Entrevista

Sirena del Kaos: Transformar la presencia de las cosas

ARTE
14 de diciembre de 2020

Por Julia Enriquez

Solo por aproximación podemos definir a un animal mitológico. Apelamos a comparaciones. Mitad humano, mitad caballo. Cabeza de león, cuerpo de cabra, cola de dragón. Sin embargo, señalar y sumar esas partes identificables, asimilables a lo que ya conocemos, no termina de mostrarnos la naturaleza propia de ese ser, y no le hace justicia a lo extraordinario de su aparición.

Construir nuestra identidad es casi como hacer nuestro propio animal mitológico. Sabemos que en esa construcción hay destrucción, deconstrucción, mucho que se viene abajo, y tanto más para rearmar desde las ruinas. Este animal siempre-cambiante que vamos siendo conserva partes de esas otras vidas, partes necesarias aunque hayan quedado atrás, un poco desdibujadas. Así vamos alterando o incluso perdiendo la forma, creando una mitología personal. Pero no la soberbia de creerse un mito viviente, sino la paciente elaboración de una narrativa íntima, a partir de las aventuras y adversidades que nos transformaron en monstruos fabulosos, criaturas imaginarias de nosotrxs mismxs.

Sirena del Kaos es un artista nacide en Rosario en 1995, pero mejor sería decir que es un animal mitológico de la ciudad. Intentemos describir sus partes cual quimera, aunque ya sabemos que la sumatoria de esas cualidades solo nos aproxima a una idea de quién es: dibujante, pintor, explorador sonoro, performer punk, poeta y fanzinera compulsiva. Su género fluido se expresa también en su solvencia natural para trabajar diversos lenguajes, sin hacerse problema por las fronteras.

En sus obras confluyen el punk, el esoterismo, homoerotismo, antiespecismo, animé y ero-guro, universos múltiples y superpuestos. Se podría decir que sus poemas son darkwave, que sus dibujos son noise, o que su música es porno surrealista. Pero en conversación con Sirena, voy a confirmar que cualquier noción o categoría previa no sirve para comprender la libertad que solo nos brinda el acto creativo, y que podemos conjurar todo un nuevo cosmos a partir de lo que a primera vista parece un desorden confuso, porque como dice un mito, en el principio fue el caos.

Sé que no te interesa demasiado lo institucional, pero ¿qué estudiaste? ¿Por qué espacios de formación te moviste?
Y... En realidad, como mucho institucionalmente, nada. De hecho, dejé la secundaria. Después de un tiempo que me rescaté de toda la locura, dije: bueno, la voy a terminar, a ver qué pasa. Como que... ¿estudié, será la palabra? Sí, como que me instruí entre la noche e internet, digamos, entre internet y la noche. Y bueno, cuando era niñe, fui a un taller en Puro Comic, un taller de comic que daban ahí, y estuvo re bueno porque si bien yo ya dibujaba todo, ahí como que me tiraron una data más precisa de ponele... cómo serían las proporciones anatómicas, o cómo sería la lógica de la luz y la sombra en el dibujo. Después, fui a pintura en la Musto, en el 2017 o 2018, no me acuerdo, pero fui cinco clases, y ahora este año empecé Animación [en la Escuela para Animadores de Rosario] y fui medio año nomás... pero lo abandoné. Hay que estar mucho tiempo. Quienes eran mis compañeres estaban todo el tiempo así, dibujando. A mí me parecía increíble: gente que vivía encerrada dibujando todo el tiempo, era increíble.

Si bien le rehuíste a lo institucional, ¿sentís que te ayudó a materializar lo que era en principio más intuitivo?
Sí, totalmente. Por más que vayas cinco clases, cuatro clases, algo te queda y eso está buenísimo. Por ahí, es también la cuestión del ritmo. Como que siendo autodidacta, te interesa algo y te podés dedicar solamente a eso. Y por ahí, si vas a estudiar a una carrera, es otro tiempo, es como que va por partes la cosa. Pero que sirve, sirve, totalmente.

