BUBIS VAYINS. OSCURIDAD Y VÍA DE ESCAPE

MÚSICA
26 de julio de 2018

Por Bernardo Maison. Ph Maria Florencia Carrera

Una guitarra inquietante. Alarma de los sintetizadores. Pulso acelerado y peligro. La banda larga y empieza a columpiarse. El escape llega por la vía del sinsentido y el humor bizarro. Pizza de arroz es mi vida, pizza de arroz es vivir, cantan en el primer tema.

Siempre veo algo en la oscuridad es el disco debut de Bubis Vayins. La tapa –con ese equilibrio entre aniñado y temerario, “tierno y darky” dicen ellos– ofrece algunas pistas sobre el espíritu que el quinteto cultivará a lo largo de las canciones. Pero los efectos logrados a partir de la combinación entre punk, postpunk e indie no se agotan ahí.

Bubis Vayins tuvo la capacidad de tomar las poses generacionales del “indie” y hacerlas saltar por el aire para, en todo caso, reutilizarlas a su favor más allá de apropiaciones estéticas o lista de influencias. En su caso, lo que importa es traducir el vértigo y la incomodidad. Los vaivenes incomprensibles del estado de ánimo. “Un día decís «voy a estar sufriendo todo el día con este agujero en el pecho» y después salís de  nuevo a la luz”, dice Nico. De “Siempre veo algo en la oscuridad” se puede elogiar la rabia existencial que exudan, la sinceridad para arrojar sus miedos, y –por qué no – la voz quebrada en el verso “Duermen todos duermen. Y yo: nada, nada, nada” (Lxs niñxs invisibles)

“Hacemos punk académico”

Al principio de todo Maru (guitarra y voz) y Nico (guitarra y voz) empezaron tocando temas de El Mató a un policía Motorizado porque ella quería practicar guitarra y él le “hacia el aguante” con el bajo. “Después empezaron a salir temas espontáneamente que nos gustaban mucho y empezamos a buscar gente para tocarlos. Todo en menos de un año” cuenta Maru. Tiempo después, cuando ya tenían varios recitales encima y las suficientes canciones para hacer un disco, se conectaron con Ezequiel Fructuoso e Ignacio Molinos, dos de los responsables de grabar y masterizar muchos de los discos de rock que se editan año a año en Rosario.

“A nosotros nos venía re gustando el sonido de Pixies, tampoco queríamos sonar Pixies pero sí rescatar esa crudeza”, dice Maru. Al grabar y mezclar en el Fructuoso Record Club, Ezequiel les entregó una primera mezcla y les dijo: “Elijan si quieren que suene americano o inglés”. Ignacio Molinos se encargó después del trabajo de masterizado en su Mansión Mutante. “Trabajaron juntos y entendieron al toque. Tienen mucha claridad en traducir el deseo de uno, que puede estar en una nebulosa. Nos re entendieron qué queríamos” dice Nico.

Con una batería (Camilo) que arremete entre patrones repetitivos y cambios de ritmo, y un bajo (Miru) que puede ser punzante y directo o sofisticado, las guitarras y sintetizadores (Sofia) se entremezclan para lograr climas tan asfixiantes y tensos como melancólicos y divertidos. “Los temas lo vamos haciendo entre los dos”, explican ellos. “Decimos que hacemos punk académico porque escribimos mucho en partitura” cuenta Nico. “Nos colgamos pensando en cada línea que va cantando, entrelazándose entre sí y creando algo. De antemano tratamos de pensar por qué está naciendo en ese tema. Imaginamos la forma en general antes de hacer el tema, cómo va a ser”, dice Nico. “Si bien a veces te sorprende, yo no dejo que la música me sorprenda porque te entras a repetir, en cambio si le pones cabeza aparecen cosas nuevas”.

Cuando se refieren a sus letras, que tienen un notorio aliento poético, dicen sentirse influenciados por la poesía que se escribe en la ciudad. “Tomamos mucho de una poesía de nuestra generación. Hay una movida editorial en rosario que es increíble. Somos fans de Danke (Ediciones) y de Julia Enríquez (poeta y responsable de la editorial), fuimos muy influenciados por ese tipo de poesía”. El disco, en ese sentido, cierra con la participación de DaliaDesamor recitando su poema "La niña soledad" mientras los músicxs se incendian en el acompañamiento. 

El imaginario político de la banda rescata el modo “indie de hacer las cosas, ligado a la autogestión”, esa ética Do It Yourself propia del punk. “No nos cabe mucho ser lavados, hacer pop para divertirse. Nos gusta tener ciertos posicionamientos”, dice Maru. Los postulados del feminismo también están presentes en su forma de ver las cosas. “Estamos super atravesados por el feminismo desde un montón de lugares, nosotros adherimos a pleno a esos postulados”, explican. “No solo porque somos muchas mujeres en la banda sino por que tomamos el proceso de construcción que se pantlea desde el feminismo. Creo que hoy en día nadie puede hacerse el boludo con este movimiento que es revolucionario”, dice Maru.

Lugares para tocar

“Al primer mes de estar listos decíamos donde mierda vamos a tocar”, cuenta Nico. En recitales clandestinos, o en lugares como Valdovina o Estacion Montevideo, los Bubis Vayins empezaron a poner a consideración del publico sus canciones y performances. En marzo pasado tocaron en el bar Berlin junto a Gay Gay Guys y Nebulosa, una fecha a la que consideraron como “un salto”. En junio pasado fueron parte de la grilla del Festival RockVi in Río, organizado por el colectivo artístico y sello discográfico Rock Villero, junto a Viva Elástico, Gay Gay Guys, Mostacho, Plan 9 Del Espacio Exterior, No Satisfactorio, Jayless Machine Of Jay.

“El público está ávido. Van a apareciendo personitas a las que les re gustó y te escuchan muy atentamente. Nuestros amigos por ahí van, pero se está generando un  público” dice Maru. “Nosotros salimos a ver gente que nos mueve algo. Por ejemplo La Metamorfosis del Vampiro, Puesto en Marte o Daddy Rocks”, dicen. “Ahora estamos yendo a ver bandas de ese estilo porque nos alimentan más el alma”.

 

Escuchá la entrevista completa en la radio!

En vivo: Viernes 27 de julio Bubis Vayins junto a Daddy Rocks y Niño de Cobre en Estación Montevideo (Montevideo 1520)

 

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