EL GALPÓN OLVIDADO DE LA MEMORIA

Escénicas
4 de agosto de 2015

Como la caja que se desfonda y hace aparecer de golpe una pila de zapatos viejos, así desciende de vez en cuando la memoria; haciéndose notar cuando menos la esperamos, cargada con el polvo de los años.

“Esto se va a terminar cuando ustedes quieran que se termine” dice la madre muerta (Claudia Schujman) del soldado muerto (Federico De Battista) en la guerra de Malvinas.

En un galpón donde todavía quedan cosas que no fueron enviadas a las islas en 1982, se encuentran con los vivos: allí están el padre del soldado (Roberto Stábile) y la novia del soldado (Yanina Mennelli) acomodando objetos, ropa vieja y alimentos. Manipulan todo en el intento de acomodarse ellos con su historia.

Sobre la escenografía de cartón hay abrazos pesados, recuerdos, frustración y letanía. Los vivos mueven las cosas mientas escuchan las preguntas de los muertos.  En ese remolino onírico con marcas costumbristas vuelven canciones, personajes de la época, revistas y juguetes. Algunas líneas de la madre muerta estallan en la posibilidad de la risa que nadie de los demás hace cuerpo.

“Como leí en un artículo muy interesante de Eduardo Rinesi (Rosario, 1964, filósofo y politólogo) “estos restos que son estos muertos no restan, están sumando”, dice Gustavo Guirado, el director de Carne de Juguete, de visita en La Canción del país.

“Y en la medida que nosotros, los vivos, como sociedad, no asumamos lo que hemos hecho,  van a  seguir viniendo, van a seguir reclamando justicia, van seguir reclamándonos “qué van a hacer con nosotros”.

Estrenada en el mes de julio en Plataforma Lavarden, la obra se podrá ver nuevamente durante los viernes de agosto y septiembre a las 22:30hs en Espacio Bravo (Santiago 150).

“El campo poético empieza a desarrollarse con estos cuatro personajes. Transcurre ahora, en 2015, es un galpón que podría ser de la ciudad de Rosario, y ahí están todas esas cosas detenidas durante 33 años y con un viejo (el padre del soldado) que las ha conservado. Cuida las cosas, prueba los paquetes de galletitas de esa época y por supuesto las escupe”, cuenta Guirado, quien además dice que el tema Malvinas lo acompaña desde hace mucho tiempo.

 Gustavo Guiardo: "Malvinas vuelve a nosotros desde un lugar de pesadilla no elaborada, y viene por retazos, no viene en un plano rítmico a nivel realista. Golpes, pantallazos, voces, noticias de la radio..." 

“Siempre estuvo el tema en mí. Desde que ocurrió Malvinas. Yo tenía que ir a Malvinas y no fui. Nacía mi hijo, yo fui papá muy joven, y por eso me salvé de ir. En ese momento me eximieron de tener que hacer el servicio militar. Me tocaba Marina, el sur…varios compañeros míos de la escuela en Seres (norte de Sta Fe) fueron y por suerte volvieron”.

“Yo necesitaba  hacer algo con esa herida siempre  abierta… Malvinas siempre volvía de distintas maneras. En los últimos años empecé a escribir los primeros textos, a leer, a estudiar, y a borronear las primeras escenas. Y hace dos años decidí finalmente armar el elenco”.

Miguel Savage, autor de Viaje al pasado, presente en una de las funciones

¿Qué obstáculos se te aparecieron a la hora de agarrar un tema sobre el que se produjo mucho material como libros y películas? Está el caso de Los Pichiciegos que fue escrita por Fogwill durante los días de la guerra…

Yo leí Los Pichiciegos (Rodolfo Fowgill) y Las Islas (Carlos Gamerro) después de haber escrito la obra. Mis textos empecé a trabajarlos con distintos nombres hace diez años cuando estaba dirigiendo la obra Medea. Unos años después leí Los Pichiciegos y Las Islas. Dos obras monumentales sobre Malvinas que recomiendo leer apasionadamente. Y este año me encontré con otro libro que no tiene nada que ver con la ficción, ni con la pretensión literaria. Es "Viaje al pasado" de Miguel Savage, un sobreviviente de Malvinas que recién hace poco empezó a hablar de eso. Es una crónica detallada de los hechos. Es un anecdotario que te lo devorás. De primerísima mano te cuenta lo que vivió.

Desde la dirección cómo fue la dedición de marcar un tono a la obra, si realista, onírica, estar al pie de los documentos…

Siempre supe que (la obra) no iba a ser una estructura realista. Es imposible acercarse teatralmente a un tema como este, a un núcleo de fuerza como Malvinas desde una postura realista. Por ahí miro los primeros borradores y digo “mirá lo que ya pensaba hace diez años atrás”. Siempre supe que iba a tener que ver con un tono onírico, además porque Malvinas vuelve a nosotros como un lugar de pesadilla no elaborada, y viene por retazos, no viene en un plano rítmico a nivel realista. Golpes, pantallazos, voces, noticias de la radio. Siempre tuve en claro que iba a tener ese tratamiento con destellos de cotidianeidad o de costumbrismo. Hay datos de lo real pero no hay pretensión ni de documentar un hecho, ni de ser fieles a una cuestión histórica. Mi duda era cómo hablar de esto sin caer en la solemnidad ni la bajada de línea. Hay que huir como de la peste de esas cosas; de la solemnidad, la bajada de línea, del panfleto.