Trabajás diversos lenguajes y distintas técnicas dentro de cada lenguaje. ¿Vas haciendo lo que te pinta, o decidís ‘ahora estoy más con la pintura’, ‘ahora estoy más con los fanzines’?
Es lo que me pinta, pero es un tiempo, digamos, puede ser un año, tres años, o tres meses. Aparte también lo que me suele pasar es que... es mi modo de trabajar: empiezo a hacer un dibujo, una secuencia gráfica, o lo que sea, y ponele que estoy una semana trabajandoló, y después lo dejo, y al año que viene, o a los meses, o cuando sea, vuelvo, vuelvo, lo sigo. Y así con todo, con todas las cosas que hago.

Tu escritura también es súper plástica. Lo mencionás en un texto respecto al circuit bending: importa ‘no solamente el poema que está siendo recitado, sino todos los procesos de los cuales resultó ese poema’.
En ese sentido, yo pienso la poesía no como algo meramente textual, sino como... una relación... un lenguaje que uno entabla... un diálogo con las cosas, un diálogo que hasta muchas veces no es verbal, no es lógico.

¿Cómo te iniciaste en el mundo del fanzine?
Los fanzines primero aparecieron como esta cuestión de feria gráfica punk, de contrainformación. En séptimo grado conocí a una punki, una punki anarcofeminista vegana, que me tiró toda la data, y me contagió todo, me contagió los fanzines, la música, las teorías, la FLIA [Feria del Libro Independiente y Autogestiva], de hecho, me acerqué a la FLIA por ella.

Claro, contagio y autodidactismo van de la mano. El autodidacta no es el que aprende solo, sino el que aprende de sus amigues. ¿Por dónde movías tus fanzines?
En ferias en recitales punks. Se armaban fechas y bueno, íbamos a feriar, y aparte era también pasar gratis [se ríe], si vas a feriar pasás gratis. En un momento, tuve una editorial de fanzines totalmente fracasada porque yo estaba en cualquiera, entonces era insostenible [se ríe]. Con la editorial Frecuencia Mutante ya era la lógica de editar textos que te gustan, y ponerlos en circulación. Después empecé a hacer secuencias gráficas, porque tuve un mambo con que el lenguaje o el mundo de la palabra, me hacía mucho ruido. No sé qué me pasó en ese momento, pero algo colapsó, y me hacía mucho ruido y me costaba mucho el mundo de las palabras, y empecé a hacer secuencias gráficas, que es como una historieta pero sin diálogo, un comic sin palabras. Y también con todo un trasfondo de magia del caos, flashando lo que eran los hypersigils. El sigil es como un símbolo con un deseo encriptado. El hypersigil, como que lo trabajás con más elementos, en otra escala, y aparecen cadenas de sigils, como un ecosistema.

En tu colección personal de fanzines, ¿qué hay?
Sobre todo un fetiche con lo que es queer punk, porque acá en Rosario como que cero movida. Nunca hubo nada. Entonces esas cosas que llegan así... fanzines que conseguís viajando, es la data que después agarrás y la fotocopiás porque te interesa seguir reproduciendo ese mundo.

Te quedaste sin copias de tus zines, ¿hacés cada tanto? ¿Querés volver a fotocopiarlos?
Se me terminaron el año pasado, y a la vez también esto de: bueno, ¿tengo ganas de seguir haciéndome cargo de esta obra? Eso me pasa. También es como, bueno, no estoy más en la que estaba cuando produje esto. Tal vez sí fotocopiarlos por una cuestión de hacerse la moneda feriando, pero también es como, bueno, puedo producir otra cosa.

