Entrevista a Gladyson Panther

“Estoy re agradecido porque me hayan roto el corazón”

MÚSICA
17 de agosto de 2020

Por Julia Enriquez
Fotos: Luciano Barbagallo

 

Para algunxs quizás haya empezado como un rumor. “El chico que tiene más discos que años”. Para otrxs, era un compañero de aventuras y ensayos. Para unxs cuantxs, tal vez siga siendo un desconocido, pero lo cierto es que existen muchas maneras de acercarse a la obra de Gladyson Panther, sobre todo porque es verdad, hizo una gran cantidad de canciones que puede contrastar con sus recién estrenados 18 años. De cualquier forma, vale aclarar que la juventud no es una virtud en sí misma, si no, en todo caso, la circunstancia de un virtuosismo.

Gladyson Panther es una persona y también una banda. La persona nació en Rosario en el año 2002 bajo el nombre de Santino Martín. Gladyson Panther sería su doble de riesgo, el que compone, escribe, canta, toca guitarra o teclados, y que se amplifica a banda junto con amigos. Ocuparía demasiadas líneas realizar un repaso exhaustivo por sus discos, EPs y singles, entre los que se destacan Rocanrol, Desamor y LOFI, los tres títulos en 2018, o el más reciente Flores y Abejas, producido y editado en plena cuarentena. Mejor entonces anclar en un momento, dejar que una instantánea del presente arroje puntos de fuga hacia el pasado y el futuro.

En esta charla, Gladyson reflexiona a raíz su nuevo disco No me pidas perdón, sobre la experiencia de hacerlo y las expectativas por finalmente compartirlo. Este disco salió a través del sello BPM el 14 de agosto de 2020, pero es fruto del trabajo de los últimos dos años, en paralelo a la proliferación musical que ya lo asienta como una de las voces más nítidas de su generación, y quizás de algunas generaciones más, posteriores y anteriores, porque tal vez un disco no habla solo de su momento, sino que habla de una edad transversal.

¿Cómo se fue definiendo la selección de las 11 canciones que componen No me pidas perdón?
Para mí, en su momento eran canciones muy buenas como para subirlas grabadas así nomás, entonces todas las que me gustaban mucho quedaron en el disco, y otras que hice durante el proceso las publiqué, como que fueron más urgentes. Las publiqué en Desamor, o las fui sacando como singles en YouTube, tipo “Nunca fuiste a verme”.

Al ser bastante diversas entre sí, ¿cuál dirías que es su fibra común?
Fueron pensadas para el disco directamente. Apenas terminamos de grabar Rocanrol, apenas salió, yo ya había empezado a hacer estas canciones. Mientras hacía Rocanrol, ya había algunas que estaba empezando a hacer, como “Alguien se tomó mi alma” y “Lo que no me dijiste” que son más viejas incluso. En su momento me parecían simplemente mejores, como que valía la pena que salgan así compiladitas y sonando bien.

Podrías hacer y editar tus canciones completamente solo, como lo hiciste en otra época, ¿por qué preferís no quedarte en ese ‘bedroom pop’?
Es un disco que en realidad lo grabamos en la pieza del Panda, Martín Miguez, o sea, sigue siendo ‘bedroom’, pero solamente que no es mi ‘bedroom’. Es como un ‘bedroom pop ajeno’ porque lo hice en la pieza de un amigo, no en la mía. Es un disco que grabamos tres veces, más o menos, y esta es la versión final, pero hay una versión grabada en mi casa, una versión peor que la que salió, y la versión final.

¿Qué sentís que se gana y se pierde entre un demo y la grabación definitiva?
Obviamente que para mí capaz en el demo está todo más crudo y es un poco más genuino. Es un poco más personal capaz. No digo que al grabarlo con otras personas pierda mi identidad, pero como que el demo es más despreocupado, entonces como que deja ver otra parte de mí, que en realidad es la que todo el mundo más conoce, me parece.

