ENTREVISTA A ROMINA CASILE Y ALICIA NAKATSUKA POR SU MUESTRA RESONANCIAS

ARTE
13 de marzo de 2018

Fotos: Maximiliano Conforti

Resonancias se titula la muestra que hasta el siete de abril, en Galería Subsuelo (Balcarce 238), pone a dialogar en su recorrido la instalación Nocturno para copas, “pieza objetual y sonora” de Romina Casile (1992, Rosario, Sta Fe), conformada por unas cincuenta y cinco copas que colgadas de modo invertido y por la incorporación de un péndulo (badajo) se transformaron en campanas, Final de fiesta, una serie de pinturas en acrílico, témpera y microfibra sobre papel y MDF pintado de Carla Colombo (1983, Venado Tuerto, Sta Fe), y De lo que no pudo ser,  instalación de treinta y siete piezas pertenecientes a Alicia Nakatsuka ( 1984, Garuhapé, Misiones), construidas con espejos recortados de formas orgánicas intervenidos con ramas pintadas al óleo monocromáticas, dispuestos en dos paredes enfrentadas.

En el caso de la obra de Romina Casile, su instalación fue también una performance el día de la inauguración el pasado 28 de febrero. Esas copas/campanas de cristal de distinto tamaño y grosor eran activadas por el movimiento que ejercía Maia Basso, una de las performers, lo que generaba una composición sonora libre, mientras la otra performer, Celeste Carnovali, iba registrando con lápiz sobre papel en la pared el contorno de las sombras proyectadas de las copas moviéndose, a la manera de una partitura experimental. “Cuando la copa se mueve, produce la sombra y desaparece. Entonces Celeste registraba. Cuando la composición sonora estaba en un momento más álgido quizás era un trazo más fuerte o aparecía un gesto más impulsivo, había una relación entre el sonido, el movimiento y ese registro”, contó Casile en La Canción del País.

“En el proceso de trabajo he estado investigando, junto a las performers, las posibilidades sonoras de los objetos en diálogo con el cuerpo y el espacio; a la vez que he iniciado el desarrollo de códigos visuales, a la manera de partituras experimentales que se construyen a la par de la acción” explica Casile, quien para los primeros ensayos de su obra se apropió de partituras escritas de Brian Eno, Stockhausen y Yoko Ono, todos artistas que experimentaron en ese sentido.

Otra influencia para su instalación fue la del artista todo terreno John Cage (compositor, instrumentista, filósofo, poeta, pintor,) a partir del cual “apareció la idea de una especie de partitura que se va haciendo mientras es ejecutada la pieza sonora”. “Eso lo hicimos como guía, sin pensar que alguien lo pudiera percibir, pero hubo personas que se me acercaron en la inauguración y me dijeron que les hizo acordar a las partituras de Brian Eno y John Cage. Y para mí que me digan eso fue “Wooow”, contó Casile.

Quien visite la muestra uno de estos días se encontrará con la instalación y con el registro de Nocturno para copas de la inauguración, aunque hay una nueva oportunidad de presenciar la “activación” de la performance el 21 de marzo cuando se realice un recorrido de la muestra con la curadora Nancy Rojas. “Cada copa tiene un sonido particular, ya sea por el tamaño, la materialidad, la forma del péndulo, el tamaño del péndulo, la calidad del cristal. Son muchas variables y todas esas búsquedas las fuimos experimentando en los ensayos, como un momento importante para la vinculación de las performers con ese espacio”.

Romina Casile es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Nacional de Rosario, con especialización en Escultura y actualmente se encuentra realizando una Adscripción en la Escuela de Bellas Artes de la U.N.R. Ha formado parte de diversas muestras colectivas y de residencias artísticas en distintas provincias de Argentina y en España. En 2015 obtuvo el Segundo Premio Adquisición en el Premio Itaú Cultural de Artes Visuales 2014/1015, en Buenos Aires. El sonido, la transformación en instrumentos de objetos antiguos, íntimos y cotidianos como tazas y los pocillos, son algunas de las búsquedas que presenta en su lenguaje artístico. “En la selección de las copas también aparece eso, son copas de cristal, con detalle, que remiten más bien a generaciones pasadas. Aparece este rastro también de la indagación sonora, y que también se pone en diálogo con un cuerpo, un cuerpo que va accionar, que se va a vincular con ese objeto para generar sonido”, dice.

