EL MARAVILLOSO MUNDO DE LÁZARO

Arte
27 de marzo de 2015

Desde el pasado jueves 19 de marzo, en el segundo piso del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, se expone la muestra "Mismidad" del artista plástico Lázaro Diacovich. Se trata de 30 obras realizadas entre los años 2013 y 2015. Las mismas están separadas en cuatro series, aunque se encuentran dispuestas de manera intercalada en la sala Leónidas Gambartes.

El rosarino también transitó la carrera de arquitectura, aunque no ejerce. Según contó a La canción del país comenzó a pintar a mediados de secundaria, una etapa en la que experimentó mucha curiosidad: “Era una máquina de mirar arquitectura, escultura, pintura”. Cuenta, también, que en su proceso de producción le lleva de 2 a 3 años armar una muestra y cada una de las obras que la integran  tiene de uno a dos meses y medio de trabajo. Labura y vive en el taller, donde pasa 10 horas por día pintado. “Me lo tomo como un trabajo”, dice.

“En cuanto a técnica, pinto mucho con acrílico pero también óleo, barniz sintético plastificante, lo que tengo a mano. Trato de tener de todo y a mano, porque no me gusta salir buscar, me gusta encontrar.”

Colores saturados, movimiento desde la forma misma de presentación de los cuadros y las esculturas y figuras abstractas son, se podría decir, algunos de los elementos reunidos en  estas cuatro series. “Cuando pinto trato de que no haya ningún concepto. El nombre más bien es una cosa que aparece después”

Tanto en los cuadros como en los nombres de cada una de las serie se puede apreciar cierto misticismo, el mismo que se aprecia cuando se le pregunta por su trabajo: “Soy la misma persona que auspicia de médium. Es el único momento en que siento realmente que desaparezco. Ese momento que está casi el pincel poniéndose sobre la tela, no hay pensamiento, no hay nada. No hago bocetos. El boceto está laburado en la misma obra. Empiezo mi relación ahí y no sé dónde termina. En realidad termina siendo lo que quiere.”

CUATRO SERIES

-El nombre del nueve: una serie compuesta por 10 lienzos de aproximadamente 1,50 x 1,50 m, pintado con colores intensos y contrastantes, con formas abstractas, algo psicodélicos.

-En el principio creó seis: seis obras de forma rectangular, construidas a base de unas especies de cordones de colores que el autor llama “tendones”. En su mayoría dispuestas de manera vertical, con movimientos tridimensionales que parecen salirse de sus propias estructuras geométricas. Son entretejidos de cuerdas fabricadas y pintadas por el artista “Son los seis movimientos que crean todo”.

-El llamado de agwanti: “Agwanti es un estado donde no hay nada, una especie de nirvana para los budistas” dice Diacovich. Obras de mucha textura y contraste de colores, donde se combinan los tendones de la serie “En el principio creó seis” y los lienzos de “El nombre del nueve”. Son abstractos desde su estructura misma, contienen figuras geométricas y un conjunto de formas que remiten a órganos vitales, viscerales.

-Mental: conformado por esculturas o cuadros con elementos tridimensionales que sobresalen de sus soportes. Realizados con mezcla de lienzo, resina y hierro. Las obras que componen esta serie contienen, como elemento unificador a cerebros de colores, semitransparentes, construidos con resina.

En el texto de presentación de la muestra, hay una cita de Diacovich: “Cada causa tiene su efecto y cada efecto tiene su causa, por lo tanto las influencias son todas las experiencias, y hablar de una y no de otra sería creer que sabemos lo que hacemos y sólo somos el vehículo que auspicia de médium para que la obra aparezca”.

La muestra estará abierta hasta el 5 de abril, de 14 a 20 hs, con entrada libre y gratuita.

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