Por Bernardo Maison
“Una cantidad de cosas se reúnen en el interior de un casco original de un bombero que estuvo colaborando en calle Salta. Elegí esas cosas pensando en Flor, recolectando de mi casa, comprando otras. El interior del casco es algo así como un mini taller. Cuando miré las edades de las veintidós personas muertas, no había nenas ni nenes. Como un estallido estas “cosas” construyen un relato personal y dedicado entre la artista fallecida y yo”.
A Flor Caterina se titula la obra de Claudia Del Río que ella misma define, como integrante del proyecto artístico Cascos Solidarios, una muestra y subasta compuesta por 22 cascos donados por los Bomberos Voluntarios que fueron intervenidos por reconocidos artistas visuales de Rosario.

Organizada por la Asociación Civil Salta 2141 y Bomberos Voluntarios de Rosario, con apoyo del Gobierno de la Provincia de Santa Fe, la iniciativa se inaugura el 8 de abril a las 19.30h en Salta 2141. Espacio Cultural y Educativo de la Memoria y la Música y podrá visitarse hasta el viernes 10 a las 19h, momento en que se subastarán las obras.
La base de cada pieza es de $300.000 y lo recaudado por cada una de ellas será para colaborar económicamente con Bomberos Voluntarios (40%) y la Asociación Civil Salta 2141 (40%). El 20% restante será para el artista que intervino cada casco.
Cynthia Blaconá, (foto de portada) otra de las artistas del proyecto cuenta sobre su obra Memorial 22. Poéticas de duelo: “La memoria surge para introducir una leve vibración en el tiempo. La memoria no trata de reescribir la historia sino de utilizar la propia historia como un continuo borrador. Y es que será ahí, en el continuo borrar y comenzar a escribir, donde los muertos serán recordados eternamente, donde podemos prestarles nuestra voz para, más nosotros que ellos, sentirnos interpelados. Los recuerdos no se van, se transforman en esa memoria poética que guarda lo que más amamos, y en el duelo aprendemos que recordar también es una forma de abrazar, de honrar y de mantener viva la huella de quienes caminaron junto a nosotros”.

Indican los organizadores que la subasta es una posibilidad de colaborar económicamente con la Asociación y Bomberos Voluntarios, y una oportunidad para la adquisición de obras únicas e irrepetibles, “propiciando que la causa siga sembrando memoria: que los cascos habiten en otros espacios, con otros públicos, con otros ciudadanos y ciudadanas, garantiza, fortalece y redimensiona la esperanza imperiosa que aún hoy conmueve, que no vuelva a suceder”. La participación de la subasta requiere inscripción previa, que puede realizarse de manera presencial previo al comienzo o bien a través del siguiente formulario online.
Los 21 artistas rosarinos de destacadas trayectorias en las artes visuales y la cultura son: Claudia del Río, Román Vitali, Mauro Musante, Cynthia Blaconá, Fabiana Imola, María Blanco, Darío Ares, Dante Taparelli, Daniel García, Manuel Brandazza, Pablo Boffelli, Tomás Gómez Vualá, Alejandra Tavolini, Fabián Rucco, Laura Rippa, Anne Gabillot, Marina Gryciuk, Jorge Molina, Joaquines, Belén Travesaro y Flor Balestra.
Además, el casco número 22 podrá ser intervenido por quienes visiten la muestra, convirtiéndose en una obra colectiva que quedará para el acervo patrimonial de la Asociación Salta 2141.

Pablo Boffelli dijo sobre su obra Donde nació mi hermano: “En Salta 2141 planta baja B viví desde los 3 a los 11 años, desde 1985 a 1993, fue la primera dirección que me aprendí de memoria, ahí mismo, en 1987 nació mi hermano Andrés. Todavía tengo dibujos que hice en la habitación de la planta baja B. Ahí aprendí a dibujar ciudades, hasta el día de hoy lo sigo haciendo.
Gestos colectivos es la obra de Alejandra Tavolini, “una escena mínima de rescate. Un grupo de osos blancos trepa al casco de bombero en busca de resguardo. Una madre, ya a salvo con dos de sus crías, se inclina y extiende su patita para ayudar a la tercera a subir. El casco encarna la entrega y el coraje de los bomberos. Los osos, la fragilidad y el cuidado. La obra quiere agradecer la labor de los bomberos voluntarios y acompañar el trabajo de memoria y el pedido de justicia sostenidos por la Asociación Civil Salta 2141. Rescatar, recordar, acompañar: un gesto colectivo”.

Carolina Schillagi, Doctora en Ciencias Sociales y Magister en Políticas Públicas, investiga sobre problemas públicos, movilizaciones de víctimas y reclamos de justicia con relación a las víctimas de distintas violencias. En el catálogo de la muestra dice sobre Cascos Solidarios:
“Alguien pone el artefacto en el mundo: un libro, un casco, un bordado. Y eso echa a andar, es como un animal al que le acaban de abrir la jaula. Los cascos exudan flores, hilos, escenas de rescate. Velcro, vellón, pegamento. Madera, hierro, acrílico. Hay ausencias, retiros, abstención de intervenir. Los veintidós cascos de bomberos representan, a la vez, la figura de quienes protegieron y salvaron, y los trazos de una tragedia evitable. Transformados en objetos de arte, son también una evocación de quienes sobrevivieron y de quienes ya no están".
"Al igual que las personas que perdieron su vida aquel 6 de agosto de 2013, tienen señas particulares, marcas que el tiempo y el uso estampa en los objetos y los hace tan únicos como un gesto, como una voz. Los objetos de arte producidos a través de los cascos -con ellos- son mediaciones. Mediaciones para mostrar que el dolor deja sus huellas pero que, al mismo tiempo que eso ocurre, también puede darle un impulso a la vida: “hace hacer”. Como dice la filósofa Vinciane Despret, ese “hacer-hacer” a otros o ese “hacer con”, puede crear un común. Ese común que puede crearse a partir de las obras de arte no borronea lo singular que habita en cada historia de violencia o en cada tragedia, sino que es “una manera común de ser diferentes unos de otros: una manera de crear una sorpresa”.

(...) Al acercarnos a estas obras, tenemos la posibilidad de darle un valor a ese trabajo y de participar de una experiencia en su sentido más profundo y a la vez, más relegado: la experiencia no es sólo el manojo de impresiones o sensaciones que un acontecimiento provoca, sino que tiene, además, una dimensión activa, exploratoria. Así que estamos convocados a una experiencia singular. Sabemos que la memoria no es estática ni está desprovista de vacíos, que los relatos que la sostienen no son cerrados ni definitivos, que admiten zonas grises, silencios, miradas encontradas y transformaciones a lo largo del tiempo. Sabemos que el dolor que provoca lo sucedido aquí, en Salta 2141, puede mutar en miles de formas y encarnar en seres y objetos de lo más diversos. Esa es, también, la tarea que tenemos por delante. Ese es nuestro compromiso”.



































