Entrevista

El viento que arrasa: película de Paula Hernández basada en la novela de Selva Almada

AUDIOVISUALES
10 de abril de 2024

Por Bernardo Maison y Leandro Arteaga


El viento que arrasa es la nueva película de la directora Paula Hernández (Las siamesas, Los sonámbulos), una adaptación de la novela debut homónima de la escritora entrerriana Selva Almada, editada en 2012. En esta historia, Leni (Almudena González) viaja junto a su padre, el Reverendo Pearson (Alfredo Castro), de pueblo en pueblo en misión evangelizadora. Cuando el auto que los traslada se rompe y quedan varados soportando el día de calor, un remolque que pasa por allí en busca de clientes los llevará hasta el taller mecánico del Gringo Brauer (Sergi López), quien vive con su hijo Tapioca (Joaquín Acebo).

En esas horas de convivencia y espera se concentra la trama de El viento que arrasa. Pearson intentará salvar el alma de Tapioca, Leni comienza a mostrarse desafiante con su padre y el destino que se le impone, el Gringo Brauer, hombre de pocas palabras y gestos adustos, le marca límites al Reverendo y le discute las formas de ser padre. Leni y Tapioca encuentran momentos de complicidad en medio de ese paisaje envolvente que cobra protagonismo; percibimos el ambiente y su color, luz y sonido. Hasta que la tormenta venga, se tensarán las formas de asimilar el mundo de los cuatro personajes; todos dejarán de ser quienes fueron antes de ese encuentro.

“La película rescata del libro los personajes, el universo y el conflicto, pero después hay un montón de escenas y situaciones que son propias de la película, es un poco empezar a abandonar la novela y tener cierta libertad” dice Paula Hernández a La Canción del País. Estos días la tienen presentando su trabajo junto a los actores “más jovencitos” en distintas salas del país.

“A veces decimos ¿será de las últimas películas que pasan por el Gaumont? Es casi una ironía, es muy increíble todo lo que está sucediendo. El año pasado, después de los festivales de Toronto y San Sebastián, cuando era una opción estrenar, dijimos, “momento de elección, es muy complicado, esperemos”, y nunca hubiésemos imaginado que este año iba a estar tan bravo para la cultura y para el cine puntualmente. Es un momento muy duro para estrenar, pero al mismo tiempo vemos la respuesta de la gente, de la crítica y las salas que están llenas. Estamos acompañando la película y haciendo fuerza desde nuestro lugar”, comenta la directora. 

BM: – ¿Cuál era tu relación con la literatura de Selva Almada? ¿Habías leído la novela El viento que arrasa?

Había leído cosas de Selva, no habia leído puntualmente esta novela, y un día recibí un llamado de Hernán Musaluppi, el productor, invitándome a sumarme al proyecto. Él tenía los derechos comprados, y ese fue el arranque, encontré algo en el material que me interesaba, cosas con las que yo vengo trabajando en mis películas anteriores, pero también aparecían otros temas muy alejados a mí que me pareció bueno encarar.

LA: – ¿Y cuál fue la devolución de la autora en relación a la película?

Cuando yo entro al proyecto, Selva ya había dado los derechos y había planteado que no quería saber nada con el proceso de guion. Entendía que la película era obra de un director o directora. No trabajé con ella, sí tuve alguna charla sobre cosas que quería conversar. Ella vio la película antes de que se  muestre a los Festivales y quedó muy encantada, le gusta mucho lo que hicimos. En la etapa del lanzamiento nos estamos acompañado un montón, dando charlas en universidades o librerías, eso es una forma de que los espectadores vuelvan al libro de Selva o lo descubran y también que sus lectores vean la película.


BM: – ¿Buscás alguna característica o posibilidad de lo filmable en un guion o libro para que se pueda convertir en una película?

En principio me tiene que movilizar el material, me pueden haber ofrecido textos que quizás me parecían interesantes pero que no eran para pensarlos en el cine. Lo que tenía esta novela era en principio cuatro personajes increíbles detenidos en un espacio, eso estaba muy bien escrito. Y había una gran sensorialidad, que eso a mí también me gusta para contar siempre en mis películas. Era una historia que iba y venía en el tiempo, había que encontrarle un punto de vista. Algunas otras cosas más disruptivas, como los sermones que entran medio de la nada, si bien tienen cosas muy visuales no son cinematográficos como alguna gente dice. Lo cinematográfico tiene que ver con un lenguaje, con un guion, con una estructura de otro orden. Había cosas interesantes pero que había que llevarlas hacia el lenguaje del cine, y ese fue el trabajo que hice con mi coguionista Leonel D’Agostino.

