Cinco espacios para visitar

Contra el spleen de Rosario

ARTE
2 de marzo de 2021

Por Julia Enriquez

El poeta Charles Baudelaire escribió un libro llamado El spleen de París aludiendo con ese término a una emoción específica pero no del todo descriptible: una forma de la melancolía, una angustia vital sin razón definida, una sensación de hastío, mezclada con horror al vacío. A veces ese tedio de vida se apodera de la ciudad entera, y de ahí proviene el célebre título, que en Argentina fue replicado por Fabián Casas con El spleen de Boedo. Entonces, seguro que hay un spleen rosarino. Ansiedad urbana: a veces siento que me estoy perdiendo de todo (esa sensación denominada FOMO, fear of missing out), otras veces siento que estuve en el lugar y momento exactos para disfrutar.

¿Cuántas veces escuchamos ‘en Rosario hay de todo para hacer’? ¿Cuántas otras ‘en Rosario no pasa nada’? Es más fácil hacerse una idea de algo si vamos directo a un extremo. Más difícil es desarrollar la paciencia y la curiosidad necesarias para que los cruces, los vínculos, los ahora tan preciados encuentros vayan tomando una forma libre, desprejuiciada, cambiante, creativa. No hay recorridos específicos para vivir una ciudad. No hay imperdibles, ni descartables. Algunas personas nos tiran pistas, nos acompañan, y también la pateamos por nuestra cuenta, nos prestamos a lo que se vaya dando. Si bien no hay itinerarios fijos, sí existen espacios que se constituyen como terreno fértil para experimentar intercambios felices y ratos placenteros, a la vez que generan obras y producciones de alto vuelo y profundo arraigo.

 

IVAN ROSADO

Este espacio de arte y literatura, llevado adelante por Ana Wandzik y Maximiliano Masuelli, se asentó desde 2020 en un pasillo por Córdoba y Callao. Se pueden acordar visitas escribiendo por privado; están abriendo los jueves de 16 a 19 horas. Se trata de la ¡octava! sede que ha tenido este proyecto a lo largo de los últimos 12 años. “Si bien siempre trabajando en Rosario, y con una mirada desde Rosario, somos bastante nómades. Llevamos adelante diversos espacios de reunión y circulación de materiales en torno al arte argentino que pasaron por distintos nombres: Ivan Rosado, Club Editorial Río Paraná, El Bucle, Ivan Rosado nuevamente. Estos lugares fueron y son una manera de acompañar la actividad de la editorial con una propuesta de oferta y circulación directa. En buena medida nuestra forma de difundirnos y distribuirnos ha sido generando la situación de encuentro”, comenta Ana.

Lo maravilloso es que cada vez que este dúo configura un nuevo sitio, apenas sucede, a las pocas semanas de apertura, ya hay obras colgadas hasta el ras del techo, se multiplican por doquier las estanterías de libros, revisteros y cajas de fanzines. Hay una circulación constante de obras, tanto de lxs artistas que dejan la marca de su paso por ahí, hasta piezas de colección, como lacas de Beatriz Vallejos, dibujos de Ángel Guido o grabados de Leónidas Gambartes.