¿De dónde surgió el nombre Sirena del Kaos? ¿Cómo coexiste con tus otros nombres, anteriores o actuales, como ‘p3rrx b0t’ [nombre en Instagram]?
Ah, ¡es que tengo diez mil nombres! p3rrx b0t me gustaba como nombre estético, y también como muy merchandising, lo vi así, aparte es como nombre de instagram, es como eso, un nombre de producto pop. Y Sirena del Kaos... porque estuve en un momento muy flashando con el mundo del agua, por así decirlo. Antes, cuando me llamaba Ente, era como algo más mental la cosa, y ahora es como más relacionado al agua, que puede ser el inconsciente, la psiquis, las emociones, las sustancias. Aparte también la Sirena es una criatura mitológica que está directamente relacionada con la locura, y con el encanto también. El único problema que tengo es cómo la gente piensa la sirena, se te viene Disney automáticamente. Yo prefiero verlo como un monstruo, una cosa monstruosa pero encantadora, que te lleva a las profundidades. Y ‘del Kaos’ es porque quedaba lindo. También me gusta esto de que se lo puede interpretar en el sentido de una bocina, una alarma que está anunciando algo. Y ahí estaría relacionado con el noise.

El cambio de poética vendría acompañado por un cambio de nombre, aunque no sea del todo consciente.
Son como momentos donde uno está trabajando una cuestión particular, o ciertos mundos. Un ejemplo pop, como David Bowie, que en su momento era Ziggy Stardust y era una cosa así espacial. Yo lo flashaba como si fuera una compañía de teatro que siempre tiene el mismo elenco, pero va presentando distintas obras, y en cada obra, bueno, porque sea el mismo elenco no se va a llamar igual.

En lo musical, te llamás Güd Boi, y Jennifer Drone.
Güd Boi es solamente el dj, dj fiesta. Jennifer Drone es... Me pasa como, bueno, quiero trabajar determinada cuestión y sale el texto, o me pinta tocar, y así. Jennifer Drone quedó como mi nombre de exploración sonora actual. Antes tenía un proyecto que era Encantos del Futuro, pero ahí trabajaba más con audios, era como... música concreta se llama, componer a partir de capturas de audio. Y ahora Jennifer Drone nace cuando estoy más pilla con el circuit bending. Ya tengo un set de máquinas y no necesito lo digital. Ya no uso la compu.

Hiciste recitados de poesía con circuit bending.
Sí, igual ahí no era Jennifer Drone todavía, Jennifer Drone es híper reciente, en 2019 se concretó. Es como, bueno, a lo que estoy explorando le pongo un nombre, y en ese momento era ‘Poética Post Humanista’. Era como una puesta en escena poética de recitado o lectura, musicalizada o con algún aparato o con algún audio procesado. Era como una cosa media performática. Es eso que vos decías antes, que está todo mezclado. Me interesa materializar un escenario, entonces ahí pienso la música, lo visual, lo textual, lo literario.

¿Qué fue la Poética Post Humanista?
Fue un momento en que estaba trabajando entendiendo las cosas de una manera. También los nombres que les pongo a las cosas... se me ocurren unas palabras y las mando, no es que estoy leyendo esto y sé toda la bibliografía de este concepto, y entonces me paro ahí. No, me parece que puede ir esto y lo resignifico como se me canta. Poética Post Humanista tenía que ver con entablar un diálogo con las formas de vida, con los cuerpos, ya sean animados, inanimados, pero un diálogo que no sea humano. No desde el humanismo o el antropocentrismo. Era como estar al borde de lo humano, dialogando con los otros cuerpos o las otras formas de vida, ya sea que estén en este plano material, o sean algo más psíquico, o no sé, incluso autores muertos. Eso es lo que pensaba como Poética Post Humanista. Son cosas que quedan. Si bien no las trabajo de esa manera, siempre una data queda, o un modo de entender las cosas, o un modo de hacer. No es que se cierra, chau, y nos vimos. Cuando estás trabajando con algo, también hay un proceso de transformación en une misme, y ahí algo queda, una mutación.

Toda una compañía de teatro dentro de vos misme... ¿Cómo es un día común para vos?
Por lo general tengo una vida hogareña familiar así re tranqui, pero a la vez también me pinta tocar, me pongo a tocar, y voy trabajando algo. No sé, se me ocurre combinar ciertos sonidos o ciertos instrumentos, y en eso me pongo, y me lo tomo en serio. Es como te decía antes: estoy un momento, que puede ser un día, dos días, un mes, y queda ahí, y después andá a saber cuándo vuelvo, pero sigo ahí en eso. Por ejemplo, estaba escribiendo un fanzine sobre la belleza, y estuve no sé... dos meses habré estado ahí escribiendo o maquinando, y quedó ahí. Me gustaría terminarlo. No sé si ya, porque también es como leerlo, pensarlo, ver qué se quiere decir. Aparte, también es el tema de la inspiración... Podés trabajar sobre algo que ya tenés, o estar como re en otra y de repente te viene así la inspiración y ahí decís: voy a eso.

