Melina Torres publicó Pobres Corazones

"Los padecimientos de esta ciudad se los hice sentir a Aguirre y Herrera"

LITERATURA
3 de septiembre de 2021

Por Bernardo Maison (Perry) y Marcelo Bonini
Fotos de Maximiliano Conforti

 

Melina Torres se peina para la foto. Firma ejemplares. Prepara la iluminación correcta para las entrevistas por zoom. Dice en su cuenta de Instagram que un librero amigo le dijo que Pobres Corazones (Penguin Random House, 2021) fue uno de los libros más vendidos del mes de agosto. ¿Cómo se mide en Rosario si un libro se está leyendo? ¿Por las apariciones en la prensa? ¿Con las menciones en las redes sociales de lxs lexctores con su ejemplar en mano? Todo eso le está sucediendo a la autora nacida en Santa Fe en 1976 que en su adolescencia vino a Rosario a estudiar, se recibió de licenciada en Comunicación Social por la UNR y más adelante se especializó en Políticas Culturales por la Universidad de Barcelona.

Desde hace más de veinte años Melina Torres colabora en diferentes medios periodísticos locales, es productora de documentales y asesora de contenidos audiovisuales.

En su anterior publicación, el libro de cuentos Ninfas de otro mundo (2016, Iván Rosado), la autora dio a conocer a la dupla policial de Silvana Aguirre y Ulises Herrera, integrantes del Departamento de Criminología de la ciudad de Rosario. Su debut en el campo de la literatura policial argentina contiene tres relatos; uno sobre una mujer encontrada muerta en su cama, otro sobre una travesti asesinada y el que trata sobre la desaparición de la esposa de un cocinero.

Retomando los personajes de Aguirre y Herrera, junto al informático Gabriel Müller, la abogada Laura Ripodas, la blonda y sensible Angélica, el abogado poderoso Pietro Castillo, Carlos Gauna (el muerto), su esposa Estela, y La Entendida entre otros, Melina Torres construye una historia anclada en la ciudad, motorizada por la intriga y una atmósfera que da cuenta de la violencia de estos tiempos aunque no de manera explícita ni abrumadora. Rosario es escenario y personaje. Y si bien Silvana Aguirre carga con altas dosis de mala onda e ironía que dosifica con humor cotidiano aunque también despliega ferozmente, tanto ella como los demás personajes del libro le dan lugar a las relaciones de amistad, al amor, los recuerdos entrañables y la búsqueda de un destino más amable.

De todos modos, en un presente de balaceras en las calles de Rosario, el libro de Torres resuena con más fuerza. “Todo lo que se narra es ficción y no está basado en ningún personaje que yo haya conocido, ni que haya entrevistado. Lo que sucede en el libro es que justo hay una balacera muy parecida a la que a la que sucedió el jueves, (NdR: el jueves 19 de Agosto balearon el Centro de Justica Penal de Sarmiento y Virasoro), pero bueno, las balaceras no son algo nuevo en la ciudad de Rosario (NdR: el 3 de septiembre fue baleado el frente de la sede del sindicato Empleados de Comercio). La novela sale en medio del juicio que se está llevando a Los Monos y si bien se alimenta de lo que es la realidad de Rosario porque no se puede escapar de eso, o sí se puede escapar, pero yo no me quise escapar en este sentido, la novela habilita otros caminos. Es una novela de género. La trama tiene que ver con esto, lo que empuja es lo policial, pero después acompañan un montón de historias que no tienen que ver con eso”.

Perry  –¿Cómo llevás el trabajo que estás haciendo por fuera de la literatura? Más allá de que lo primordial debe ser sentarse a escribir, hablo de poner el cuerpo en entrevistas, se te ha visto últimamente en varias librerías firmando ejemplares ¿Es un mundo nuevo para vos?

Mirá sí, es bastante nuevo porque suelo no exponerme y porque me da mucha vergüenza absolutamente todo, pero hay que salir a bancar los trapos ¿no? Y es lo que te dicen la mayoría de los amigos y las amigas que vienen del ámbito de la literatura, “bueno, ahora a acompañar", así que acá estamos peinándonos para la foto, planchándonos el flequillo. Hoy te pregunté cómo íbamos a hacer la nota porque vengo haciendo muchas entrevistas y ya no sé en qué formato son…me he llegado a planchar el pelo, a poner todo una iluminación y era por teléfonos chicos. (Risas)

Perry –Es un paso de comedia que tranquilamente puede aparecer en cualquiera de las páginas de Pobres Corazones. Sobre esto que estás diciendo ¿Es un poco empezar a creerse escritora o eso lo sentís desde siempre, al escribir?

Está buena tu pregunta, mirá, yo vengo de muchos ámbitos, pero uno con el que me siento cómoda es la danza contemporánea, el contact improvisación, una danza relativamente nueva que nació a finales de los 70 en Nueva York, y tiene una premisa que es "bailarín es el que baila", contrario a lo que sería la danza clásica. Y bueno, eso, me siento escritora porque escribo. Me tengo que habilitar en algún momento. Pero viste, cuando te vas a otro país y tenés que poner qué sos, pongo Comunicadora Social o Periodista.