Bajo el nombre Ivan Rosado se reúnen entonces diversas creaciones y situaciones. Según cuenta Ana: “Surgió como espacio de reunión y exposición que con los años iría mutando; un espacio de arte donde se superpusieron muestras, recitales, lecturas, barra de bebidas, tienda de ediciones independientes. Junto a las actividades que se daban en el espacio [en aquel entonces ubicado en Salta y Dorrego], entre 2009 y 2010, comenzamos publicando una serie de fanzines, pequeñas y caseras publicaciones que la mayoría de las veces estaban vinculadas a lxs artistas que exponían. Un poco más adelante, y muy influenciadxs por el material de edición independiente que se movía en nuestra tienda y que casi no se conseguía en la ciudad, nos vimos tentados a experimentar en la materialidad del libro y su formato más amplio y a su vez capaz de tocar otros puntos. Así fue como nos hicimos editorial”. Su catálogo ya supera los 100 títulos, entre los más recientes se encuentran: Algunas flores con textos de Gilda Di Crosta y pinturas de Daniel García; Geometría Pueblo Nuevo del colectivo Ladrones de Huevos; Maternidad con dibujos de Silvia Lenardón; La Tablada que reúne numerosas pinturas del tesoro local Orlando Belloni; Amor total con una selección de obras hechas por Fernanda Laguna en los 90. Cada tapa de libro es una obra de arte en sí misma, para atesorar en casa. Son muchísimxs lxs lectores, escritores, colegas y críticxs que consideran el espacio y editorial de Ivan Rosado como un eje a la vez alternativo y fundamental para leer, comprender y activar el campo artístico actual.

 

CRAZ

En el corazón del Pasaje Pan, que asimismo es otro corazón de la ciudad, se encuentra Craz, más precisamente en la planta baja, local 10, abierto de lunes a viernes de 10 a 19 horas. Javier Reynoso creó este espacio y en principio lo presenta como una librería, y ciertamente lo es, pero no necesariamente todas las librerías reflejan el criterio preciso de unx lectorx. Craz posee una búsqueda propia, encaminada pero a la vez abierta, según comenta su creador: “El principal rasgo es la ilustración, el mundo del dibujo, el mundo del fanzine, de la novela gráfica, de la historieta que no es mainstream yanki. Luego, en el día a día fue tomando una forma propia, donde se incluyen otras formas de narrativa o la poesía. También los juguetes, los objetos”.

Javier recuerda con mucha gratitud y énfasis la colaboración de sus amigxs y su pareja Naty al momento de idear y poner en marcha Craz, que abrió sus puertas a comienzos de 2019. Durante muchos años él también fue uno de los gestores del Bon Scott, bar esencial en la vida cultural underground de la ciudad, y a raíz de esto comenta: “Con la experiencia de trabajo y la lógica que ya traía del Bon, desde el primer día quería que sea un lugar donde sucedan cosas, muestras, recis, un lugar que no sea sencillo categorizar, o mejor, que no necesite categorización, un lugar para que se apropien los amigues artistas”.

Javier también hace eco de sus raíces familiares: su abuelo Gilberto Krass y su mítica galería de arte, una fuente de conocimientos y ejemplos prácticos respecto al saber hacer cultural. Ese bagaje de labores y afectos, combinados con su bibliofilia personal, nutrió un espacio que periódicamente recibe a artistas y proyectos. Por mencionar algunos ejemplos, hubo exhibiciones individuales de Estefanía Clotti y Shuly Roberts, una presentación editorial de La Ciudad de las Mujeres, ferias de fanzines de Bote Móvil. Además, de manera estable se han realizado las subastas Tsunami. Para esta temporada 2021 que recién se inicia, Craz ha organizado una muestra junto a Rocío Tenaglia, también conocida como Bleustardust, que incluye dibujos, textos, fotos y cuadernos de bocetos. Se están grabando unas pequeñas sesiones acústicas junto a Nube Films, así como los nuevos podcasts del medio local Rapto, haciendo uso también del café vecino a la librería, ahora gestionado por Javier. Late fuerte el corazón del pasaje.