¿Con qué artistas locales te sentís vinculade?
Musicalmente estuve compartiendo mucho con Jimena Dominguez, de hecho estuvimos grabando y también produciendo. Después, el trabajo de Dalia DesAmor me enloquece, hay una cosa como muy detallista. Sus fanzines, a primera vista, los ves y es como un vómito, y después empezás a ver cada vez más adentro, más adentro, más adentro, y no para, está lleno de data microscópica.

Si bien no pudo realizarse a causa de la cuarentena, en marzo de 2020 tenías planeada una muestra en El Bucle, espacio que tuvieron Ana Wandzik y Maxi Masuelli en barrio Arroyito. ¿Qué tenías pensado para esa ocasión?
Para la muestra que iba a hacer en El Bucle, pensaba agarrar data muy cruda de cuadernos que tenía. Viste cuando estás fumando un porro en una plaza y se te ocurre un flash y lo bajás ahí, escribís una data así, cruda, explícita, en un cuaderno. Como dibujos. Y a la vez también pensaba poner dos radios modificadas que tengo como instalación, y encima pensaba intervenir un árbol que estaba en el patio, pensaba ponerle una máscara, hacer un shibari [bondage japonés], poner la radio ahí escondida, y que quede como si fuera una criatura. Eso se me había ocurrido.

Era todo un Sirena World.
Eso es a lo que me dedico, por eso es que trabajo todos los lenguajes que puedo, para traer a la presencia, a la materialidad, un mundo que está en la imaginación.

A mediados de 2020 participaste en Otra Feria online de la mano de El Castillo, espacio del artista Diego De Aduriz.
Sí, vendí casi todo. Aparte era accesible, eso es algo que me interesa también. Por lo menos en mi arte, el tema de los precios es... nunca sé qué precio real ponerle y por otro lado, también me interesa que sea accesible, porque yo no sé si podría pagar una obra a 5000 pesos, nunca en mi vida creo que voy a poder pagar una obra a 5000 pesos.

¿Te cuesta ponerle precio a tu obra?
Sí, no sé cuál es el criterio para ponerle precio tampoco. Sí me parece que está bueno tener un ingreso piola, pero también está bueno que sea accesible, porque vendés más. O yo tengo esa teoría. Creo que las mejores obras que hice fueron entre 2015 y 2017, y ahí los cuadros que hacía, los vendía a 250 pesos, y creo que fueron los mejores cuadros que pinté en mi vida. Ahora siento que se está reconfigurando mi pintura, en comparación a lo que trabajaba en esa época. También las secuencias gráficas y todo el material que está en los fanzines, era ponerme a hacer eso porque también flasheaba como... muy border, era como: en cualquier momento me muero, así que quiero darlo todo acá, y era como estar ahí horas y horas trabajandoló.

Para el Salón Nacional Jamaica Posible, a fines de 2020 en Galería Jamaica, ¿qué presentaste?
Mandé un parche, un parche de ropa, porque estoy con las telas. Si tuviera que presentar un trabajo de lo que estoy haciendo ahora, es: estoy dialogando con las telas. De hecho, al proyecto si tuviera que ponerle nombre, es ‘Lvx Encriptada’, ya escribí un manifiesto, todo. Estoy dialogando con las telas, desde las telas de las camisas que estuve interviniendo, hasta ropa que estaba ahí sin circular, ropa que estaba ahí estancada, que de repente dije, bueno, por qué no empezar a pintar esta tela, a hacer parches y cosas así, y está re bueno porque estoy aprendiendo pintura con las telas, estoy aprendiendo a trabajar el color, las texturas. Como la tela ya viene con una información predeterminada, veo qué me propone. Qué me propone este color, qué me propone esta textura, qué me propone el tornasol, y así voy viendo.

