La vida era más corta

El carnavalito de fantasmas de Milo J

MÚSICA
4 de mayo de 2026

Por Diego Giordano

 

En 2001, Gaby Kerpel editó de manera independiente Carnabailito. El álbum, que contó con la producción de Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel, hermano de Gaby, presentaba un acercamiento novedoso a la música folclórica argentina, en particular a los ritmos andinos. A lo largo de 12 piezas, Gaby Kerpel zurcía la instrumentación acústica tradicional con técnicas y procedimientos de la música electrónica y el hip hop. Melódica, cultrún, charango, cello y violín se integraban al hojaldre de loops y sampleos que sostenían vidalas y carnavalitos ultraprocesados.  

La práctica de incluir sampleos o tomarlos como punto de partida para la creación de una nueva canción tuvo su origen en el hip hop y en la música electrónica, pero fue incorporada rápidamente por el rock.

Play, del norteamericano Moby, fue uno de los discos más relevantes de 1999 gracias a la conjunción de música electrónica y sampleos de algunas de las grabaciones registradas en el sur de Estados Unidos a mediados del siglo pasado por el investigador y musicólogo Alan Lomax.

Casi al mismo tiempo apareció Bocanada (1999), el álbum que Gustavo Cerati comenzó a construir con fragmentos de su colección de discos; un año más tarde, el grupo australiano The Avalanches lanzó Since I’ve Left You (2000), un disco hecho con pedazos de discos de distintas épocas y géneros. También por aquellos años el colectivo mexicano Nortec iniciaba su exploración de mezclar música electrónica con ritmos tradicionales.

Pero hasta la aparición de Carnabailito y, poco después, Tonolec, el dúo integrado por Charo Bogarín y Diego Pérez, la idea de abordar el folclore con los procedimientos de la música electrónica no había tenido una concreción definida en la Argentina.

Samplear implica tomar un fragmento de una creación ajena e incluirlo en una nueva obra. El resultado genera una relectura de ida y vuelta: tanto la cita como la obra que la incluye se reformulan. El procedimiento tiene mucho de lúdico y permite entablar un diálogo entre lenguajes musicales diferentes de épocas distantes. Además, cada cita es el reflejo de una decisión artística.

 

Samplear implica tomar un fragmento de una creación ajena e incluirlo en una nueva obra. El resultado genera una relectura de ida y vuelta: tanto la cita como la obra que la incluye se reformulan.

 

Al hacer un repaso de los sampleos utilizados por Milo J en su álbum La vida era más corta (2025), se dibuja un mapa: hay cantos chané, wichí y coplas andinas y criollas que fueron tomadas del disco doble Cantos del origen. Música de la Argentina indígena, una recopilación realizada por la investigadora Silvia Barrios publicada en 2005; hay también extractos de composiciones de Morro da Crioula (Brasil), Totó La Momposina (Colombia) y Violeta Parra (Chile).

La vida era más corta no es un disco de folclore y Milo J no es un referente del género. Sin embargo, el carnavalito, la zamba y la chacarera son centrales en el concepto que define el álbum y, además de sampleos, hay interpretaciones de piezas clásicas del cancionero folclórico argentino: un fragmento de “Puente Pexoa”, de Tránsito Cocomarola y Armando Nelli al comienzo de “Niño”; la primera parte de “Zamba para un bohemio guitarrero”, de Carlos Carabajal y Marcelo Ferreyra, en la voz de Radamel, y el cierre del álbum con “Canción del jangadero”, de Eduardo Falú y Jaime Dávalos, que incluye la voz de Mercedes Sosa en una grabación hasta ahora inédita. Y hay también participaciones de artistas como AKRIILA, Paula Prieto, Soledad Pastorutti, Trueno, Cuti y Roberto Carabajal y el combo uruguayo Agarrate Catalina.

La placa evidencia una enorme ambición artística y, también, el acompañamiento económico de la discográfica Sony, porque se trata de un disco costoso: además de los sampleos y las apariciones de artistas consagrados, la grilla de músicos sesionistas que participaron en la grabación es larguísima. Y la mezcla y masterización del álbum se realizó en Estados Unidos con ingenieros norteamericanos, entre ellos, Jon Castelli, conocido por su trabajo con Billie Eilish y Harry Styles. 