Así como definís Rocanrol como más crudo, o Flores y Abejas como más jazzy o funky, ¿qué géneros se encuentran en este disco?
Mi idea era hacer un disco en el que todos los temas suenen iguales pero que en cada tema se fusione con géneros distintos, que sea como un pop fusión, por eso digo que el disco es como pop psicodélico, porque las canciones son canciones, literal, canciones formato canción, solamente que se mezclan con géneros más raros como, no sé, la psicodelia en temas como “Verano sin sol”, o con la música electrónica, o “Puntos” que es medio ranchero al principio.

También a veces entre tema y tema hay pequeños chistes o puentes, como una voz robótica, risas, sirenas policiales.
Son pequeñas cositas que nos gusta meter, todos los discos tienen cosas así. Es parte del proceso agregarle cosas al final. Siempre lo hacemos. En Rocanrol, después de “Boliche” hay un sample de un tema de Intoxicados, o en LOFI hay una entrevista de Dárgelos en un tema. Son cosas que le vamos agregando como para rendirle tributo a cosas que nos copan, o para alimentar el concepto.

¿Cómo te sentís ahora en relación a tus primeros recitales?
Me siento bien, o sea, no me arrepiento de haber hecho un montón de cosas, así como... no sé...  de haber tirado un desodorante la vez que canté con Luca Bocci, o cosas así. Creo que aprendí un montón en este tiempo. En realidad uno siempre aprende, pero yo aparecí en un momento en el que más aprendés, me parece, que es la adolescencia. Aprendí un montón sobre todo. Me dan un poco de vergüenza algunas cosas que he hecho pero son partes... Tenés que pasar por momentos vergonzosos. Hoy lo veo y en realidad no pasó hace tanto, no es como que digo ‘uh, mirá, en 2009 me subí con una túnica’... fue hace un año.

Así como los jugadores de fútbol ven los partidos y estudian sus jugadas, ¿ves tus propios recitales?
Hago eso, me gusta bastante después de que termina un recital ver videos, cosas así, para ir mejorando mi performance, que me parece que es lo más importante siempre a la hora de tocar en vivo. Quiero perfeccionarla y ser muy bueno. Me sale natural, no es que pienso las cosas que voy a hacer, pero es más... las cosas que no quiero hacer. Pienso, no sé, a veces que me pongo nervioso y empiezo a gritar, y digo no no, la próxima no grito tanto, porque son como reflejos del cuerpo, no sé, me pongo nervioso y empiezo a putear, ponele, que eso es medio igual también como mi actitud punk.

La siguiente pregunta es solo ensayo de una definición. ¿Qué es para vos ser músico?
Yo me siento músico porque me levanto y hago eso, hago eso todo el día. Creo que no soy nadie para decir qué es ser músico o no. Para mí ser músico es... yo creo que transmitir. Digamos, si transmitís algo, sos músico. Si sabés tocar la guitarra, sos músico. Si no sabés tocar la guitarra y cantás en la ducha, sos músico. Para mí todos somos medio músicos.

¿Quiénes en Rosario han sido significativos para vos? Quiénes te transmitieron algo, precisamente.
A mí la banda que más me transmite cosas es Jimmy Club, que es mi banda favorita de Rosario. He llorado, he reído, he de todo en sus recitales. Creo que la conexión también pasa por el lado de que sí, son mis amigos, entonces sé el trasfondo de algunas cosas, entonces como que me llegan mucho más. Para mí Jimmy Club es más grande que Nirvana.

¿Cómo es un día en la vida de Gladyson?
En la cuarentena hice muchos discos, bah, discos que no van a salir pero cosas, un montón de temas. Grabé más de ciento y algo de temas, un montón. En cuarentena realmente estuve bastante productivo. No tan inspirado pero muy productivo, o sea, como que no he hecho grandes canciones, he hecho muchas canciones muy pedorras pero un poco me sirvió para mantenerme en eje. Fue más una necesidad de hacer canciones, me esforcé realmente. Pero bueno, salió Flores y Abejas, buenos temas igual.

Y también varias colaboraciones.
En la cuarentena colaboré en un montón de proyectos. Hice varios temas con Mateo Fuertes, que participa en Flores y Abejas. Hice un tema con Barfeye. Hice un tema con mi amiga Pflaumer. Sacamos un disco con Amelia, con Glamlov. Hice las baterías de varios temas del Willy, para su proyecto Willy3dF.