Ahora que te va conociendo gente por fuera de tu círculo más cercano, ¿cómo te sentís al respecto?
Ah, es súper raro, súper raro, a la vez me parece piola porque es un mundo nuevo que no conozco para nada. Siempre, lo que sería el circuito del arte, siempre estuve como por fuera, pero no por una decisión propia, sino porque pintó, sucedió. Y está bueno porque también aprendés cómo es el mundo ese. Por un lado me gusta, y por el otro lado también soy bastante borderline para socializar. Caigo a un lado y no sé qué va a pasar, no pienso, me mando, y después estoy ahí como re tímide. Pero bueno, qué sé yo, voy.

Un factor importante en lo que hacés es la espontaneidad. Sería difícil hacer un mapeo de todas tus actividades o performances en la ciudad, como por ejemplo una intervención en un cumpleaños.
Había hecho un reci en Bon Scott, cayó una piba que me conocía a través de mi hermano, siempre pasa eso, alguien me conoce y se me pone a hablar y yo ni sé quiénes son [se ríe], y me dijo ‘ey, el finde que viene es mi cumple, va a ser en una casa’, bla bla bla, y nada, caí, tocó una banda, Nuevos Modos de Violencia creo que se llamaba, y nada, improvisamos una performance así con una amiga, descargué un audio de la Chelita de Caseros y una peli porno BDSM, y puse los dos audios en el Virtual DJ, así como loopeados o tirando algún corte, y recité un poema que era sobre mis tetas. Yo en esa época estaba en una exploración del corpiño como prótesis, y las prótesis en el sentido de extensión de la carne, no como algo ajeno al cuerpo. Leía algo así sobre mis tetas, y después me ponía unos palitos para la ropa en los pezones, y me tapé la cara, y la otra piba agarró una cadena y me sacó los palitos a cadenazos. Fue muy de terror ese momento, porque era como ‘¡no, me lo va a dar en la cara!’, y aparte dolió. Fue un momento borderline, cero cuidado, pero bueno, fue divertido.

¿Otra perfo que puedas recordar?
En una Marcha del Orgullo, creo que en el 2016. De repente, también con ese mismo grupo de gente, craneamos una performance en la cual yo era el papa Francisco, una amiga era Bafomet, otra amiga era Lucifer, y después había gente como en una misa. Yo igual quedé re enojada porque la gente de la misa cero onda, cero onda, era gente sentada mambiada, y ya, era como: ¡no, hagan algo! Y bueno, cuestión, no me acuerdo muy bien cómo era, pero me llevaban así en cuatro, quien era Bafomet me llevaba a mí que tenía una careta del papa Francisco, me paseaba con una cadena por la plaza, y me daba latigazos, y mientras, quien era Lucifer hacía un recitado de un texto de Pessoa que hablaba de Lucifer. Creo que antes de que empezara, preparaba una sangría y le daba de tomar a la gente, y también había una olla de fideos hervidos, eso era como el Banquete Dionisíaco, así se llamaba la performance. Y después agarré y empecé a tirar los fideos para todos lados, a la gente que estaba ahí, llovía fideos. Y nada, fue eso, así, improvisado. Terminé con todo el culo lleno de vino [se ríe].

Según leí en tu blog, también hiciste algo así como un circo freak espontáneo en la plaza del Che.
Estaba con un grupo de gente y pintó eso, la de hacer un circo freak, cada cual se elegía un personaje, yo elegí de fakir, y fuimos todos montados a la plaza de 27 [de Febrero]. Uno hacía de presentador, había familias ahí sentadas, y cada cual hacía su acto, había uno tocando el clarinete, y ahí hice lo que se conoce como play piercing, que es cuando se pasan agujas por la piel. Y nada, son momentos.