 

BIBLIOTECA AMÉRICA ELDA NANCY

Por el barrio Abasto se encuentra la casa que alberga la Biblioteca América Elda Nancy, un espacio pensado y atendido por lxs artistas visuales Federico Gloriani y Julia Levstein, quienes fusionaron sus colecciones personales de libros de arte a fin de compartirlos y ponerlos a circular. El sueño de muchxs: que la biblioteca personal se transforme en popular. Julia comenta: “Es una biblioteca abierta al público especializada en arte contemporáneo, con un archivo y una colección de arte en construcción. El proyecto se alimenta también de propuestas externas de socixs y colegas. Las motivaciones principales tienen que ver con el encuentro. Por un lado la reunión de material editado vinculado a las artes: libros, fanzines, revistas, posters, folletos. Hacer foco en ese modo de aproximarnos al arte desde el papel, desde lo escrito, desde las imágenes que circulan por libros, desde la poesía y libros de artistas. Y por otro lado el encuentro de personas en la biblioteca, generar una comunidad de socixs, posibilitar actividades que conecten el arte con el mundo editorial, que posibiliten reflexiones colectivas, como ser curadurías de libros, talleres de lectura y de escritura, encuentros de poesía, residencia de libros, residencias de artistas, ciclos de cine”.


Ubicada en España 2045, los horarios de la biblioteca son los jueves de 16 a 20 horas. A partir del mes de abril se ampliarán de martes a viernes. “Todas las semanas abrimos para quien quiera venir a consultar los libros en nuestra sala de lectura y también para retirarlos”, afirma Julia. Al asociarse a la biblioteca, por una módica suscripción mensual, se puede acceder al catálogo, usar la sala con cómodos sillones y wifi (además de un amplio y frondoso patio, ideal para despejar la mente), adquirir las publicaciones hechas por la biblioteca y recibir el material a domicilio. En un newsletter lxs bibliotecarixs van comentando las incorporaciones bibliográficas más recientes, así como también las actividades realizadas o por venir.

“Hicimos una residencia de libros en la que Nicolás Balangero, un artista cordobés, nos prestó por varios meses una selección de sus libros para que puedan ser consultados en nuestra biblioteca; un taller sobre cartas dictado por Paula Galansky, seguido de lecturas con poetas invitadas; un taller de lectura sobre Heidegger coordinado por Manuel Quaranta. Las próximas actividades serán una residencia de libros de parte del archivo sobre paisaje de Maximiliano Masuelli, las residencias de lxs artistas cordobeses Gisella Scotta y Lucas Di Pascuale, un ciclo de cine coordinado por Manuel Quaranta, talleres de escritura dictados por Paula Galansky y Fran Ansalas, curadurías de libros hechas por Sol Quirincich y Nancy Rojas, entre otras”. Para mantenerse al tanto de lo que suceda en la biblioteca, pueden visitar su Instagram o Facebook.

 

BOCHA

Bocha es una heladería artesanal ubicada en Paraguay 412. Abrió sus puertas a comienzos del verano 2017 y desde entonces ha cultivado devoción en la comunidad dulcera rosarina y también en público visitante. Junto a los gustos tradicionales y esenciales, hechos con recetas especiales y con leche de tambo fresca, se encuentran los más novedosos o experimentales, así como también sabores edición limitada, con frutos naturales de estación. Palta y banana, maní con chocolate, pan dulce a la crema, zapallo halloween, uno llamado ‘remando en dulce de leche’, otro de melón y cereza bajo el nombre de ‘caricia de primavera’, solo por mencionar algunos, pues la lista es potencialmente infinita. También presenta una variada oferta para veganxs. Más allá de la discusión usual y seguramente innecesaria sobre cuál es la mejor heladería en cualquier ciudad, lo cierto es que además de un producto artesanal delicioso, Bocha posibilita otros deleites para los sentidos, al generar cruces y propuestas conjuntas con proyectos amigxs.