Marcelo  –En el campo literario, el vínculo entre periodismo y literatura es de larga data. ¿Respecto de la escritura establecés alguna retroalimentación entre tu trabajo como Comunicadora Social, como periodista y el gusto por escribir? ¿Cómo es ese vínculo?

Hace poquito leí una entrevista a María Moreno y decía que estaba de más decir "periodismo narrativo" porque todo es periodismo narrativo, me gustó eso. Si bien compartimos el terreno de las letras son dos terrenos muy diferentes y demás está decirlo, en uno puedo jugar con una libertad que me parece que en el otro no la tengo. En el terreno de la ficción una está un poco más desnuda o abismada. Salta ahí sin saber a dónde salta.

Marcelo ¿Y en el proceso de escritura, o incluso después cuando te relees, incorporás alguna herramienta del ejercicio periodístico en la ficción o es realmente una diferencia?

Hay una diferencia muy grande, cuando estoy escribiendo sobre todo esto, no suelo marcarme nada, no utilizo ninguna herramienta más que estar ahí con todo el cuerpo, a mí me gusta sentarme mucho tiempo, las cosas creo que no te salen de un día para el otro. Mi querido amigo y maestro Leo Oyola dice que" si la inspiración te va a agarrar que te agarre sentada".

Marcelo  –Haciendo un distingo rápido tenemos el policial negro más de enigma; el policial en inglés donde el crimen se trata de resolver a partir de la deducción, de la razón y tenemos el policial negro estadounidense. En Argentina hay una tradición del género del policial negro, el policial sucio. Desde un iniciador como Rodolfo Walsh, pasando por Juan Martini, Ricardo Piglia. ¿Antes de escribir inclusive Ninfas de otro mundo, ya tenías algún vínculo con el género o lo fuiste descubriendo a medida que fuiste escribiendo? ¿Esos autores están en tu biblioteca?

Esos autores están en mi biblioteca, los clásicos y los contemporáneos, porque yo vivo con una persona a la que le encanta el género negro. Pero no puedo mentir y decir que yo era la gran lectora del género negro. Viste que es gente especial la que lee novela policial, son capaces de recordar datos insólitos, y aparte no están solamente en lo que es la literatura, hablan de películas, de cosas que yo me sorprendo. Son parte de mis lectores y les tengo mucho miedo, en ese sentido, no se les tiene que escapar ninguna como lector.

Perry –Citando a Oyola hablabas de sentarse y escribir ¿Pobres Corazones es un libro que en la construcción te llevo mucho tiempo, lo venías escribiendo desde que habías publicado Ninfas de otro mundo? ¿Cómo fue ese proceso? ¿Cómo apareció el universo de personajes?

Aguirre y Herrera aparecieron porque yo iba a un taller en 2011 y 2012 con Maxi Tomas en Buenos Aires. Era un taller de cuentos, te afila bastante el cuento porque tiene que ser algo como más cerrado que la novela. Yo no escribía nada relativo a la novela. Él nunca daba consignas, sino que se trabajaba con el cuento que llevaba algún compañero o alguna compañera y ahí una se dedica a armar o desarmar la trama. Pero ese año dio una consigna para divertirnos, y tenía que ver con escribir un cuento policial. Y tiró un montón de bibliografía sobre el ensayo, desde Piglia, Gandolfo. Para escribir mi primer cuento leí un montón de lo que se tiene que hacer y lo que no que se tiene que hacer. Me morfé todo. Y de pronto salió Aguirre de un plumazo, salió el primer cuento de Ninfas de otro mundo. Al principio yo la había hecho a ella nada más y después lo creé a Herrera. Siempre hago la broma de que soy como Dios pero al revés. Por necesidad además. Necesitaba algo en los diálogos. En ese taller se leyeron los cuentos y votamos, fue el comienzo triunfal de Aguirre y Herrera porque todos eligieron mi cuento. Fue una alegría. En ese momento Maxi sacó de su mochila el libro Vida y destino (novela escrita en 1959 por Vasili Grossman), la edición de bolsillo que tiene como tres mil páginas. Siempre me río, el libro no tiene nada que ver, pero el título dice la palabra destino, a mí me encanta jugar con la palabra destino, me parece muy literaria, el concepto. Yo digo "cómo salió tan fuerte y cómo es que yo la siento tanto a Aguirre". Creo que estábamos destinadas a encontrarnos, yo a ella y ella a mí.

