Entrevista a Paulina Scheitlin

"Wunderkammer viene a ser una interacción de todos mis trabajos"

ARTE
27 de julio de 2021

Por Maite Acosta y Bernardo Maison (Perry).
Fotos de Paulina Scheitlin.


Una sola línea de fotos recorre la sala de la Galería Subsuelo (Balcarce 238). Paulina Scheitlin dice que la disposición elegida para su muestra Wunderkammer (“gabinete de curiosidades” en alemán) está inspirada en el norteamericano Stephen Shore, el primer fotógrafo con el que flasheó cuando empezó a sacar fotos. En la exploración estética de sus producciones anteriores —los libros El centro (Editorial Municipal de Rosario, 2012,) y La foto de los lunes (2016) — la rosarina nacida en 1979 trabajó junto a Alberto Goldenstein (como curador) en la selección de las 40 fotografías que la trajeron “de vuelta a las paredes”.

“Wunderkammer viene a ser una interacción de todos mis trabajos, los que he hecho, los que vengo haciendo y seguramente los que vienen” dice ella. “Desde 2016 que no mostraba, ¡mirá todos los años que pasaron, increíble!, un poco me retiré de escena por muchas cuestiones, entre ser madre, empezar a participar en la galería Subsuelo, yo soy miembro del staff y bueno…los chicos ya me presionaban, mostrá vos, es hora, te toca. Con la galería este año vamos a cumplir cuatro años y bueno sí, me tocaba. Me acompañó muy bien Alberto Goldestein, supimos hacer una dupla muy divertida”.

¿Cuál es el tema en la fotografía de Scheitlin? Difícil reconocerlo, más bien encontramos un tono, un ambiente, objetos y escenas que se le revelan en su recorrido de flâneur por la ciudad. Los secretos de una vidriera, un cartel, el recorte de un espacio interno, un perro al que le falta una pata, apenas el fragmento de un parque. En sus fotografías, Scheitlin puede reparar tanto en aquellos rincones que han quedado olvidados y de todos modos siguen latiendo, como en los discursos materiales que fueron organizados para la exposición. De la opacidad al brillo, de la melancolía al humor sutil, la amplia gama de lo retratado por Paulina aparece siempre vivo. 

Scheitlin estudió Comunicación Social en la UNR, se formó en los talleres de fotografía de la Escuela de Artes Plásticas Manuel Musto y en los de Andrea Ostera, Laura Glusman, Guillermo Ueno, Gabriel Valansi y Alberto Goldenstein. Desde 2009 realiza muestras individuales y colectivas: “Ensayo ciudad” (Museo de la Ciudad, Rosario, 2009), “Fotógrafo emergente” (CEC, Rosario, 2010), “El centro” (Galería ArtexArte, Bs.As., 2013) y “La foto de los lunes” (Centro de Fotografía de Montevideo, 2016), entre otras.

“Stephen Shore es como el padre del color, me acuerdo que me compré un libro de él hace muchos años y cuando veo el libro arrancaba con una foto de su primera muestra individual. Y era todo una línea de fotos, chiquita, 13x18, no más grande que eso, Yo cuando la ví dije: quiero hacer eso algún día y bueno, llegó ese día, me saqué todas las ganas, con Alberto Goldestein encima. La idea era rescatar esta línea de la fotógrafa clásica y reconocerme ahí” dice Paulina.

Perry: —Contanos sobre Goldestein, es un referente de la fotografía argentina.

Sí, sí, tal cual, Alberto también en ese sentido es uno de los grandes fotógrafos de Argentina, es el padre de la fotografía a color acá en Argentina, podríamos decir. Él es uno de los primeros que empieza a trabajar con color y bueno sí, tiene todo una trayectoria, es un gran docente, es un artista completo. La verdad que un lujo me di que me acompañase en este proceso. Ya nos conocíamos de antes, de clínicas que hice con él y de la vida, y ni dudé cuando dije tengo que volver a las tablas, sentía que había una afinidad, que íbamos a poder trabajar así, como creo que terminamos trabajando, bien.

Maite: —A lo mejor muchxs conoces tus fotos a través de las redes, con La foto de los lunes en Facebook. También en Instagram, solés abrir cuentas que van refiriendo a un campo específico de tu recorrido por la ciudad, las calles, el centro. ¿Cómo impacta esa mirada de estar en la calle hoy en tu obra?