LA: – Es un trabajo muy preciso y obsesivo, me parece. Me encantó ese proceso espejado que se va dando entre las dos parejas de padres e hijos, si bien la mirada está siempre dada por Leni. Cómo van rebotando entre sí los personajes y a la vez se van complementando en las distintas escenas y situaciones.

Sí, es un poco un juego de espejos, de dos familias opuestas, pero que también en esos padres hay cosas en común. Son dos hombres que crían a sus hijos en soledad, sin la presencia de mujeres, tienen dos maneras muy opuestas de ver el mundo y a partir de ahí educan. Y al mismo tiempo, en esta situación de no lugar. Por un lado, una dupla que es nómade, que no queda nunca afianzada a ningún sitio mientras que los otros están en un paraje en medio de la nada bastante aislados, pero de otra manera. Y esos espejos permiten poder mirarse, hace pensar la relación de estos chicos con sus padres.

BM: – Hay un equilibrio en las intervenciones de todos los personajes de la historia.

Lo que digo siempre es que no hay película si no hay Reverendo pero tampoco hay película si no hay alguien que mire como mira Leni. Y  tampoco hay historia si no están ellos dos que son el espejo donde poder mirarse, entonteces ese equilibrio fue una cosa de piezas de rompecabezas, de ir viendo cómo se iba generando esa tensión y cómo eso se iba acumulando a medida que avanza el relato.

BM: – Respecto a lo que decís sobre ese no lugar, al ver la película celebré, así como uno celebra en la literatura de Selva Almada, que haya representaciones que no son las más habituales. Territorios, voces, tonos…ese paisaje que vos significabas como un “no lugar”, que puede ser Misiones, Uruguay (leí que filmaron ahí) o puede ser cualquier paisaje, porque se trata de contar una historia, sin embargo da un tono particular, cierta rusticidad, unos tiempos que no son los que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de los productos culturales.

La novela sí tiene un recorrido preciso y va marcando pueblos y lugares de una zona más litoraleña, está contado pueblo por pueblo ese recorrido. A mí eso no me interesaba tanto, me interesaba más pensar algo de lo litoraleño con el río y otras situaciones que tiene Selva en otras novelas. La película habla de una frontera medio imprecisa entre Uruguay, Argentina y Brasil. No es una frontera como límite sino como un lugar donde se mezclan las cosas. Tampoco se termina de definir la época, hay casettes, hay un Walkman, pero también hay unos molinos de viento. Y lo mismo con las voces, de dónde son estos personajes que tienen un acento de un lugar, pero está desdibujado. Es un poco una fabula en ese sentido la película, es un rejunte de excusas para poder contar lo que se cuenta. Todos hicieron un trabajo increíble con el lenguaje, estuvimos todos ensayando y hablando como si fuéramos entrerrianos.

El trabajo (del actor español) Sergi López es el de un personaje opuesto del Reverendo. Uno es la palabra en forma permanente y El Gringo es más de los gestos, el silencio, el cuerpo, y eso ayudaba porque no tenía grandes diálogos. Y la rareza en el trabajo de Alfredo Castro es que también está desdibujado ese Reverendo en función del acento chileno marcado que él tiene. Algo del mundo religioso, medio raro en las formas de hablar también nos habilitaba a jugar.

LA: – Sobre la actuación de Joaquín Acebo (Tapioca), uno ve a Joaquin y la paralisis facial que tiene, y hace dialogar la imagen de ese rostro con las otras imágenes parecidas que ha visto. Habitualmente estas imágenes tienen efectos de maquillaje, que hacen que un actor o actriz puede interpretar personajes de determinadas características. Conforme a la tradición que postula cómo tenemos que mirar los cuerpos, tu película sale a contrastar con una manera de representar esos rostros y cuerpos con las cuales el cine todavía tiene que lidiar ¿Cómo fue ese trabajo con Joaquín Acebo?

