutable, sino imagino que uno no subiría...

- Para mí se vuelve una sensación única. No conozco otro tipo de experiencia que me haga sentir eso. Es una instancia muy linda. Creo que es la manera más linda de abordar y pensar la situación de escenario, es como una instancia extra cotidiana, una instancia hermosa para la cual hay que prepararse. Uno está frente a la gente y frente a uno mismo. He necesitado sentirme muy preparada para esa instancia. Es un estado de comunión, con la música, con la gente. Y poder narrar historias desde el canto, desde la musicalidad. Para mí es como un punto de llegada, también de partida. Una instancia irrepetible.

- Si algo sale mal, ¿sos de frustrarte, te modifica todo el recital? ¿O no tenés problemas con errar?

- Errores hay todo el tiempo. Uno tiene que aprender a trabajar con eso y creo que lo que uno puede hacer es descansar un poco sabiendo que tiene un trabajo que lo respalda, un trabajo realizado. Si uno hizo todo lo que estuvo a su alcance para dar lo mejor en esa situación... errores va a haber, seguro, pero esa tranquilidad es lindo sentirla. Cuando eso no sucede sobreviene la sensación de frustración.

Escuchá la entrevista
en la radio

 

MÚSICA
ÚLTIMAS NOTAS
@ La Canción del País 2017