Es curioso porque si bien cuando planteamos esta exposición, un poco renegando de las redes sociales, renegando en un sentido de tratar de separar la imagen fotográfica de las redes sociales, del consumo en Instagram más que nada, lo raro es que uso mucho las plataformas digitales. Yo empiezo sacando fotos y mostrando en Flickr, paso un poco a Facebook en la transición con La foto de los lunes, y ahora tengo seis cuentas de Instagram, de cosas, de proyectos personales. Las redes ocupan mucho, termina siendo el lugar en donde muestro un proceso de trabajo, o un tema o algo que me interesa.

Perry: — ¿Snapchat y Tiktok todavía no llegaron Paulina?

(Risas) No, no, tengo más de 40, basta… ya me quiero retirar chicos, estoy un poco cansada de las redes, pero bueno también es mi ámbito de trabajo, así que reniego pero un poco me gusta.

Perry: — ¿Cómo es esa relación entre querer despegar la fotografía de las redes y terminar usándolas?

Bueno, yo creo que es un poco lo de mi generación, que empezamos con fotolog. Si bien yo no fui usuaria de fotolog, pero nosotros somos esa generación que empezó a usar las plataformas digitales para mostrar lo que estábamos haciendo, sea lo que sea, hablemos de fotos, ilustración o videos, lo que venga. Así que un poco lo tenemos como mezclado, no significa que para mí es el lugar para mostrar, pero termina sucediendo naturalmente. Es como pasó con La foto de los lunes. Y lo mismo me pasa con esas cuentas de Instagram que voy armando, se me ocurre eso, lo hago y ya, y toma forma. Por lo menos a mí, que me gustaría ser un poco más programática, pero no lo soy.

Perry: —Estamos hablando de redes sociales y el vínculo que tenés como artista, como fotógrafa, con ese modo de mostrar ¿Qué te pasa cuando montás una muestra de fotos en pared? ¿Cobra otro nivel de importancia o lo ponés a la par de las redes a la hora de mostrar?

No, no, cobra otro nivel, sucede otra cosa muy distinta cuando están en la pared, de hecho en esta exposición, en Wunderkammer, muchas de las fotos son tomadas con celular y hay fotos que he subido a Instagram, otras no las he subido nunca, pero son fotos que han pasado por ahí. La pared es otra cosa, no sé, es mágico, me gusta decirlo así, pero empieza a haber otra relación. En la elección de las fotos con Alberto estuvimos todo el tiempo tratando de cuidar ese borde, de no caer en esas imágenes más efectistas de Instagram. Hay determinadas imágenes que sabemos que van a funcionar en Instagram, el perrito tomando agua de una fuente, no sé, estoy diciendo cualquier cosa pero hay imágenes que uno sabe que movilizan, determinados nervios que van a tener un montón de likes. Pero era corrernos de eso, no se trataba de entrar en esa lógica del me gusta ¿no? Entonces fue un ejercicio interesante para mí, porque fue despegarme de todo eso, romper con esa lógica del like y pensar en la obra, esa foto que uno hace con el celular andando por la calle también es obra ¿no?

Maite: — ¿Cómo aparece tu propia imagen en los autorretratos que vas encontrando en la calle, que te reflejan en una vidriera o en un espejo de algún negocio, o tu propia sombra? ¿Cómo se mete ahí la mirada sobre vos misma?

En este proceso, cuando empezamos charlando con Alberto el recorte, el grupo de imágenes que iban a comprender la muestra, decidimos arrancar un poco a partir de que dejé de trabajar con película y empecé a trabajar más con digital, siguiendo esta cosa del flâneur en la calle y el registro urbano. Y en el medio de todo eso empezamos a ver que había un grupo enorme de autorretratos, que yo ya me los hacía con rollo, tengo autorretratos con película. Entonces decidimos incorporarlos entre medio, en la exposición van a ver que hay varios, hay una cantidad importante y van sucediendo en el medio de ese relato, como para dar cuenta de ese mientras tanto, y de ese juego como si yo fuese una pieza más dentro de estas rarezas que voy coleccionando, voy haciendo el registro de mi propia huella en ese proceso digamos.

Perry: —Sobre lo que marca Pablo Makovsky en el texto que acompaña la muestra, al fotografiar cierto ambiente, cierta escena, hacés un recorte de ese cuadro, vemos tu mirada pero después aparece esta otra seña, que es la… no sé si decirle la intromisión de tu cuerpo, de tu figura al modo de autorretrato. Esos autorretratos de tu imagen espejada en una vidriera o tu sombra, en la espalda de un señor que va paseando con su perrito, ese es el modo en el que participás de la escena que construís.
 