No se trata de un disco de corte experimental, pero sí vale detenerse en la manera que se tamizan la instrumentación y la sensibilidad interpretativa del folclore con las herramientas de producción derivadas del hip hop y la música electrónica; cómo la chacarera, el carnavalito, las voces murgueras, los sampleos y el trap se amalgaman en una producción coherente. La vida era más corta suena como nada que se haya grabado en el país, y en esa insularidad está su característica más definida.

 

No se trata de un disco de corte experimental, pero sí vale detenerse en la manera que se tamizan la instrumentación y la sensibilidad interpretativa del folclore con las herramientas de producción derivadas del hip hop y la música electrónica

 

La idea de cruzar la música de Milo J con el folclore fue una sugerencia del productor tucumano Tatool, conocido por sus trabajos con Trueno y Nicky Nicole. Así, músico y productor pasaron una temporada en Santiago del Estero donde, al amparo de la familia Carabajal, compartieron asados y guitarreadas, y comenzaron el proceso de darle una impronta diferente a las nuevas canciones. Luego sumó su aporte, decisivo, el multiinstrumentista Santiago Alvarado, que en el álbum toca piano, guitarra, bajo, bombo, sintetizadores y violín. En los créditos del disco, Milo J, Tatool y Alvarado figuran como productores artísticos. 

El disco documenta la metamorfosis artística de Milo J, que rompió el cascarón del trap para convertirse en un artista de altísimo calibre. Como en todo álbum que despliega un abanico estético tan amplio, hay momentos muy logrados y otros no tanto, pero el resultado final es extraordinario, sobre todo por la naturalidad con la que se sintetizan ritmos y sonidos de procedencias dispares en un todo cohesivo.

En el laboratorio musical de Milo J y Tatool, la muerte, el recuerdo y los sampleos de voces antiguas abren un tajo en las canciones por el que se filtra una dimensión espectral, con olor a tierra mojada y color sepia amarronado. La muerte es un tema recurrente en este álbum; hay un padre muerto que le habla a su hijo (“Niño”), un espectro que habla de su vida pasada (“Recordé”) y una conmovedora elegía sobre la lenta desaparición del recuerdo de los ausentes titulada “Luciérnagas”, con la participación de Silvio Rodríguez.  

La grilla de conciertos con entradas agotadas en las principales ciudades de América Latina junto a su reciente llegada al ciclo Tiny Desk Concerts habla de un fenómeno muy veloz. Quizás suene exagerado, pero es probable que La vida era más corta señale el inicio de una nueva corriente en la música popular del continente que conecta al jovencísimo público de Milo J con una tradición musical que el artista presenta casi como un acto de espiritismo: la transmisión de su presentación en la última edición del festival de Viña del Mar comenzó con las imágenes de un altar con velas, rosarios y fotografías de Mercedes Sosa, Violeta Parra, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Jacinto Piedra y Víctor Jara. 

El público del tradicional festival chileno cantando a plena voz los versos de “Puente Pexoa” parece confirmar que la auspiciosa alquimia musical de Milo J enlaza pasado, presente y futuro de la música latinoamericana.

 

 

 

ENTRAR
MÚSICA
Fito en el Monumento: ¿Qué hubo de nuevo en lo querible conocido?
MÚSICA
Anuario
Los discos editados en Rosario en 2025: un mapa sonoro diverso y potente
MÚSICA
Buchin Libros
Entrevista
De Rosario a Londres: Rosendo entre el estudio, la tesis y su disco solista
MÚSICA
Todos los discos ganadores
Celebración Premios Rosario Edita: Albúm del Año para Dani Pérez y Los Versos
MÚSICA
Circuito muestras
ÚLTIMAS NOTAS
Muestra
Gyula Kosice en el Castagnino: inmersión a su universo acuático y espacial
ARTE
Poesía y narrativa
En voz alta: cuatro ciclos literarios de la noche rosarina
LITERATURA
Taller
Galería de Noticias
50 años Feria del Libro de Bs As, Ciclo Excéntricas, Cancionero de Juani Favre
SOCIEDAD
Con fines solidarios
Memorial Salta 2141: muestra y subasta de cascos intervenidos por artistas rosarinos
ARTE
Concurso y prestamos
El Fondo Nacional de las Artes convoca al Concurso de Letras 2026
LITERATURA