Tocás solo y también con banda, ¿qué diferencias encontrás entre ambas dinámicas?
Disfruto de ambas. La ventaja de tocar solo es que puedo tocar el tema que me pinte en el momento. Es mucho más fácil, es más práctico en realidad, pero igual para mí no hay nada como tocar con la banda. Me gustan las dos cosas, pero siempre prefiero tocar con la banda. Además también siento que es una experiencia súper distinta para el público, es como otra energía, completamente. O sea, no tiene mucho que ver yo-acústico y yo-con-banda, parecen dos proyectos distintos.

Antes hablaste de transmitir. ¿Va por ahí lo que querés provocar con tus canciones?
Depende. Hay algunas canciones que las hice queriendo hacer un tema bien bobo, últimamente estoy como en eso. La verdad no quiero transmitir un mensaje, solamente quiero... no sé, el mensaje es no transmitir nada. Esa es mi idea. Pero bueno, en el caso del disco No me pidas perdón, en realidad fue más como una catarsis. Siento que va a transmitir pero desde otro lado. Va a poder acompañar a personas que se sientan mal, creo.

Comentaste que varias de estas canciones son de la misma época que Desamor. A raíz de un mismo impacto emocional, la reacción inmediata fue el desamor o el resquemor, pero la reflexión más prolongada dio lugar a este ‘sin resentimientos’.
Es que en realidad Desamor fue un disco re caliente, o sea, es un disco muy enojado y muy dolido, y No me pidas perdón igual yo lo siento como que... en cierta forma lo digo como: no me pidas perdón, ya fue, me chupa un huevo, o sea, me hiciste verga pero ya fue, no me sirve de nada tu perdón ya, ya estoy hecho verga. Va por ese lado. Desamor fue realmente más urgente, canciones como “Courtney Love” no me la imagino en No me pidas perdón. Desamor es mi disco favorito propio, pero siento que está más ligado a Rocanrol, es como... más de niño. Ahora hasta siento muy niño estas canciones.

Un par de años atrás es poco pero es un montón en realidad.
En realidad, claro, es un montón, lo que tiene es que... soy adolescente y cambio todo el tiempo, entonces nada, ahora tengo 18 y el disco lo empecé a hacer con 15... Entonces es distinto, obviamente pasaron un montón de cosas. Son como los años de los perros, yo soy igual, pasaron tres años de humano pero ocho de adolescente. Lloré como 250 veces entremedio. No, más. Yo creo que en tres años llorás muchas veces.

¿Cómo es escribir una canción?
Para mí lo más importante es el primer verso, la primera frase que la persona va a escuchar. En realidad este disco medio que lo compuse sentado en la compu, tipo escribiendo las letras desde Twitter, como que yo pongo para escribir el twit y ahí me ponía a hacer las letras, mientras estaba sentado en la compu. Hay otras que son más dolorosas, que las he escrito de a poco, en el celu, cosas que me pasaban, como ponele “Not Dead” que es una canción como más desgarradora, es más dura, pero las más boludas tipo “Puntos” o “GTA”, que igual no son tan boludas... “Puntos” la escribí en la escuela, estaba en la escuela y se me ocurrió en clase, y la escribí en la carpeta, y tengo la hoja todavía que dice “tu cara está llena de puntos”... Igual no es muy ingenioso, pero bueno, está ahí.

Una vez twitteaste “no hay nada más pop que estar triste”, ¿seguís creyendo eso?
Sí. Porque pop es todo lo humano, el humano es pop. Estar feliz es lo más pop del mundo, pero también la mayoría de las canciones pop son desgarradoras, como que tienen un factor tristeza, y para mí lo más importante de las canciones es que esté definido qué te pasa. Igual, muchas canciones pueden no hablar de qué te está pasando y pueden hablar del afuera, que capaz también es más importante. En ese momento, escribiendo las canciones, sentí que era más importante cómo me sentía yo que las injusticias del mundo. Es muy injusto el mundo, pero bueno... Hay un poco de crítica social en “Joya Disco Paraguay”, pero es otro tema eso... Ahora puedo estar triste pero por cosas mucho más pelotudas. En realidad siempre uno está triste por pelotudeces, pero ahora si estoy triste, es más como una pelea conmigo mismo, la tristeza generada por inseguridades...