Ahí en la plaza, en un espacio público, ¿cuáles fueron las reacciones?
No pasó nada. Habrán sido diez minutos y nos fuimos. Imaginate como que estás tomando mate en la plaza y que aparecen unos freaks, tiran una secuencia y se van. Capaz que ni lo registrás, de lo freak que es esa secuencia, ni lo registrás. No sé qué habrá pasado, no habrán entendido nada, no sé [se ríe]. Pero bueno, por suerte no tuve secuencias peligrosas. Sí tuve secuencias peligrosas muy de andar expuesta en la noche, que ahí también es como batir cualquiera, así como ¡sí, hagamos una perfo improvisada! y es batir cualquiera, y ahí sí, si hay algún jede dando vueltas, es peligroso. La cuestión de lo grupal, de ir con más personas, ya te da otra seguridad.

Se podría decir que tu obra es entre gore y tierna.
Es que ya no me va el escandalizar. Vengo de ahí, ya lo trabajé, pero es un poco lo que pasa con el noise y con la música industrial, se quedan mucho en esa imaginería, y es como ya fue eso, qué tanto. Y aparte también lo que trae eso. El feedback no está bueno, porque es una onda muy darki, muy darki. A mí lo que me pasó es que alimenté mucho un humor negro donde ya no podía socializar con nadie, porque caía gente y hacía chistes de ver muertos y se iba. Y sí, si estás en una frecuencia re densa, cómo no va a pasar eso. Ahora... a mí me interesa que sea bello, me interesa trabajar la belleza.

Quizás a primera impresión tu obra puede parecer darki, pero no es del todo así.
En todo caso, no es un darkismo negativo. Eso también me pasa siempre que voy a leer, me dicen ‘ay, qué darki’ y no, no es darki, bueno sí, escribo desde estados emocionales que podrían ser darkis, pero no es como: ay, la vida es una mierda, me voy a matar. No, es como encontrarse en el darkismo para escuchar la fragilidad de las cosas y tener otra visión de la vida... Es que el darkismo estuvo en la calle. Yo creo que hasta más o menos el 2015, 2016, había un darkismo en la calle, tremendo. En esa época fue que empezaron las fiestas de música electrónica dark acá, que se popularizó el postpunk y el darkwave, y después desapareció. Pero sí, ¡había un darkismo en la juventud!

También el sadomasoquismo es una temática recurrente en tu arte.
Siempre me interesó todo ese mundo desde muy peque. Es una de las razones por las que me volví punk de algún modo, porque ahí en el barrio estaban los punkies, y bueno, estaban ahí con las botas, los maquillajes, las tachas, era como mi primer fetiche, mi primer descubrimiento de ese mundo fetichista. Lo que me interesa del BDSM es que, por un lado, te posibilita la subversión o la inversión de cómo está dispuesto el poder socialmente. En el BDSM sucede un contrato, no es que está implícito el poder, está explícito, y las partes que van a sesionar, los cuerpos que van a sesionar, construyen un acuerdo, donde también se construye un consenso, y ahí ven qué prácticas sí, qué prácticas no. Por otro lado, lo veo como una blasfemia erótica. Es una blasfemia a la heteronorma en sí, ni siquiera es coitocentrista. Se descentraliza el coito y se descentralizan los genitales. Y cada cuerpo puede hacer el rol que le pinte. A mí, cómo es que me interesa explorar ese mundo, o qué es lo que busco ahí, es que me parece una tecnología sexual que te permite explorar otros estados de conciencia, mediante una serie de técnicas que se dan en un escenario sensual.

¿Qué temas o figuras estás trabajando actualmente?
Lo que me salió este año fue lo de la belleza, que primero empezó como un fanzine. Con Jennifer Drone ya venía como una belleza más glam, entendida en ese sentido. También hay ahí una cosa de brujería porque la palabra ‘glamour’ viene de hechizo, y ‘encanto’ es una operación mágica, y venía pensando la belleza como un sentido para transformar la presencia de las cosas. No como algo producido. La belleza es totalmente extra-moral. Depende de une misme qué se considera bello o no. Creo que en realidad mi relación con el darkismo es eso, la belleza. En un fanzine lo cuento: me peleé con el diablo y me di cuenta que la belleza estaba en mis ojos y no en las cosas que veía.

