Novela de Agustín Alzari

Un viaje en barco junto a la joven promesa de la arquitectura europea

LA BIBLIOTECA SALVAJE
31 de octubre de 2023

 

Por Bernardo Maison
Foto Florencia Castagnani

 

Considerada por el autor como un tipo peculiar de novela de aventuras, La Joven Promesa de Agustín Alzari (Junin 1979) narra el viaje que a comienzos de la década del 50´ realiza en barco el arquitecto Severo Colautti, desde Europa hacia Argentina, invitado por el gobierno local para construir un proyecto secreto, debido a su prestigio y capacidad en el desarrollo edilicio en áreas de montaña y sus obras de reconstrucción en la Italia de posguerra.

Dispuesto a poder trabajar tranquilo en su camarote, Colautti tiene que sortear un encargo y la insistencia del capitán del transatlántico entre otras distracciones. Mientras el viaje de desarrolla en aguas internacionales, la historia nos permite a los lectores viajar también a los años de infancia y formación del personaje, a la relación con su familia y los dolores de la guerra que intenta dejar atrás.

Con un tono diáfano, diálogos que bucean en aguas profundas sin ahogarse, pasajes muy divertidos, y sin la pretensión final de situarse como una novela documental sobre el periodo peronista, el autor logra sumergirnos en una atmosfera de época marcada en todo caso por los desafíos del proceso creativo, los sueños y las pesadillas de un personaje inolvidable que pisa firme suelo argentino. 

 

 

Fragmentos de la entrevista


I

Lo que surgió primero fue la situación del barco. La idea de hacer una novela entera que transcurriera arriba de un barco que estaba viniendo hacia argentina en la década del 50 con un personaje. Apareció eso y después siguió qué venía a hacer el arquitecto Severo Colautti. Es básicamente una novela de aventuras, una novela de personaje en la que los diálogos son fundamentales. La novela va siguiendo el derrotero de este arquitecto que se larga en transatlántico cansado de su vida exitosa. Lo invitan desde argentina, el gobierno de Perón no aparece mencionado, pero es efectivamente esa época, los años 53, 54.

A mí me gustan mucho los libros de aventura, me gustan los libros de Stevenson, los libros del siglo XIX. Me gustaba pensar cómo sería uno de esos libros escritos hoy, entonces como no hay tantos dije "bueno, lo voy a escribir yo”, pero lo voy a escribir con esa elegancia, con ese largo. Tenía como seiscientas páginas y después fui sacando, sacando para que quede una especie de nouvelle. Quería provocar la sensación de un viaje en el que el lector empezó con el arquitecto y termina con el arquitecto, en la que conoce mucho de él y quizás le da ganas de seguir su viaje, su itinerario.

II

Hay toda una cuestión del peronismo en relación a la energía nuclear. Me documenté mucho, me interesa el tema. Leí muchos libros de época sobre el peronismo y la energía nuclear pero los descubrimientos más interesantes los hice después de escribir la novela. En definitiva, tampoco se trata de una novela documental sobre lo que pasó durante el peronismo en el país.

Leí mucho también sobre cuáles eran las teorías que estaban en boga en esa época, cuál era el pensamiento arquitectónico. Se trata de una forma de pensar el barrio de los científicos que le piden a Colautti que construya. Me gustó mucho pensar la cuestión del hacer, no solo el pensamiento del arquitecto, sino que sabe hacer para que funcionen las cosas. Colautti entra en comunión con la gente del país, los buenos funcionarios lo dotan a él de los datos necesarios, se imbrica con los argentinos. No hay un corte en donde él es el genio y los argentinos son unos nabos.

III

La novela tiene que ver con recuperar un ritmo de ficción no habitual para lo que se está haciendo. Tienen que ver con poder trasladarte a otra época, poder irte tras un personaje y que ese personaje te haga reflexionar sobre cosas en las que por ahí no estés habituado a pensar, o entrar en conversaciones entre dos personas muy atípicas como un capitán de barco y un arquitecto italiano. Me gusta pensarla también como una novela de gabinete, el arquitecto despliega todo en su camarote, tiene un mueble especialmente construido para trabajar, y pensar en ese tiempo que requiere la creación, la idea de poder meterse adentro de una mente brillante. Me parecía importante poder dar cuenta de un proceso creativo, ¿cómo piensa un gran arquitecto?  Y sobre todo me interesaba profundizar en quién era él, por eso están todas esas idas al pasado, a su infancia en Grecia.


 

*La Biblioteca Salvaje. Conversaciones sobre literatura con Agustín Alzari.

 

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