Diario del dinero de Rosario Bléfari

"De qué modo sobrevive en este mundo alguien como yo”

LITERATURA
19 de octubre de 2020

Libro: Diario del dinero (2020)
Autora: Rosario Bléfari
Editorial: Mansalva
Texto: Marcelo Bonini
Podcast: La Canción del País
 

Por Marcelo Bonini

Cada quien debe tener su propia Rosario Bléfari: la cantante  y  compositora de Suárez y de otros proyectos grupales o solistas, la protagonista de Silvia Prieto —segundo largometraje de Martín Rejtman—, la poeta, la columnista de medios o, en el caso del que escribe estas líneas, la voz de un impactante trío electrificadísimo de un recital del año 2011 que sonó en un bar ya extinto de la esquina de San Martín y Tucumán, en la ciudad de Rosario.

Pero, a todas luces, Rosario Bléfari tenía su propia Rosario Bléfari. Diario del dinero, que llegó a ver listo pero no publicado, deja entrever esas transformaciones entre 1983 y 2019. Sin disposición cronológica (1983 y 2019 funcionan apenas como un marco), las entradas del diario de esta artista configuran una imagen de múltiples perspectivas convergentes pero no coincidentes. En síntesis: una imagen cubista de parte del tiempo de una vida.

Si “el dinero es una clase de poesía”, como escribe el poeta estadounidense Wallace Stevens en Adagia, esta metáfora se sostiene en la posibilidad de cambio, de sostén —o no— de pasiones tristes o alegres. Diario del dinero deja testimonio de una vida de artista articulada con la materialidad más concreta, sin concepto o mediaciones: la lista de gastos y los malabares entre el debe y el haber no son una interrupción de la vida cotidiana, sino un orden, un móvil. El dinero como principio de realidad: qué hay, qué falta, qué podemos hacer, qué queremos hacer. En esta perspectiva imposible hecha posible a partir de alterar esa superstición llamada “línea temporal”, el paso de los años deja entrever, así dispuesto, ciertas constantes con variaciones, además de un ejercicio de contrastes y diferencias.

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La relación del dinero y las varias incursiones artísticas de Bléfari se entremezclan a lo largo de años de Argentina: australes, pesos, inflaciones y subas del dólar. Siempre pendiente de pagos que tienden a demorarse —sea una provincia, una ciudad o SADAIC— y gastos inmediatos (el alquiler, las expensas, el super y su gala de ofertas), Bléfari relata de manera cuidadosa la secreta alquimia entre la faz de una vida monotributista de clase media y su anverso polifacético “para quien pueda llegar a preguntarse de qué modo sobrevive en este mundo alguien como yo”, como dice en la última frase de la contratapa.

Aquello que Gustave Flaubert no veía o veía pero con prurito (“…no veo qué relación hay entre una moneda de cinco francos y una idea.”) se observa en más de una página de este libro póstumo, sin, por supuesto, mayores detalles del cálculo de los costos y los pagos. Incluso se llega más allá, como cuando, en la primera entrada del diario, un médico le pregunta a Bléfari y a su hija “¿Quién paga todo esto?”, en referencia al trabajo de la artista. Frente al declarado cinismo de la interrogación, Bléfari se reprocha no haber contestado de manera más tajante.

Una multitud de nombres propios amorosamente cifrados acompañan a Bléfari: Fabio, su pareja (“F.”, por momentos), su hija Nina, Fernanda L., Cecilia P., Albertina C., Vivi T., Katja, Martín R., entre otros. Más que un name dropping, hay un name suggesting —ningún nombre aparece completo—. Si bien se trata de figuras de peso del arte argentino de los últimos 30 años, estos nombres también, y ante todo, fueron sus amistades. El dinero, entonces, funciona como partícipe ineludible de la familia y la amistad a partir del intercambio y los posibles órdenes que puede producir. En varias entradas, una Rosario Bléfari indudablemente ecónoma reflexiona en lo que da en llamar su “método holístico” para manejar el dinero doméstico. Pero, en otros momentos, las reflexiones de la cantante se ocupan, por ejemplo, del arte de hacer canciones, como en la página 10, en la que parte desde una idea de Juana Bignozzi para llegar a una sólida conclusión acerca de cómo capturar un instante con la melodía, la armonía y el ritmo. Así, otra multitud de nombres propios pero explícitos insufla vida a las lúcidas reflexiones sobre la escritura: Rubén Darío, Katherine Mansfield, Irene Gruss, Mario Ortiz, Virginia Woolf…

Antes de llegar a la última entrada, que relata el encuentro con los editores de este libro, recuperamos los trabajos de Bléfari, desde moza en el bar Dos mundos, asistente de Hugo, profesor de filosofía en la UBA —padre de una amiga suya—, hasta sus participaciones en la televisión estatal o sus columnas en Página/12. Todos y cada uno de ellos fueron el combustible pecuniario de sus aventuras, hayan tomado la forma de una canción, un poema o un rodaje, los cuales suponen un convite a una voz, a una figura auténtica y diferente. Como canta en “La misma miel”, canción de 2014 de su grupo Sue Mon Mont: “Probamos la misma miel/ Y como nos gustó/ La mayor parte se quedó con vos”.

Rosario Bléfari (Mar del Plata, 1965 - Santa Rosa, La Pampa, 2020)​ fue una cantante, actriz y escritora argentina considerada un emblema del rock independiente desde la década de 1990 a partir de liderar el grupo de rock alternativo. Suárez. Luego del alejamiento de la banda en 2001, comenzó su carrera como  solista y editó siete discos entre los que se encuentran Misterio Relámpago (2006), Calendario (2008) y Sector Apagado (2019). Sus otros proyectos musicales fueron la banda Sué Mon Mont  y el dúo Los Mundos posibles junto a Julián Perla. 

 

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