Espejada en formas naturales

Por el lado de Alicia Nakatsuka, su Instalación de 37 piezas pintadas al óleo sobre espejo titulada “De lo que no pudo ser”, parte de su investigación de “los espejos como soporte”, que viene realizando “desde hace un tiempo”. Nakatsuka, quien plantea sus obras a partir de la pintura y con el óleo como material predominante porque le “provee la intensidad y densidad” que busca, investiga y experimenta con diferentes soportes intencionalmente elegidos: telas estampadas, espejos y recortes de madera que se fusionan con la pintura hasta camuflarse. A los espejos “arribó casi por accidente porque me “atrajo mucho en cuanto a sus posibilidades. Permite  introducir directamente el entorno produciendo un dialogo inevitable entre espacios, le da protagonismo al observador y a la vez genera efectos inesperados y un poco incontrolables”, enumera.

En las treinta y siete piezas que presenta predominan las formas de la naturaleza —discurso que viene desarrollando en sus series anteriores— aunque ella aclara que estas piezas son “bastante diferentes a las que venía trabajando”.  Habiendo retomado fotografías y dibujos realizados hace algunos años de un pantano en Misiones, estas nuevas imágenes de “formas blandas y curvas orgánicas” ofrecen un “aire de quietud, enmarañadas y  nocturnas”, y  su vez remiten a otro concepto que le interesa a la artista, que es el de camuflaje.

A su vez los treinta y siete espejos ubicados en dos paredes enfrentadas forman “una especie de recorrido, de pequeño pasillo, y eso le da la característica de instalación”.  “Hubo una variación cuando fuimos montando la obra y la instalación viró hacia la idea de mural”, cuenta Nakatsuka. “Para los que habían visto cosas mías es algo bastante nuevo, diferente a lo que venía trabajando, así que también supone un desafío. Hasta a mi me sorprendió un poco verlo. Creo que es una obra en la que todavía estoy en proceso, todavía la estoy pensando y como esta es la primera vez que lo veo montado en un lugar que no sea mi taller, también me sorprendió un poco”.

Nacida en Garuhapé, Misiones, Nakatsuka es Profesora y Licenciada en Bellas Artes por la UNR, institución a la que sigue vinculada como Ayudante Docente. Desde el año 2013 se dedica de manera constante a la producción artística, y son las formas del paisaje del que proviene las que de modo constituido marcan su obra. “Me apropio de motivos de la naturaleza, una naturaleza que va desde jardines impecables a selvas abigarradas que confluyen en composiciones que tienden a expandirse, yuxtaponerse y generar espacios apretados pero a la vez controlados”, cuenta.

“Me gusta pensar mis pinturas e instalaciones como escenografías, todo está allí esperando a que el observador lo complete, hay una intensión de captura, de atrape y a la vez un aislamiento por la evidente impenetrabilidad de las imágenes. Estas naturalezas/paisajes/escenografías tienen que ver con situaciones de un tiempo pasado, de un paraíso ya perdido y lejano y en ese sentido son un intento constantemente fallido de mantenerlo vivo, como un romance imposible de concretar a través del tiempo”.

Universos cotidianos

Con curaduría de Nancy Rojas, Carla Colombo es la otra artista que muestra en Resonancias. Según Rojas, Colombo “concibe a sus imágenes a partir de pequeñas y medianas ficciones de papel, mundos que refieren a universos cotidianos, con relatos que fluyen como diseminaciones surrealistas. Carla apela al color como detonante de vibraciones que se intensifican con cierto tipo de luminiscencia”.

“Cada dibujo va proponiendo una microescena” dice Maite Acosta en su columna sobre Colombo.  “De algún modo ronda lo que es la naturaleza muerta en clave más contemporánea. Aparecen imágenes que uno puede asociar con los restos de una fiesta. Son imágenes que ella ya viene trabajando, como flores, manos, copas, cajas de vino, gatos. Lo que trabaja mucho es la intensidad del color, y la diferencia con los otros trabajos es que están iluminados con una luz azul, que hace que algunos colores se destaquen por su fluorescencia. Ese es un aspecto nuevo en la obra de ella”.

 

 

Resonancias: Romina Casile, Carla Colombo, Alicia Nakatsuka . Curaduría: Nancy Rojas. Galería Subsuelo, Balcarce 238, Rosario. Del 28 de febrero al 7 de abril de 2018.

 

Escuchá la entrevista entera
a Romina Casile y Alicia Nakatsuka

 

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