Sí, lo que veíamos es que había como distintos modos, de hecho Alberto, ahora no me puedo acordar, pero hizo una clasificación de tres: estaban los que eran sombra proyectada, las que yo aparezco como más camuflada…había una clasificación. Pero en sí, creo que tengo como distintas formas. Lo loco, no sé por qué, no sé cuándo empezó esta cosa de hacerme autorretratos pero ha sido permanente en mi trabajo, y siento que odio que me saquen fotos, es una paradoja, no me gusta para nada, me decís Paulina te tengo que sacar una foto y me muero, amigos fotógrafos lo saben muy bien, es una situación que me pone muy incómoda pero se ve que autoretratarme no me molesta tanto.

Perry: — ¿Hay que tener el timón, la sartén por el mango? ... debe ser eso, la desconfianza, a ver cómo te sacan otros.

No, no es desconfianza, me pasa que a mí me cuesta sacar retratos, hice uno que próximamente vamos a ver si sale ese laburo, pero a mí el retrato a otras personas me cuesta, de hecho en mi trabajo suele haber muy poca gente. Maite lo marcaba muy bien en la exposición, me dijo: no hay gente, le digo: , sí Maite, hay y no hay nadie tampoco en esta muestra, la ausencia humana es como un subtema dentro de mi tema fotográfico, entonces creo que tiene que ver con que a mí me cuesta fotografiar personas y obvio que me cuesta que me fotografíen a mí.

Perry: —Hablemos de lo que sí hay, contabas sobre este afán tuyo, este gusto por recorrer la ciudad, tipo flâneur e ir sacando y retratando vidrieras, espacios, objetos, hay esculturas, hay pequeños recortes de ambientes también. Danos alguna idea de ese paseo y esa mirada que te suscita la atención para terminar sacándole una foto. 

Mirá, lo que hay en esta selección puntual de la exposición es una mezcla de cosas. Yo siento que es como si fuese el cuaderno de bocetos de un ilustrador, de un dibujante o un artista, porque es como esa foto que yo saco para volver en otro momento, para sacarlo con película o tipo machete para acordarme de tal cosa. Hay mucho de esa mirada ¿no? O cosas que después terminaron siendo una gran serie, como puede ser una serie que mostré hace poco que se llama "borradores de..." ¿me entendés? Y después eso, voy permanentemente sacando fotos y haciendo backup del teléfono, estoy todo el tiempo con el ojo como muy inquieto, eso me dice Gabi, una amiga que tiene mucha razón.

Perry: —Claro, tenés que pescar ¿no? todo el tiempo ahí en la calle.

Pero no es que voy pensando voy a salir para, esta cosa también de la inmediatez que tiene el celular y uno lo tiene en el bolsillo, es como una herramienta tan a mano que ni siquiera llego al punto de pensarlo y procesarlo que estoy haciendo fotografía ¿no?

Maite: —En algunas imágenes se van filtrando, se van metiendo algunas palabras. Y esas palabras aparecen como señales, en los casos de “ciencia”, “espacio” ¿Cómo haces esa selección, de esas pequeñas pistas?

Está buenísimo eso que marcas, creo que también tiene que ver con…es muy de La foto de los lunes, eso me vino, creo que es una herencia de ese trabajo, una herencia entre comillas ¿no? Pero yo esa cuestión…de la palabra dentro de la imagen, con más humor, ya lo llevaba en La foto de los lunes con los textos en las vidrieras y eso se ve que lo sigo arrastrando y aparece. Lo que decía antes con respecto al proceso de esto que voy haciendo, y lo siento como ese borrador y ese intersticio, esta muestra Wunderkammer viene a ser una interacción de todos mis trabajos que he hecho y todos los que vengo haciendo y seguramente los que vienen.

Perry: —Sobre las aparición de ciertas palabras en la fotos, por lo general del discurso de la vidrieras, que ahí es como un género particular, que está buenísimo, uno se puede encontrar con cosas insospechadas en la calle, en los carteles. Me mató la de “ciencia” que está ahí toda derruida en un cartel. Hay otra, una palabra escrita en una vidriera, en un espacio interno, que justamente dice “espacio” e irónicamente el que hizo el cartel se quedó sin espacio porque la vidriera, la ventana está dividida por los marcos, entonces dice "espac" y después "io", le faltó espacio para escribir “espacio”, es muy divertido.

Maite: —Justamente respecto a esto que decís Perry sobre lo irónico, lo divertido, hay algo que tiene que ver con un clima muy específico que ya se puede reconocer para el que viene viendo tu laburo. Esta especie de chistes que vas señalando de la calle, como un  reflejo o un impacto de luz en un charco de agua que de pronto conforma lo que pueden ser dos ojitos y una nariz de un perro, cómo entra el humor en las imágenes que vas captando, inclusive en situaciones hasta bizarras. Como esos enanos de jardín que aparecen acompañando unas gallinas en movimiento, hay mucho de eso.