¿Te animarías a ensayar una definición del arte?
Para mí, o cómo opera en mi vida, es un modo de experimentar el mundo, de estar en diálogo con lo que se te presenta en la vida, y en ese diálogo vas produciendo. Por eso también creo que exponer es poner en diálogo. Hago un dibujo, lo expongo y hay un montón de cosas que se me escapan conscientemente de ese dibujo, y después vuelve un feedback que te saca ficha de un montón de cosas que vos misme no veías sobre esa obra, sobre lo que podría llegar a decir esa obra. Para mí el arte es un modo de experimentar el mundo, y lo siento muy cercano a lo que sería un laboratorio, básicamente. Es como mi laboratorio lofi.

De todos estos lenguajes, ¿quizás el tronco común está en lo autogestivo?
Es algo que lo aprendí y me quedó, lo aprendí así del punk, de armar tus fanzines, diseñar tu ropa, y aparte que también está lo artesanal. La experiencia de lo artesanal está re buena. Y es como... ya caché la onda, no quiero estar con gente dada vuelta todo el tiempo, no me jodan.

Le viste una fibra dañina, a veces se chocan autodestrucción y autodescubrimiento...
En un momento era como, bueno, quiero destruir la construcción que soy en este momento para construirme otro. Lo flasheaba como decondicionamiento, o como lo que se conoce ahora como deconstrucción, pero lo flasheaba bocha con el circuit bending. Quería aplicar lo que sería el circuit bending a mi psiquis y a mi cuerpo, y ahí bueno, si no tenés cuidado, y aparte como muy de adolescente, terminás re en cualquiera. Yo tengo la cabeza re en cualquiera [se ríe].

¿Cómo te autoidentificás?
Es muy raro eso, porque va cambiando con el tiempo. Ahora ponele me estoy identificando como género fluido, pero porque también me di cuenta que es una constante en mi vida, o sea, no soy estable ni siquiera en el género, ¿entendés? Si tengo que definirme ahora, me definiría como género fluido, pero también es como que une se dice a sí misme ‘género fluido’ porque son los términos que están circulando ahora. Yo por lo general prefiero no pensarme.

Más allá de las restricciones que experimentamos durante el 2020, ¿sos de salir mucho?
A mí me gusta hacer. No me cabe mucho juntarme a pasar el rato tomando una birra, me copa salir y no sé, explorar un lenguaje, producir algo. Sí, juntémonos a charlar y a compartir, pero no nos juntemos a estar re locas escuchando música y que nadie hable con nadie, para eso me quedo en mi casa durmiendo, aparte que ya no me da el cuerpo para la fiesta, son las diez, me voy a dormir. Ahora me copa mucho juntarme a activar cosas. Es algo que valoro un montón. Y estoy pudiendo muy pocas cosas... Muchos flashes, niveles de ansiedad en los que me agarra ¿cómo es que se llama esto?, en inglés sería ‘sensory overload’, sobrecarga sensorial.

La ansiedad es el mal de época, ¿cómo lográs escaparle?
La ansiedad tiene que ver mucho con las redes, el hecho de que estemos todo el tiempo con las redes genera bocha de ansiedad. Si estoy todo el tiempo con el celu, todo el tiempo fumando, y tomando mates, y comiendo re mal, y durmiendo para el orto, voy a tener unos picos de ansiedad horribles. Entonces trato de que eso no pase, obviamente que es re difícil porque es autodisciplina total, pero trato de que no pase. Siento que tiene que ver mucho con buscar un estímulo que nunca está.

¿Y te da ansiedad leer tu poesía en público?
Lo que me agarra es pánico escénico, igual me mando. O sea, físicamente, sí, me agarra taquicardia, tiemblo, etcétera, pero me mando. Como que no le doy mucha bola a las inseguridades, me mando igual. Después sí, están ahí las voces bajoneando... Tengo un mantra, que salió en una canción, que dice: me da pudor pero lo voy a hacer igual, me da pudor pero lo voy a hacer igual.

 

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