75° Salón Nacional de Rosario

Un recorrido de acciones sobre el tiempo

ARTE
27 de noviembre de 2022

Por Clara Lopez Verrilli
Fotos de Lucía Bartolini (museo macro)

 

El Salón Nacional de Rosario traza un recorrido de producciones artísticas contemporáneas. Presenta un recorte posible de lo que se está haciendo, cómo, dónde y con qué.

En las salas del Museo de arte contemporáneo de Rosario (macro) hay obras de artistas de Rosario, Santa Fe, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Buenos Aires, La Plata, entre otras localidades del país. Son objetos, esculturas, banderas, pinturas, dibujos, instalaciones, videos. Hay piezas colgadas en las paredes, dispuestas sobre el piso, suspendidas desde el techo. También hay obras para oler, para escuchar y otras que se recorren página a página en una carpeta. La convocatoria de este salón es sin disciplinas, tampoco hay límites en las medidas de las obras y eso se hace visible a lo largo de toda la exposición.

Acelerar el tiempo

Verónica Meloni nació en Córdoba en 1974. Su producción oscila entre la performance, el arte público, el dibujo, la escritura y los sucesos escultóricos. En el primer piso del macro la artista expone un conjunto de piezas de yeso que podrían remitir a las imágenes que encontramos en templos o santerías.

Pero esos objetos se presentan en ruinas. Meloni acelera su erosión: los lija cuidadosamente sustrayendo materia en una acción que conocemos por las huellas y por los huecos. Estas piezas atraen por aquello que falta, pero principalmente, por todo lo que queda y todo lo que puede tener lugar en ese espacio que la artista posibilita.

Auras es parte de la serie objetos-casi-objetos, en la que la artista trabaja desde 2019 y que acaba de recibir el Premio Salón Nacional de Rosario. Ese premio es elegido de la Sección principal del Salón a la que este año postularon 600 artistas y entre los que el jurado formado por Lila Siegrist, Alejandra Aguado y Sofia Torres Kosiba eligió veinticinco.

La obra de Meloni comparte sala con Grito tu nombre, un dibujo realizado en carbónico azul de oficina por Malcon D’Stefano; la pintura Paisaje de piel y paso del tiempo de María Josefina Labourt; En mi cuerpo me escondo de mi cabeza, una propuesta apoyada sobre el piso donde Sofía Bohtlingk combina pintura, dibujo y una estructura de hierro; y Cromatografía del Paraná un estudio del color del río de la artista Candela Pietropaolo.

El recorrido de la Sección Principal continúa en el segundo piso con la fragilidad del dibujo Cómo arruinar algo de Sofía Rossa; la pintura Cardán de Juan Hernández; la escultura Curandera (de la serie Neosunchituyoj) de Sol Diví; la serie de dibujos PASADO PRESENTE PASADO de Malena Pizani y Knittingismo una obra donde Lucrecia Lionti despliega técnicas de costura y tejido.

En el tercer piso nos reciben los olores de la serie Cuadros Olfativos de Cecilia Catalin y la voz acelerada de la instalación sonora 75 Salón Nacional de Rosario. Bases y condiciones de Guido Ignatti. La propuesta se completa con Núcleo Íntimo de mi Tierra, una selección de dibujos con tabletas para mosquitos de Erik Arazi y Señales para María Juana, un escenario arquitectónico construido con cordones, césped sintético, MDF y otros elementos por la artista Mariela Vita.

Desde la altura de las vigas del cuarto piso desciende La conquista del reino de los medios, un Patchwork de lienzo teñido y cosido a mano por Celina Eceiza y ubicadas en el piso, como colchonetas de yoga, está Posturas y estiramientos los dibujos de Mimi Laquidara. Ese arriba y abajo está rodeado por la fotografía Sin título de Clara Miño; la video instalación Autorretrato de Lolo y Lauti, donde desde estética kitsch juegan con la idea del artista pintor canónico; Decha2, tres piezas de Alejandra Mizrahi y Arte?, Sí! Arte! un objeto-pintura de Kevin Sanchez que remite a los carteles de los comercios.

Los veinticinco proyectos seleccionados se completan en el quinto piso con la escultura La cicatriz del tronco de Carla Grunauer; el dibujo Creo que sé todos tus datos de Ulises Mazzucca; el díptico de pinturas Las mesas de Inés Beninca; Espinas punzón(de la serie Encamación) de la artista Gisella Scotta y Los fantasmas se escabullen, mueven de lugar las cosas, desordenan el tiempo, la presentación de un proyecto que Elian Chali envió a la convocatoria para intervenir la fachada del macro, que fue rechazada en aquel momento y que hoy puede verse en los bocetos de lo que no pudo ser.

