ENTREVISTA AL DÚO LA PERILLA POR SU DISCO DEBUT QUINTA PATA

MÚSICA
20 de mayo de 2018

Quinta Pata lleva por título el disco debut de Dúo La Perilla, un proyecto que comenzó a gestarse allá por 2014 cuando la cantante Julia Pistono y el guitarrista Matías Trovant compartieron escenario por primera vez. Algunos meses transcurrieron desde ese encuentro hasta que, tras algunas variantes en la formación, decidieron establecerse como dupla eminentemente vocal. Tomando como referencia a duetos como los de Luna Monti y Juan Quintero o al dúo Wagner-Taján, pero también a clásicos como el Dúo Salteño y cantautores como Carlos “Negro” Aguirre o Jorge Fandermole, Pistono y Vant comenzaron a elaborar un repertorio amplio, que tiene como horizonte a la música popular latinoamericana. Una elección nada casual: el epicentro del encuentro entre ambos fue la celebrada agrupación coral La Eulogia.

Quinta Pata es entonces la primera creación conjunta de Dúo La Perilla, y forma parte de la tríada inaugural de lanzamientos de Neptunia Discos, sello comandado por Evelina Sanzo que resultó ganador del concurso Espacio Santafesino del Ministerio de Innovación y Cultura provincial. A ese catálogo, Pistono y Vant aportaron un repertorio conformado por “El diablo en los carnavales” (de Edú "Pitufo" Lombardo), “La media pena” (Juan Falú y Pepe Núñez), “Te recuerdo Amanda” (Víctor Jara), “Esta Chacarera” (Sebastián Monk), “Nicanor” (Chango Farías Gómez y Teresa Parodi), “Candombe de la azotea” (Jorge Fandermole), “Andá y decile a tu mamá” (Rubén Cruz y José Moreno) y cuatro obras firmadas por Trovant: “Martes Feriado”, “Días de frío”, “Para el Norte” y “La regateada”.

Con arreglos hermosísimos, y el acompañamiento primario de la guitarra de Trovant, en Quinta Pata suman además la participación de músicos invitados como Jorge Fandermole, Ana Vélez, Adrián Pistono, Hernán Flores, Mariano Sayago y Aldo Simón, entre otras y otros. Junto a una lista de artistas rica en nombre y matices, Pistono y Trovant abordaron un repertorio poco convencional.

¿De allí aquello de la quinta pata? “Nos preguntaban si tenía que ver con estar buscándole siempre la vuelta, pero en realidad tiene que ver con que es la última frase de una de las canciones”, desmitifica Trovant, que sin embargo amplía: “En realidad es medio paradójico, porque no es que estemos buscándole la quinta pata al gato sino que queremos ser lo más auténticos, y para ser más auténticos a veces tenemos que buscarle una quinta pata y salir de ciertos lugares comunes”. Para Pistono, se trata de una búsqueda que ocurre naturalmente y sin prejuicios. “No tenemos fronteras en cuanto a géneros musicales”, remarca la cantante.

¿De entrada apareció la conjunción de voces, dónde querían instalar los arreglos? ¿Cómo fue apareciendo ese resultado?

- Matías: Y... nos conocimos en un coro, entonces teníamos eso.

- Julia: Teníamos una misma influencia. Si bien tenemos mamadas un montón de cosas muy diferentes, nos fuimos encontrando. Más que nada en la forma de trabajo. Ahora en el ensayo ya sabemos para dónde ir cuando agarramos un tema nuevo, no nos preguntamos cómo arrancamos.

¿Alguno de los dos es el director de los arreglos o los trabajan juntos?

- Matías: Al principio yo tiraba todas las ideas, por ser el del instrumento... Pero después creo que el click lo hicimos con la canción del Pitufo Lombardo, donde laburamos bien entre ambos.

- Julia: Creo que es éso, cómo encontrar la manera de hacer los arreglos: caminándolo. Fuimos viendo que nos llevábamos bien tirando las ideas juntos. Ahora los arreglos los hacemos los dos.

Me preguntaba acerca del carácter de esos arreglos, porque hay momentos de más intimidad, en donde las voces se persiguen, se acompañan.

- Julia: Para mí eso tiene mucho que ver con nuestra forma de cantar individualmente, más que nada la mía: cuando canto sola uso las dinámicas al palo. Desde lo personal él también ha aportado su personalidad al dúo.

- Matías: Sí, sobre todo sobre las intenciones y las interpretaciones. Creo que salvo algunas cosas... va saliendo. Y empezás a ganar un montón de experiencia sobre las interpretaciones.

En paralelo a su trabajo en La Perilla, tanto Trovant como Pistono transitan otros proyectos musicales que, lejos de quitarle fuerza al dúo, funcionan para aportar nuevos nutrientes. “Cuando uno empieza a transitar ciertos lugares, como en el caso de Julieta como directora de coros (está a cargo del grupo de adultos El revés de la Taba y del coro de adolescentes Peor es nada), empezás a escuchar otras cosas, a nutrirte. No hay nada más lindo que ir escuchando cosas, probando. Para mí es una exploración.”, distingue el cantante y guitarrista.

En términos artísticos y estructurales, ¿cómo ven a la escena musical rosarina?

- Matías: Es todo muy bueno. La verdad que los músicos rosarinos me parecen una bomba. Capaz hay menos cantidad, por una cuestión lógica de población, pero hay muy buenos músicos, muy buenos proyectos. Aunque quizás no tienen la constancia, o la posibilidad de la constancia, los espacios.

- Julia: No es tan fácil encontrar esa persona o grupo con quien poder laburar muchos años. Tiene que ver, me parece, con que en algún momento se agota. Más allá de que faltan espacios, o de repente te encontrás con que tenés que laburar mucho más y no podés dedicarte a ensayar tres o cuatro veces por semana.

- Matías: Hay de todo un poco. No es casual, pero hace tres años atrás había un montón de espacios más, hoy hay cada vez menos. Si te fijás en la agenda, aparecen siempre más o menos los mismos lugares. Dependiendo de la capacidad del lugar en que querés presentarte, todavía más... Faltan lugares medianos. Para mantener un proyecto en Rosario, con un millón y pico de habitantes...

- Julia: Para la presentación de un disco lugares como Distrito Siete o Lavardén están bien, pero después para seguir tocando, compartir fechas, que la gente tenga la posibilidad de salir a ver un especáculo no tan caro, y tomarse un vino... no.

- Matías: Es innegable que la energía que tenés cuando tocás se modifica si el lugar está lleno o vacío (más allá de la capacidad del lugar). Obviamente no es lo mismo un lleno de mil que un lleno de diez, pero si tenés un vacío de mil... se nota.

 

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