ENTREVISTA A DEGRADÉ. INCENDIADOS EN SU BOLA DE NIEVE

MÚSICA
19 de junio de 2018

Nahuel – Yo creo que el audio siempre va a quedar viejo

Guido – Y va a volver de nuevo.

Nahuel – Pero creo que las canciones no se ponen viejas. Volver no es vieja. Está viva.

 

Del audio, el sonido, ese ropaje de época con la tecnología de un tiempo. De componer con otro y del efecto bola de nieve. De incendiarse arriba de un escenario. De la usina de recuerdos que te ayudan a vivir. Del dialogo entre los instrumentos que caben en una canción. De la letra. De pedir que no se termine nunca. De si es clásico o perdió el lugar. De los primeros discos y tocar los nuevos. De las influencias. De balnearios metafóricos y reales.

Nahuel Marquet (voz, acordeón y guitarra) y Guido Benvenuti (guitarra acústica) hablaron de todos estos temas en la entrevista que mantuvimos a propósito de Balneario, el octavo disco de Degradé. Después de 25 años de trayectoria, y habiendo recibido el premio Rosario Edita a mejor disco Pop / Rock / Indie por su producción de 2017, la banda continúa tocando sus canciones nuevas en los escenarios de la ciudad y re-visatando las anteriores, esas que registraron en discos como La Hora Azul o Agua. La formación actual incluye además a Emiliano Cattaneo en voz y teclados, Pablo Giulietti en guitarras, Lisandro Sagué en bajo y Alvaro Manzanero en batería.

“Si bien es un disco con influencia de los ochenta, de un pop arreglado, hay un sonido más moderno”, dice Nahuel. “Por ejemplo eso se nota con la canción Viento. Desde la composición es medio rioplatense, tiene algo de La Máquina de Hacer Pájaros, influencias de cuando éramos niños, pero a la vez hay una cosa de nuevo pop progresivo de bandas como Phoenix. Un sonido más actual en los teclados y efectos de voces”.

Y sobre la canción Balneario el cantante y compositor dice: “Es una canción muy cuidada, de carácter urbano. Uno la podría remitir a (Lito) Nebbia. La letra habla de que hay un día en particular en que la ciudad huele a balneario. Pero conceptualmente al cerrar el disco se sumó esa idea del Balneario como una usina de recuerdos que te ayudan a vivir, recuerdos de viajes de la infancia o cosas pasadas. Una especia de lugar que uno busca y que te acompaña para seguir vivo. Un lugar mental al que uno accede cuando lo necesita”.

Un poco “más bailable y un poco menos alegre o feliz en las letras que el disco anterior” (Degradé), Balneario “es un disco más preocupado y un poco más atormentado”, dice Nahuel.  Y Guido dice que para él el disco viene a cerrar el círculo porque “apareció, y lo hicimos juntándonos a grabar como en nuestro balneario”.

“Me encanta lo que pasa cuando le muestro una a canción a Guido o a Pato. Me encanta el efecto bola de nieve que tiene una canción con tus compañeros, que pude terminar en otra cosa. La primera instancia para componer fue entre nosotros tres”, cuenta Nahuel. “Uno saca la conclusión de que esa es la mesa chica de la composición.” 

Todos los lugares

En muchas de las canciones de Degrade los espacios físicos, los momentos del día o los estados de ánimo funcionan como lugares a los que los compositores ingresan para hablar desde allí. En La casa abandonada por ejemplo, sobre un pulso pop entre Charly Garcia y Blur, después de unos versos cósmicos inspirados en ciertos ojos, la ventana vuelve coloquial el tono aunque a la vez se enrarece la atmosfera del tema, para luego volver a esclarecerse. Algo así como no aplicar la canción contra nada y cantar lo que no está. 

 

"Sangre del sol de tus ojos
Transporta cosmos y piedras
Un horizonte donde apuntar

Vamos que por la ventana se oye
el rigor de la mañana"

 

Nahuel dice sobre La casa abandonada que  también funciona como una especie de Balneario. La casa en cuestión existe, queda en Roldan y allí fue el grupo a grabar maquetas y componer. “Ahí había un castillo al que íbamos a meternos de chicos, a tener miedo. Ese es otro de los Balnearios reales al que a veces vamos”.

Pidamos peras

- En La Canción del País teníamos una vieja pregunta/disparador que íbamos a implementar con todos los músicos de rock pero que al final no hemos aplicado mucho. Esa consigna básica era “Qué le pide usted al rock”.

Nahuel – Bueno, nosotros siempre cuando la estamos pasando bien, y es como un leit motiv de Degradé, cuanto tocamos y estamos contentos pedimos “que no se termine nunca esta noche”. Si el rock es estar arriba de un escenario con tus amigos, algunos de años y años, y verlos a todos prendidos fuego.

- ¿Y en un sentido amplio, hacia la cultura rock?

Guido – Que gane el espacio que tenía, sería eso.

Nahuel – Que se saque las ropitas. Que vuelva a tener el terreno contracultural que tenía y no tanta pose. Que se baje de las vidrieras. A veces lo hablamos con amigos. Y nos preguntamos ¿Que música es hoy la que ocupa el lugar contracultural que tenía el rock para nosotros?, Para un fan de Los Redondos hasta uno de Spinetta. Y creo que el Hip-Hop tomó ese lugar. Los pibes lo usan para batir cosas críticas. Quizás el rock se ha vuelto más un clásico y el Hip-Hop es una música más nueva y capaz ese ya no es el lugar del rock.

Guido – Y bueno, es el tiempo

Nahuel – Y…uno le pide lo que quiere a Papa Noel, después te trae lo que puede. 

 

Escuchá la entrevista
en la radio!

 

Por Bernardo Masion

 

 

MÚSICA
ÚLTIMAS NOTAS
@ La Canción del País 2017