Toda esa tristeza también te hizo crear un montón de cosas.
Yo estoy re agradecido, estoy re agradecido porque me hayan roto el corazón.

Cuando escribís, ¿a quién sentís que están dirigidas tus canciones? ¿A quién sentís que le hablás?
Depende. Hay algunas canciones que son más de resentimiento, que es más ‘ojalá la escuches y digas...’, o sea, un poco yo pensaba en eso, no sabía que el disco iba a tardar tanto en realidad. Para eso me sirvió Desamor, como para decir ‘tomá, te quiero decir esto, y te dejé de seguir en instagram’.

Esas sí pueden ser más como un misil dirigido.
Hay muchas que son misil dirigido. Hay otras que... las que son de amor son canciones que yo quería mostrar pero era muy cagón.

Me interesa mucho el camino desde el demo hasta la versión final, porque siento que en tu obra son igual de válidos y valiosos.
Sí, obvio. En realidad, el demo es el demo porque me pararon, porque tengo al Panda que me dice ‘no, pará, vamos a grabarlo bien’, pero si no, yo los temas los sacaría el mismo día que los grabo. De hecho, fue así un montón de tiempo. Por eso apenas arrancó el 2019 saqué como cinco temas, “Nunca fuiste a verme”, “Creo que estoy enamorado del dolor”, “GTA”, “Boy Scout”, todas esas canciones salieron, son los demos supuestamente, porque soy un manija. Para mí, sí, es igual de valioso, y después me doy cuenta lo feo que es el demo, cuando me doy cuenta de que sí, es cierto que lo puedo hacer mejor, pero en el momento soy muy cebado, no puedo parar. Nunca me tomo un demo como un demo. Para mí el demo es el tema. De hecho Flores y Abejas es como eso: podría haber sido un demo, podría haber esperado y grabarlo mejor, pero no, no es así. De hecho no hay demo de Flores y Abejas. El demo es el disco.

Originalmente el título del disco era Not Dead. Ahora el tema que lleva ese nombre está literalmente en el medio del disco. Es evidente que esa canción también es central.
“Not Dead” para mí es el tema principal, es el tema que podría resumir el disco. Si vos me decís, un tema que suene como el disco y que resuma la temática del disco, es ese. Resume toda la historia del disco, para mí. La inspiración.

Así y todo, decidiste eliminarlo como título.
Sí, porque sentía que Not Dead era como... más punk. Y si el disco sonaba tan pop... pensé que necesitaba un título más contundente, pero más soft. Algo no tan... tipo, hay un disco de Flema que se llama Not Dead. Lo cambié hace año y medio, que fue en el momento en el que yo dije: ¿sabés qué? ya fue, ya está, yo ya estoy mal, ya está, no pasa nada. Entonces lo cambié. Pero bueno, hubiese estado buenísimo que haya salido ahí, en ese momento, Not Dead quedaba bien. De hecho, el disco tuvo como cinco tapas, hay una que tenía una foto de Kurt Cobain en el costadito, como de Kurt Cobain chiquito, y era muy parecida a la de Desamor.

Entonces el cambio de título y de tapa, ¿a qué lo adjudicás?
A que el disco fue cambiando bastante. Como dije antes, hay varias versiones del disco, y la primera era mucho más... no sé, era más oscuro, pero por ahí yo estaba en una etapa más oscura, en la que estaba más negativo, más panki, y ahora la verdad estoy re tranki. Creo que en la etapa tranki se pasa todo, como que ya fue... Por eso es mucho más espontánea la tapa final, es parte de la sesión de fotos que hicimos para el disco, pero ni sabíamos, o sea, la tapa iba a ser otra.

Hiciste un tema que se podría pasar en una fiesta, “Joya Disco Paraguay”. ¿Te imaginás tu música sonando en futuras fiestas? Que aparezca en un lugar donde tu música quizás no solía aparecer.
En realidad yo medio que quiero sonar en cualquier situación, y en todos lados. Mi meta es esa, tener un tema para cada situación. Por eso tengo un tema de black metal, no sé, por si pinta fiesta black metal y suena.

