FILIACIÓN DE AUGUSTO Y LEÓN FERRARI EN CC PARQUE ESPAÑA

ARTE
16 de marzo de 2016

Hasta el 24 de abril en las Galerías del Centro Cultural Parque de España se puede visitar la muestra Filiación de Augusto y León Ferrari, un diálogo posible entre padre e hijo a través de un centenar de sus mejores obras.

Este proyecto itinerante, producido  por FAALFA (Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo), expone por primera vez juntas las obras de ambos, buscando generar una serie de puntos de contacto, cercanías, distancias, acuerdos y contradicciones. Los ejes políticos, eclesiásticos, eróticos, sociales e individuales son abordados a partir de las fotografías, esculturas, objetos, planos, dibujos y pinturas que se exponen en Rosario.

En La columna de Maite del último jueves pudimos conversar con la curadora de la muestra Marcela López Sastre que, desde Salta, donde vive y trabaja, nos ayudó a pensar la relación artística entre León y Augusto y varias de las preocupaciones que atraviesan la obra y los modos de trabajar de ambos artistas.

“Cuando empezamos a realizar la curaduría nos dimos cuenta que los dos trataban los mismos temas (religión, el desnudo, la música) desde lugares muy distintos, pero que a los dos les había interesado las mismas cosas” cuenta Marcela.

“Sus decisiones (artísticas) los dos las van tomando a partir de los momentos de la historia que cada uno vive y de su experiencia. Lo que yo siento después de tanto tiempo con la muestra es que León tiene incorporada de manera inconsciente o subconsciente la obra de su padre, que es con la que creció. Por ejemplo lo veo en la obras Las Flores. Si uno ve las flores de ambos desde la belleza, los dos usan la misma paleta con dos sentidos totalmente distintos. Augusto está haciendo un ejercicio pictórico y León hace un homenaje a los torturados”. 

Escuchá La columna de Maite completa:

Augusto Ferrari (1871 - 1970). En 1892 se gradúa de arquitecto en la Universidad de Génova, luego se instala en Torino para estudiar arte con el maestro Giacomo Grosso. En 1910 auxilia a Grosso en Argentina con la pintura y puesta del Panorama de la Batalla de Maipú para los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo. En Buenos Aires vivió junto a los sacerdotes en la Iglesia de Nueva Pompeya, donde pinta en el refectorio La Última Cena de Leonardo, La Multiplicación de los Panes y La Pesca Milagrosa. En 1927 construye en la ciudad de Córdoba la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús conocida como Los Capuchinos y continúa con la construcción de edificios religiosos.

León Ferrari (1920 - 2013). Realiza su primera exhibición individual en Milán, en 1955. En 1965 gana el Premio Di Tella y presenta La civilización occidental y cristiana. Una de las obas, un cristo crucificado sobre un avión F105 de las Fuerzas Armadas estadounidenses, fue rechazada por su contenido ideológico. Realiza obras políticas presentadas en exposiciones colectivas, como Homenaje a Vietnam (1966), Tucumán Arde (1968) y Malvenido Rockefeller (1969), entre otras.

En 1976 recopila noticias sobre la represión de la dictadura militar que publica con el título Nosotros no sabíamos, frase utilizada por una parte de la ciudadanía argentina frente a las pruebas de la tortura y de los centros de detención. Ese año se exilia en San Pablo, Brasil junto a toda su familia menos su hijo Ariel, que decide quedarse en Argentina y fue desaparecido por las Fuerzas Armadas.

En 1996 León Ferrari ilustra el Nunca más, libro reeditado por el diario Página/12 en forma de fascículos, que reúne centenares de testimonios sobre los crímenes de la dictadura militar. En 2004 se expone una retrospectiva de su obra en el Centro Cultural Recoleta que provoca agresiones por parte de la Iglesia, rotura de obras, clausura y reapertura de la muestra por parte de la justicia y uno de los mayores debates ocasionados en la historia del arte argentino. En 2007 recibe el León de Oro en la 52ª Bienal de Arte de Venecia.

En el catálogo de la muestra se lee en un texto firmado por la curadora Marcela López Sastre: “Esta itinerancia comienza en Salta muchos años antes de su concreción, todavía vivía León cuando al conmemorarse el Bicentenario de la Batalla de Salta me pidieron que investigara qué había pasado con una obra de su padre, de 96 metros de largo por 11 de ancho que había realizado para el centenario de la misma. La pintura era valiosa debido a su realismo; Augusto realizaba extensas investigaciones previas a la realización de sus panoramas: Messina, Salta, Tucumán y Bahía Blanca, fueron realizados por él. Para la Batalla de Salta viaja a la ciudad, saca fotos en el terreno, retrata a personajes locales y él mismo se registra montando un caballo brioso, realiza múltiples bocetos previos a la pintura que claramente diferencia como su obra.

Marcela López Sastre: "Los panoramas o dioramas son trabajos de tamaños monumentales que Augusto realiza con un par de ayudantes, afines a los inicios de la fotografía y a la puesta escenográfica de principios del siglo XIX que respondían al deseo del hombre por atrapar la realidad y congelar el tiempo". 

Los panoramas o dioramas son trabajos de tamaños monumentales que él realiza con un par de ayudantes, afines a los inicios de la fotografía y a la puesta escenográfica de principios del siglo XIX que respondían al deseo del hombre por atrapar la realidad y congelar el tiempo. De alguna manera anticipan lo que luego fue el cine como entretenimiento masivo o las increíbles instalaciones que realizan los artistas actuales sin saber que este formato les dio origen. Qué es obra y qué es boceto desde la mirada de Augusto y de León nos establece un punto de partida para comprender los diversos momentos del arte que ambos transitan. En la obra de León difícilmente podremos establecer este tipo de categorías; las pruebas y experimentaciones son sus obras, sin poder establecer un claro límite, ya que aquí el proceso es la obra. Esto para Augusto era inadmisible; bocetos, fotografías y planos trazados a mano eran simples aproximaciones a lo que él estaba buscando.

Como diría Augusto, él era un “hombre del renacimiento” que debió atravesar el siglo de las vanguardias, defendiendo sus intereses arraigados en el realismo, la investigación, el estudio previo. La fotografía entonces era un lenguaje menor, casi un boceto a mano alzada. Estas escenificaciones hoy nos develan una obra fotográfica de gran valor histórico y estético. El paso de la fotografía de mero registro a un lenguaje altamente cotizado dentro del mundo del arte nos permite descubrir en los bocetos de Augusto una obra maravillosa en sí misma.

Su pasión por la historia se evidencia en la construcción de iglesias, que realizó no solo como sustento para su familia, sino que también le permitió investigar al hombre desde su lado más sutil. La historia de la religión es la historia de los hombres y esto se de-muestra en sus increíbles realizaciones: San Miguel en Capital, Los Capuchinos en Córdoba son apenas dos ejemplos de las múltiples obras y proyectos que realiza para la Iglesia Católica. Sin ser religioso esta etapa le permite profundizar en sus estudios y continuar produciendo una obra que para él solo se alcanzaba en estas grandes dimensiones. La investigación de la historia a través de la Iglesia es algo que León continúa desde diversos abordajes posteriores, y es quizás una línea que podemos seguir para empezar a establecer este diálogo que hoy tenemos el placer de atestiguar. A simple vista pueden tener posiciones opuestas, pero en realidad ambos fueron observadores de la historia y la Iglesia fue una plataforma para evidenciar su interés, profundamente arraigado en el ser humano”.
 

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