Julián Trotte y Ariel Hamoui son los socios que propulsan Bocha, trabajando día a día dentro y fuera del espacio para mantener un producto de calidad y sostener el diálogo con otros emprendimientos locales. Ariel comenta: “Bocha surgió del amor por el helado, un producto rico que sea saludable en todo sentido, que los vínculos tanto al interior del proyecto y con las personas que lo consumen sean también saludables, que nos gusten, que para todxs sea una posibilidad de libertad. También que sea una ventana a compartir con distintxs artistas: que además del helado, la gente se encuentre con una obra, con un libro, cosas que en principio no tendrían que ver con el helado, pero para nosotros sí tienen que ver”. En la barra se pueden encontrar publicaciones de ilustradores y editoriales independientes. En las paredes y en las redes hubo obra de artistas como Lucía Tognarelli, Germán Gentile y Noëlle Lieber. Noëlle realizó una muestra de cerámicas un día de San Valentín bajo el título “Ojalá que te enamores”. Exhibió una serie de platos con ilustraciones e inscripciones alrededor del amor y las pasiones; varias piezas aún se encuentran allí, para deleite de lxs visitantes. De hecho, Noëlle está preparando una nueva muestra de cerámicas, especialmente pensada para el espacio.

Bocha ha creado sabores junto a otros proyectos gastronómicos locales, como Gin La Salvaje, Café Belgrano, Panadería Manhattan, Feuer, Alelí y Ocho Soles. También elaboró un sabor especial para el youtuber y músico Lichi, un flan con dulce de leche llamado @lichiflans, a raíz del reciente recital de su banda en el anfiteatro Parque de España, como parte del Festival Cuando el río suena. El vínculo de Bocha con la música y otras disciplinas artísticas no termina ahí. Uno de los primeros sabores edición limitada fue Limón del Paraguay y se presentó con un recital en vivo de Maxi Salvattore y Oscar Favre en la barra de la heladería. También junto a la marca Pólvora se organizó una feria de ropa y vinilos. La música V.Flowi.V compuso una serie de melodías para el lanzamiento de nuevos sabores. En el verano 2021, la joven fotógrafa Giulia Ant organizó una sesión de fotos junto a la banda Mi Amigo Invencible en su paso por Rosario. Y pronto habrá más novedades. Pueden visitar Bocha todos los días de 17 a 00 horas y seguir su cuenta en Instagram.

 

MOONPLUFF

Moonpluff es un espacio muy recientemente inaugurado en la ciudad de Rosario, pero largamente soñado por la estilista y colorista María Pinipona, también música y cantante, conocida por su labor en La Metamorfosis del Vampiro y en su proyecto solista Takadanobaba. Moonpluff se ha convertido en la base de operaciones para lo que solía ser un servicio de peluquería a domicilio, iniciado en 2016. Pinipona se especializa en tinturas fantasía, siendo ella su propia modelo andante, con un fabuloso look arcoíris siempre-cambiante. La peluquería se ubica en barrio Martin (Alem 1445) y trabaja por turnos, que se pueden solicitar por Instagram o Whatsapp (3476647101).

El subtítulo que Pinipona le asigna a Moonpluff es precisamente ‘espacio soñado’. Ella comenta: “El plan de buscar un lugar propio y darle cierre al ciclo de trabajo a domicilio surge de buscar más comodidad y calidad en los resultados. Es el lugar para convertir pelos en una fantasy, un espacio armado para el viaje directo a la fantasía, a le niñe interne de cada persona. Una transformación de los colores pretendiendo huir de la convencionalidad de las peluquerías”.

Con un alucinante mural de arcoíris pintado por el artista Feli Punch, más una barra de pole dance (otra de las pasiones de Pinipona) que corona el salón, Moonpluff está activo desde febrero 2021 y ya puso en marcha sus primeras actividades. “Desde que abrió el espacio, se realizaron unos flash days de tattoos de la mano de Gio Ocroli y Dalia DesAmor. También hicimos una pequeña inauguración con una muestra de fotos y dibujos de Catalina Lacelli, Florinda y Giulia Ant, junto a una lectura de poesía por Julia Enriquez y un mini reci de Catublina”. Moonpluff está pensado como un multiespacio abierto a recibir propuestas de muestras, talleres, showrooms de marcas amigas, y nos invita desde ya a sumarnos a su ensueño multicolor.

 

 

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