Perry: —Esta es la parte Paulina en que nosotros te hacemos apreciaciones de tu obra y vos nos decis: sí, no sé, puede ser.

O les puedo decir: nada que ver chicos.

Perry: — (Risas) Bienvenido, eso me gusta.

Hablando años ha, les hubiese dicho: no chicos, nada que ver, pero sí, ya me reconcilié con reconocer que el humor ocupa muchísimo en mi trabajo, y el humor está presente, más, menos. Ya en La foto de los lunes lo asumí a pleno, y acá ya me lo permito. Pero sí, el humor es algo a lo que recurro sin querer también, son cosas que un poco veo. Y respondiendo a lo que vos decías Perry de lo tipográfico, del tema del cartel, creo que eso tiene que ver con mi formación de venir de comunicación, y haber trabajado muchos años en publicidad, entonces la cuestión de la gráfica y el cartel también lo tengo como muy presente ¿no?

Perry: — ¿Por qué te hacía ruido reconocer que había un costado humorístico o irónico en tus fotos?

No sé, me pasó que mi primer gran trabajo fue El centro, tiene un clima muy distinto a todo lo que vino después, hay una cosa de vacío, de nostalgia, de silencio. En El centro no hay nada de todo eso, pero el humor estaba, porque iba sucediendo mientras tanto, es lo que termina siendo después en La foto de los lunes, porque en ese bazar, que yo iba y sacaba la foto del bazar vacío, todo nostálgico, había una vidriera que había un chiste ahí, que yo también lo registraba, pero yo no lo mostraba digamos, pero el humor estaba. Lo que pasa que ese primer trabajo mío no tuvo que ver…ni había nada de todo eso, entonces no sé, esas cosas de juventud de querer… como voy a hacer humor si el arte no puede hacer reír, no sé, una cosa así de solemnidad de la juventud estúpida.

Perry: —Cuando hablamos de cierta ironía o humor en tus fotos, no de la perspectiva de la comicidad absoluta o de decir qué cosa hilarante las fotos que saca Paulina, es como la aparición en dosis pequeñas de humor. Hay una frase que creo que es de Blainstein, el escritor, que me gusta mucho, que dice “el humorismo es la penúltima etapa de la desesperación”. Cuando veía tus fotos, me daba la sensación de que las fotos expresan o ponen el foco en lugares u objetos que fueron bellos, que tuvieron su momento de esplendor y en algún momento cayeron en desgracia por el paso del tiempo o el descuido, pero que de todos modos capturados por tu karma-cámara* vuelven a recobrar ese lugar, de belleza.

Me quedé con tu furcio, karma-cámara, me gustó mucho. La verdad que la frase que citaste no puede ser más apropiada y hay algo de eso, de lo que vos decís, de que son objetos, situaciones, lugares que tuvieron algún esplendor seguramente y ya no lo tienen, en esa circunstancia que yo pasé y fotografié. En la serie de Monumentos que hice, que fue la última serie, la anterior, eso es evidente digamos, es eso un poco lo que quise agarrar, la decadencia pero sin burlarme de eso, yo no lo veo como una decadencia negativa necesariamente, pero sí esa cosa…como esa resistencia vamos a llamarla en todo caso ¿no? esa cosa del objeto o el lugar que resiste, medio por ese lado.

Maite: —Wunderkammer, el título de la muestra (“gabinete de curiosidades” en alemán) ¿Cómo se relaciona ese género que surge hace ya un par de siglos y tu mirada que va recopilando y prácticamente generando esta especie de colección?

El título remite a lo que vos decías Maite, a esta forma de coleccionismo de siglos atrás y porque un poco sentía que mi operación tiene que ver con eso, con cierta recolección de cosas extrañas o extravagantes que voy viendo, entonces es una gran colección que a mí me queda en el celular ¿no? O sea, no podría embalsamar al perro de tres patas, ese que está en una de las fotos, no lo voy a embalsamar en el living de mi casa pero sí lo fotografío y puedo ver eso como una pequeña colección de rarezas, a mí me parece maravillosa.

 


VISITAS

Galería Subsuelo (Balcarce 238). La muestra se puede visitar hasta el 14 de agosto, de martes a viernes de 16 a 19 hs y los sábados de 10 a 13 hs, sin turno previo.
 

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