Nosotros buscamos un chico para que hiciera de Tapioca en Uruguay y en distintos lugares de Argentina. El personaje en el guion era rengo y en todo el proceso de casting los actores actuaban una renguera, como "hacer de", y para mi eso es lo peor que puede suceder en el cine. Tiene que tener una credibilidad lo que son y cómo hablan esos cuerpos. Con María Laura Bersh, con quien hicimos el casting, en un momento empezamos a decir, “veamos gente que tenga algun tipo de discapacidad o problema”, porque hay algo en la naturalidad con la que incorporan eso a su vida que no lo tenemos. Ahí apareció Joaquín, quien tuvo un accidente de chico. Nos pareció complejo ya que no es lo mismo alguien con una renguera que con una parálisis en el rostro. Y a medida que avanzaba el casting, lo que Joaquín iba proponiendo era realimente muy conmovedor, muy sensible, tenía una compresion muy profunda del personaje. Nos preguntábamos cómo filmarlo para que tuviera un valor en la pelicula, pero antes hubo una conversación con él. Hubo que trabajar con algo que significó toda una historia en él, y Joaquín fue muy valiente. Eligió para su vida mostrar su rostro y evidenciarlo, asi que lo elegimos porque es un actor hermoso y fue un aprendizaje para todos, inclusive para él.

LA: – Sobre la actuación de Almudena Gonzales (Leni), es su mirada la que lleva el relato y su caracterización es ejemplar, tiene un rostro maravilloso para la cámara y está diciendo y escondiendo muchas cosas al mismo tiempo ¿Cómo fue ese trabajo?

Desde las distintas instancias de casting ya se veía que es una actriz con una interioridad y una comprensión sobre el material muy hermoso, fue largo todo el proceso pero cuando la vi por primera viz dije "es esta". Uno empieza con un imaginario de lo que son esos personajes y después van apareciendo otras cosas que te cambian el rumbo o reafirman la idea inicial. Y también fue un trabajo de mucho entrenamiento hasta llegar a Leni. Almudena es una actriz talentosa y muy entregada.

BM: – Otro aspecto que me pareció magnifico es el carácter pictórico de la película, no solo en la fotografía sino también en algunas escenas que me remetían a pinturas religiosas.

Hay muchas cosas muy pictoricas que no están sacadas de nada en particular si no de la observacion de la pintura religiosa en general, esto que marcás tiene que ver con los momentos en que está el Reverendo o el Reverendo con Tapioca, en cómo entra la luz en la pintura religiosa, cómo están los personajes puestos en el cuadro. Fue un trabajo de investigación con  Iván Gierasinchuk, el fotógrafo. Cuando aparecen los colores rojos por ejemplo, ya tenía que ver con el cine de género, con cómo contar algo de ese terror rural, ese terror evangélico.

LA: – ¿Cómo trabajaron la coloración, la luz de día?

Hay muchas cosas respecto a las luces que son en vivo, las luces que se pueden controlar, y después hay cosas que se reforzaron en la posproducción, porque al filmar en exteriores treinta y pico de días es imposible mantener una continuidad de la luz y del color. Algunos cielos fueron tocados. Asi como el viento es real pero hay agregados que tiene que ver con el polvo o cositas que vuelan.

BM: – ¿Cómo te posicionaste respecto a la religión, a la tarea de un pastor evangélico? Como espectador me pareció que no hay un juzgamiento desde tu rol de directora sino que son los mismos personajes los que juzgan lo religioso.

Yo no tengo formación religiosa asi que hubo que entrar a leer, encontrame con pastores, con fieles, ser lo más despojada posible del prejuicio. Y fue interesante, desde leer textos antropológicos, sociológicos o periodísticos, a ver muchos pastores en YouTube. Elegir qué queríamos contar y no quedarnos en el cliché. Quisimos ir a la idea de alguien que cree en lo que cree y que pude diferenciar entre la realidad y lo místico, y que así y todos va a traccionar desde  esa forma ciega y hasta manipuladora en muchos momentos, pero no es un juicio sobre este pastor evangélico, él tiene sus razones como las tienen los demás personajes. Buscamos personajes que tuvieran integridad, volumen, cosas contradictorias.

 

 

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