Tensionar el tiempo

Florencia Palacios nació en Sunchales, Santa Fe en 1994. En su producción hay videos, collages, objetos ensamblados y piedras de la laguna Setúbal con emojis tallados que articulan relatos de una experiencia personal y colectiva, concebidos como resonancias provenientes de un pasado impreciso o como mensajes dirigidos a un futuro remoto.

Esa poética se encuentra también en las obras que la artista expone en el sexto piso del macro. Así, de la serie Donde el pasado es humo y el futuro viento se presentan unas estructuras compuestas por caracoles con auriculares, restos óseos con tarjetas de memoria, metales y peluche donde cada pieza es resultado de fusiones imposibles entre objetos orgánicos y tecnológicos. En ese mismo sentido, de la serie Realidad desfallecida pueden verse tres collages digitales donde se cruzan elementos arqueológicos con tamagotchis, o imágenes anatómicas con referencias de TikTok. En el plano o en el espacio, estas piezas operan como cápsulas que no sabemos a cuáles (o cuántos) pasados remiten ni a qué futuro se dirigen, pero tienen un movimiento oscilante entre la prehistoria y las promesas del porvenir.

Con estas obras Florencia Palacios recibió Premio Colección del Salón Nacional de Rosario. Ese premio es elegido de la Sección Gabinete, que fue creada en 2018 con el objetivo de propiciar la construcción de un patrimonio significativo, plural y diverso. Cada año se convoca a especialistas con el fin de analizar determinadas zonas de la colección y precisar acciones y directivas para su enriquecimiento y en esta oportunidad la investigadora Sofía Dourron fue la curadora.

A partir de la pregunta ¿qué colecciona un museo contemporáneo de arte contemporáneo? Dourron invita a Florencia Palacios, Nina Corti, Cinthia De Levie, Princex 13 y Marina Daiez para entablar un diálogo con obras de Elba Bairon, Miguel Harte y Juan Grela pertenecientes a la colección del museo.

En la sala, bajo el título Esperanzas y Expectativas de Vida en la Tierra, la curadora escribe: “Situada en un futuro distópico imaginario, la muestra despliega algunas proposiciones para pensar los museos, las colecciones y los contextos del presente de forma crítica”. Así las obras de las artistas invitadas, podrían pensarse como herramientas, para un futuro post-apocalíptico.

Permanecer en el tiempo

Lucrecia Lionti nació en 1985 en San Miguel de Tucumán. En sus proyectos trabaja con el lenguaje, mezclando idiomas, modismos, formatos, materiales, técnicas y colores.

Su obra Knittingismo integra la Sección Principal del Salón. En una tela de 164 x 368 centímetros Lionti despliega un muestrario de tejidos y costuras que remiten a las técnicas que aprendió de sus abuelas y a las que investigó en tutoriales durante la pandemia. Punto a punto la obra habla de un modo de afirmarse desde la fuerza y la fragilidad de los “ismos”, de un estar en el presente haciendo actividades manuales.

Esta obra fue adquirida por la Fundación Castagnino para la colección del museo. La decisión de la Fundación, con apoyo del jurado de premiación, recupera una de las observaciones asentadas en el acta del jurado del Salón del año pasado donde se recomendaba la incorporación de obras de esta artista.

El Salón Nacional es la posibilidad más destacada de enriquecer el patrimonio público a través de dos premios adquisición: Premio Salón Nacional de Rosario y Premio Colección. También, desde 2021, la Fundación Castagnino tiene la opción de adquirir para el museo una de las obras del Salón.

¿Qué colecciona un museo contemporáneo de arte contemporáneo? sigue siendo un interrogante abierto a respuestas posibles. Este recorrido que hoy puede visitarse en el presente quedará registrado y documentado para el futuro en un museo de arte que problematiza su contemporaneidad, dejando una postal de algo de lo que está pasando en el campo del arte en 2022.

 

 

+ El Salón Nacional de Rosario puede visitarse los jueves, viernes, sábados y feriados de 14 a 20 horas y los domingos de 11 a 20 horas en el museo de arte contemporáneo de Rosario (macro).
 

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