“En los setenta los que murieron eran jóvenes. Cuando parecía  que íbamos a salir de eso otra vez carne joven al muere con Malvinas. En diciembre de 2001 la mayoría de los que morían fueron jóvenes y si no se iban al exilio a un destino de fantasmas a tratar de ganarse la vida y huyendo del fracaso de sus padres..."

¿El contexto histórico actual te lo permite eso?

Sí, yo soy de los que piensan que este es un país mucho mejor en los últimos años.  Hay una posibilidad de hablar, de poner en evidencia. La gente está en las calles otra vez, discutiendo, opinando. Los jóvenes son una pulsión inexorable a la hora de decidir. Hay otra cosa, por supuesto es un clima más propicio y se pueden plantear cosas con una fuerza y una dedición que a lo mejor 15 años atrás no hubiesen sido posible.

Hay una cosa que podemos empezar a decir recién hace poco tiempo. Los principales enemigos de los muchachos no eran los ingleses, eran el frio y sus superiores: los militares que trasladaron la dictadura a las Islas Malvinas. Donde se torturaban a nuestros soldados, y no los ingleses. Los ingleses los trataban bien, primero los cagaban a balazos, sí,  era una guerra, pero después los atendieron, les dieron de comer, les curaron las heridas, les dieron ropa, abrigo. Cosa que la oficialidad Argentina, fascista y torturadora no hizo con ellos. Ellos te lo dicen, “nuestros enemigos eran nuestros superiores”.

¿Y el registro en el que están ubicados los personajes y sus recursos apareció con la escritura de la obra, en los ensayos?

La verdad siempre está en los actores, en su trabajo. Yo busco un teatro donde la fuerza y lo decisivo de ese lenguaje sean las actuaciones. Yo por supuesto tenía todo una obra escrita y se transformó sustancialmente. Siempre le dije a los actores: “compañeros, esto es solo un impulso, vamos a ver que sale”. Yo no me considero un dramaturgo, yo escribo textos para empujar a los actores, para provocarlos y para que me vallan devolviendo la “verdad”. Escribo para pulsar el imaginario individual y colectivo a través de la actuación. Incluso hay escenas que jamás se me hubiese ocurrido y surgieron en los ensayos, y que para mí son las más potentes.

CARNE JOVEN, LA CARNE SACRIFICADA

“La solemnidad es fascista”, opina Guirado. “El supuesto teatro  con mensaje, con contenido, es fascista. La solemnidad lleva implícita la única operación de lectura que puede hacer el espectador y ninguna otra. Eso Siempre fue una preocupación. De todos modos, sin pretensión de ser moralizante, sí quiero generar una alerta en nosotros como sociedad.; porque la carne del sacrificio siempre es carne joven en nuestro país”.

Acto seguido enumera: “En los setenta los que murieron eran jóvenes. Cuando parecía  que íbamos a salir de eso otra vez carne joven al muere con Malvinas. En diciembre de 2001 la mayoría de los que morían fueron jóvenes y si no se iban al exilio a un destino de fantasmas a tratar de ganarse la vida y huyendo del fracaso de sus padres. Pensamos esto ¿Por qué la historia argentina ha permitido que los jóvenes mueran de estas maneras reiteradas veces? Yo pienso que esto tiene que ver una alta y notable tendencia fascista del pueblo argentino. Sé que no es simpático decir esto, sobre todo de la clase media argentina”.

DEFINICIONES SOBRE EL TEATRO

“Nunca he visto tanta potencia teatral como en los ensayos, después por supuesto hay que hacer funciones porque el teatro es el encuentro con el público. El ensayo como núcleo de fuerza fundamental de la teatralidad.  Hay cosas que aparecen porque los actores arriesgan, pulsan el imaginario, aluden a un campo poético que tiene que ver con la improvisación. La improvisación es el teatro por antonomasia. Ahí aparece lo que se llama la verdad. A veces me obsesiono y me pregunto ¿Cómo es que salió tal cosa?

Uno ensaya una obra, va haciendo ajustes a lo largo de ese tiempo y después hay un segundo trabajo de ensayo que tiene que ver con haber confrontado con el público. Ver qué sucede. Los cuerpos de los actores no son iguales. El teatro es eso”.

 

PODCAST. ENTREVISTA A GUSTAVO GUIRADO

¿Qué se dijo?

Malvinas siempre vuelve / los libros de la guerra / la potencia del ensayo / juventud sacrificada / onírico vs realista / alerta mata fascista.

Entrevista y texto: Bernardo Maison

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