También el año pasado se dio un cambio en la elección instrumental, empezaste a usar más el sinte.
Tocar la guitarra está buenísimo, pero realmente no toco la guitarra nunca, estoy siempre con la compu. Estoy más ligado a eso ahora. La guitarra y todo eso estaba bueno para Rocanrol, Desamor. Este disco igual también es re guitarrero, pero a la hora de llevarlo en vivo estoy más preocupado por hacer... es muy difícil hacer una perfo, tocar la guitarra, los pedales, todo, entonces ahora estoy más enfocado en una cosa a la vez, entonces toco el tecladito en algunos temas.

“Lo que no me dijiste” es una de las canciones más viejas y mantiene su frescura. Pertenece a un proyecto anterior que tuviste, Cabeza de Tortuga. ¿Qué podés contar de esa experiencia?
Fue lo primero que hice en la vida, de música. A mí siempre me daba mucha vergüenza, y al Willy medio que también, mi primo el Willy, mi amigo el Willy. Entonces un día pintó hacer música para... nada, hacer algo. Yo necesitaba re su apoyo, y él necesitaba un poco el mío, porque él tenía muchas ganas de tocar, pero por ahí él no escribía tantas canciones, y yo escribía muchas canciones, pero me daba mucha vergüenza. O sea, fue un momento también que, no sé, que se separaron mis papás, toda mi vida estaba como... no sé, empecé la secundaria, era muy niño. Es como re crucial, un acontecimiento así, entonces... me re ayudó el Willy. Tocamos un montón de tiempo, hicimos un montón de cosas re raras para la edad que teníamos, tipo mucha perfo, hacíamos escenografías, hacíamos todo, y nada, nos han re cagado, la hemos pasado bien, la hemos pasado re mal. En un momento tuvo que terminar porque no sé, cada uno estaba en la suya, y además era muy difícil para mí mantener todo al mismo tiempo. Igual mi prioridad siempre era la banda, pero en un momento ya como que Gladyson tenía que ser la prioridad. En un momento ya era inevitable.

¿Será que antes la música era más como un escape, y ahora se convirtió en un camino más consciente?
Yo a los 15 años no pensaba que... no tenía las mismas ambiciones que tengo ahora. De hecho, el momento en el que fui más consciente de que esto lo quería hacer porque me lo pedía el alma fue cuando sacamos Rocanrol, ahí fue como, uh, bueno, esto de verdad me hace feliz. No lo usaba más de escape, capaz que sí lo usaba para expresar... En una nota que me hizo Lichi en Indie Hoy, el titular es ‘Nadie tiene la ambición que tengo yo’. Es medio arrogante igual eso, me acuerdo que una piba en la escuela me dijo ‘uh, sos re arrogante’... pero es verdad igual. En el titular suena como fuerte, pero yo literal lo dije así. Yo en ese momento tenía creo que 15 o 16, no me acuerdo, pero quién con 16 años... ah, igual esto que voy a decir también suena re arrogante, a lo que voy, soy muy... soy tan que hago tantas cosas, que nadie con 16 años tenía la cantidad de discos que había hecho yo, que puede sonar arrogante, pero es real. Nadie tiene ese compromiso a esa edad, me parece. A esa edad generalmente, no sé, estás en una banda de covers. Yo nunca hice un cover en la vida.

¿Creés que las canciones son la oportunidad de decir lo que no se pudo decir en otro momento?
Siento que hay muchas cosas que en un momento quise decir y que no me animé, entonces las hice tema. O que quería que me dijeran, y no podía reclamar. Eso también es por una inseguridad mía... Nunca me siento con derecho a reclamar algo. Pero también creo que depende de la relación con las personas. Si es un vínculo ya fuerte, que hay confianza, obviamente que sí, porque si no sería un inadaptado de la vida, digamos... En ese momento, tenía una incertidumbre de los vínculos... Ese año fue deprimente, 2018, en el que compuse todo el disco. En un momento me sentía como que no era parte de nada, en cierto punto.

Entonces el reclamo lo podés hacer un poco vía canción.
Sí, siempre preferí decir: bueno, no jodo más, y hago un tema.
 

 

‘No me pidas perdón’ en Spotify.

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