MARCOS LOPEZ: DE INDENTIDADES, TECNOLOGÍAS Y OTRAS FORMAS DE SER

ARTE
9 de noviembre de 2016
Furor: el Living de #NuevasIdentidades en la Feria de Colectividades

El pasado viernes 4 de noviembre quedó inaugurada la 32° edición del Encuentro y Fiesta Nacional de Colectividades en el Parque Nacional a la Bandera, un evento tradicional y peculiar de la ciudad. Durante diez noches pueden verse a miles de familias y grupos de amigos caminar las callecitas delineadas al interior de esa gran kermesse en la que participan más de 50 colectividades, hasta el al martes 15 de noviembre de 2016, debido a la suspension de los dias miércoles 9 y jueves 10,  por el paro de empleados municipales.

Este año el stand argentino contó con una novedad, impulsada desde la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario. Se trata de las múltiples intervenciones ideadas por el fotógrafo y artista galvense Marcos López, que estuvo acompañado por 10 artistas locales seleccionados a partir de la convocatoria “Nuevas identidades”.

Postal móvil

Tres muchachos vestidos enteramente de blanco, con turbantes sobre sus cabezas, están subidos a una tarima en la que se cocinan a la par dos grandes trompos de carne, uno de ternera y otro de cordero, en asadores verticales, mientras una fila de personas espera degustar su shawarma. Unos metros más allá, emerge de la carpa de España el olor de los calamares en paella. Los aromas de las distintas propuestas gastronómicas se confunden en el aire, y lo mismo sucede con los melódicos ritmos provenientes de escenarios diseminados en el mapa entre carpa y carpa.

Gauchito Gil, serie "Sub-realismo criollo"

En un rato de paseo vemos unas niñas haciendo su primera presentación pública de danza árabe, con su sincronización olvidadiza de brazos (la más chica, de unos 4 años, siempre siguiendo los movimientos que dicta la mayor, de unos 8), mientras los padres se apiñan para tomarles una fotografía. Luego, en el escenario principal, un batallón de unas 30 personas en escena que parecen listas para ir a batallar, con atuendos de guerreros y geishas: se trata, claro está, de la colectividad japonesa. Unos pasos más y, en un escenario más chico, una ronda giratoria de personas mayores con una vestimenta de campiña, canastos sobre las cabezas, hace sentir los zapatazos en la tarima bajo un cartel cruzado con la palabra “Rusia”.

A este espíritu festivo al que cada colectividad aporta con su esfuerzo de producción y creatividad, se sumó este año la propuesta de Marcos López, al final del recinto, en la “zona argentina”. En gigantografías pueden verse algunas de las piezas más conocidas del autor, como los de la serie “Sub-realismo criollo” entre las que se cuentan el Gauchito Gil personificado por nada más y nada menos que el poeta y editor entrerriano Damián Ríos y el “Asado en Mendiolaza” que emula la última cena cristiana pero en versión de futbolistas amateurs, o la Reina nacional de la frutilla de la serie “Pop latino”.

“El iphone me generó una compunción”

“Mi modo de trabajo es tirar 20 ideas y después ver si llegamos a tiempo” dice López en el estudio de La canción del país, y esa incontinencia creativa se trasluce en cada uno de sus movimientos, en su forma de hablar olvidadiza, su irse por las ramas (“tengo un modo de inteligencia rara”, se excusa), e incluso en sus apariciones virtuales. Actualmente está experimentando con el formato de video corto de Instagram (“No puedo dejar de estar todo el día conectado con la imagen, fotografiando todo, como si tuviera de nuevo 18 años”), se jacta de que ya no usa cámaras fotográficas y se declara un adicto y un devoto a su iPhone: “Estoy investigando en formatos de 1 minuto 30 segundos como tiempo narrativo y trato de pensar en contenidos imaginando al telespectador que mira el contenido en su teléfono. Genero contenidos, edito en el telefonito, robo banda sonora sin pagarle a SADAIC, a veces lo subo a Facebook o Instagram y me lo bajan.”

En medio de los patios cerveceros y el escenario de la Colectividad Argentina donde se suceden un sinfín de números de folclore, tango, murga y candombe, hay dispuestos en el campo cubos luminosos con fotografías del autor relacionadas con la temática. Sobre esos cubos, algunos de los asistentes de turno apoyan sus bebidas o se acodan para darle el mordisco inaugural a su choripán. Es la concretización de la fantasía que López expresara, una semana atrás en entrevista con Beatriz Vignoli: “Me gusta la idea de que mi obra esté en una feria donde la gente está chorreando chimichurri.”

En sintonía, por estos días se inauguró la muestra “200 años. Pasado, presente y futuro” en el Centro Cultural Kirchner, a propósito del Bicentenario de la Independencia, en el que Marcos López participa junto a diferentes artistas con obras que giran en torno al concepto de identidad y a la historia cultural argentina, que podrá visitarse hasta febrero. Allí, López desplegó su propuesta en la ambientación de toda una sala trazando asociaciones entre paisajes, iconografías populares, símbolos patrios, titulares emblemáticos de diarios y obras de artistas argentinos clásicos, entre un cúmulo de muchas otras cosas.

Uno de los cubos ubicados en el stand argentino de la feria.

En el stand argentino de la Fiesta de las Colectividades de Rosario se encuentran también en exposición fotos de los artistas seleccionados en la convocatoria “Nuevas Identidades”, precisamente: Ornella Avedikian, Marianela Castagna, Juan Cruz Cosio, Virginia Chouhy, Juan Failla, Juan González del Cerro, Ana Isla, Estefanía Miguel, Germán Ruhl y Lorena Andrea Valdez, quienes participaron de un workshop y diseñaron conjuntamente la puesta. “Me gusta la idea pluralista, popular, no hermética del arte contemporáneo. Mis fotos siempre tuvieron algo de lenguaje simple, claro, no hay muchos dobles sentidos o subtextos. Por eso me gusta la idea de kermesse.” dice López.

Como corolario, se encuentra instrumentada a espacio cerrado la instalación de un living, por igual arquetípico y extravagante, que funciona como escenografía para aquellos que quieran posar frente a la cámara fija e interactuar con los objetos allí presentes, en otras palabras: jugar. Las fotos son subidas de manera instantánea a la página de Facebook oficial del fotógrafo. Al scrollear las instantáneas, ese living se vuelve para el espectador un espacio cada vez más familiar. Como si los cientos de caras, gestos, posturas corporales y rasgos distintos conformaran el álbum de una familia infinitamente numerosa. 

Por Daiana Henderson.
Entrevista en La Canción del país.

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