Para escribir Pobres Corazones yo tenía 80 páginas trabajadas. En noviembre del 2019 me escribe mi editora actual y me pregunta si tenía algún material. Yo lo venía trabajando con Leo Oyola al libro, pero teníamos un bosquejo de lo que sería una novela tan larga. En marzo cuando pasó lo de la pandemia me puse a escribir diez u once horas diarias y fue saliendo. Los personajes que una trae consigo ya están de alguna manera. Cortázar dice que el cuento siempre ya está escrito. Y los personajes yo creo que están con una de alguna manera y cuando estás ahí salen las cosas. No sé cómo. Yo no moldeo personajes que me van a servir a la trama, van apareciendo y van funcionando en la trama. Hasta ahora de los que fueron apareciendo no descarté ninguno. Cada personaje juega su historia, su epopeya, a mí me encanta trabajar eso. En un momento Aguirre y Herrera, los personajes principales de esta novela y del libro anterior, como que se corren de escena y empiezan a actuar otros personajes que son secundarios, pero en un momento como que la cámara los empieza a enfocar y empiezan a brillar. A mí me gusta que cada uno tenga su brillo. Creo que cada persona en su momento habrá amado, fue amado, tuvo una aventura, hizo una épica, como una epopeya de lo cotidiano que lo marcó para siempre y que merece ser contado, ahí yo les doy ese espacio. A veces es muy poco pero lo tienen y me gusta que deslumbren. Están los personajes como Estela y La Entendida. Son pequeños capítulos que hacen a la trama que podrían estar tranquilamente solos.

Perry  – En el libro hay también mucho de esto, reflexión sobre la existencia, el destino, la casualidad, lo que te toca, lo que pudiste forjar. Hay una especie de filosofía en Aguirre…

Sí, hay mucho de eso. No solo en la psicología de Aguirre. Me gusta poner esa cuota, me parece que a todos de alguna manera nos encanta hablar de destino, o bueno, una cree que porque te gusta voz les encanta a todos, pero no sé, me gusta hablar de eso, así que ahí lo meto todas las veces que puedo, armo un mundo alrededor de eso.

Perry  –Sobre el uso o la aparición de la ciudad en el libro… aparece como personaje. Rosario lamentablemente en la realidad, y también en el libro, es una ciudad que tiene como su propia lógica respecto a la violencia, al narcotráfico. Pareciera desde hace un tiempo que cobró vida, que es inmanejable, que tiene su propia lógica más allá de los funcionarios de turno, de la Policía, de los medios. Hay una cosa súper instalada de Rosario en torno a esta temática. ¿Cómo fue ese trabajo de construcción de la ciudad a la hora de narrarla?

La ciudad como personaje no es algo nuevo en la en la literatura policial, en la novela negra. Incluso en las series. Ahora que se usa mucho ver series en Netflix, en HBO, la ciudad es un personaje más y para que sea un personaje más tiene estar a la altura de otros personajes. Tenés que contar de dónde viene y tenés que contar cómo se va a transformando. En pocas líneas me gusta definirla. Porque también es una ciudad a la que yo llegué cuando tenía 18 años, yo no soy de acá. Nací en Santa Fe y me vine a vivir acá para estudiar Comunicación Social, conocí una ciudad que no es la ciudad de mi infancia, pero esa ciudad que yo conocí cambió muchísimo en estos veinti tantos años que vivo acá. A mí me gustaba pincelar esos cambios. Por otra parte no sería capaz de hablar de otra cosa que no conozca. Puedo hablar de Rosario, puedo hablar del litoral, de algunos pueblos que tengan que ver con el litoral. Mi papá nació en un pueblo a 100 km de Santa Fe, entonces yo viví ahí gran parte de las vacaciones en mi infancia, yo puedo hablar de eso. A la novela la quería meter acá, dar cuenta de los cambios que se ven reflejados y que no necesito contarlos porque cada ciudadano, cada ciudadana de esta ciudad los vive y los padece. Los padecimientos de esta ciudad se los hice sentir a Aguirre y Herrera con un poco de humor y en el trabajo en el que están.

Perry  –Me dio una sensación en torno al personaje de Angélica sobre la que te quiero preguntar ¿hay una especie de crítica al uso que se hace a veces de la causa feminista?

No, no... No es una crítica, está ahí, para nada estoy haciendo una crítica de ningún uso que se haga, los personajes ehh... Vos sabés que es que es la primera vez que me lo preguntan y está buenísimo porque es una reflexión que yo venía haciendo, cómo se va a tomar esto, lo que pasa que hasta que el lector no agarre el libro no podemos entender de lo que estamos hablando, pero para nada es una crítica, ni vacío de contenido al ponerlo así a este personaje, es lo que lo que me tendrían que devolver los lectores.

Perry  –Claro, sabiendo que el libro se está leyendo y su vez es relativamente nuevo no quería spoilear, pero no me parecía menor esto, cómo funciona el personaje de Angélica. Pero bueno, te preguntaste cómo iba funcionar ese personaje y seguramente te lo preguntarás sobre todos los personajes.

Sí, sobre todos me lo pregunto. Incluso con respecto a los feminismos. En el 2016 cuando salió "Ninfas de otro mundo", ahí hay un travesticidio. De alguna manera la novela y los cuentos están hablando con algo de un mundo que a mí me convoca muchísimo, que tiene que ver con los diferentes feminismos.

Marcelo  –¿Tenés algún autor o autora de Rosario que trate a la ciudad literariamente?

Hace poquito me compré "Perversidad" de Marcos Mizzi, él también trabaja el género y me gustó leerlo. El mismo día mi compañero se compró uno y yo fui y me compré otro, el mismo libro (Risas). A esta pareja le falta diálogo pero tiene un gusto en común (Risas).

 

 

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