20 DE JUNIO: EL ARTE DE LA CRÍTICA Y EL ELOGIO

POLÍTICA
20 de junio de 2017

Por Bernardo Maison

Era Borges un maestro, como en tantas otras cosas, en el arte de la crítica a través del elogio. Duchas son las madres en la implementación del recurso, las que para reprender a uno de sus hijos resaltan las virtudes del otro.

Esquiva y certera al mismo tiempo, esta parece haber sido la forma elegida por el gobernador de Santa Fe Miguel Lifschitz y la intenta de Rosario Mónica Fein durante el acto por el Día de la bandera, a la hora de comunicarle al presidente Macri lo que piensan sobre algunos temas. Casi nunca en política se sabe con fidelidad hasta dónde llegan las amistades o enemistades, los acompañamientos o distanciamientos, pero el cambio en el tono de los pronunciamientos públicos recientes por parte de los mandatarios santafesino y rosarino hacen notar cierto malestar para con el gobierno nacional. De ahí a quebrar lanzas hay un trecho largo.

Pero volviendo a la puesta en funcionamiento del modo de la crítica a través del elogio, y a los usos particulares que los dirigentes póliticos hacen de los próceres, fue la intendenta Fein la que primero enumeró las virtudes de Manuel Belgrano y que -podemos inferir- hoy no se hallan encarnadas en el presidente. El creador de la bandera fue un hombre que “defendió la educación pública, la agricultura” y ejerció “la honradez durante su vida”. Fein dijo también que Belgrano eligió una villa de interior (Rosario) para fundar su proeza patria. En las inflexiones de su voz podía leerse el mensaje velado. De sus palabras menos solapadas se escuchó la alusión a la posibilidad de crecimiento de Rosario a través de la toma de crédito, cosa que le fue negada al oficialismo recientemente, entre otros sectores políticos, por parte del Pro.

A su turno, el gobernador Lifschitz hizo mención a la celebración de los sesenta años del monumento que se encuentra actualmente en remodelación, para enseguida repasar de qué manera fueron cambiando los actos oficiales por el Día de La Bandera. Desde aquellos con desfiles militares “que fueron perdiendo importancia”, hasta los que en los últimos tiempos tuvieron como protagonistas a los ciudadanos en la construcción y desfile junto a la bandera más larga del mundo, que pudo verse por última vez en 2012, año del Bicentenario de la Creación de la insignia patria.

En ese pasaje de su discurso, en el que Lifschitz propuso que vuelva la participación del ciudadano común, el ciudando de a pie, pareció decir entonces,“no nos gustaban los actos politizados del kirchnerismo, pero tampoco este hielo vallado en el que han convertido a la ciudad”. Luego siguió enumerando elogios a Belgrano, el hombre que venía de una familia acaudala del Río de la Plata pero que murió pobre, el prócer de las prácticas éticas, el economista y estadista que pensó “un siglo para adelante”. Y allí, ojo avizor, ¿criticó la toma de deuda a 100 años por parte del gobierno nacional?

Ya en un modo más directo el gobernador Lifschitz reflexionó que “palabras como soberanía, patria y libertad parecen haber perdido peso en el discurso político actual (y de los medios), sin embargo tienen una extraordinaria vigencia y valor y tenemos que re-significarlas en clave siglo XXI”. Podría decirse que este mismo juego de oposiciones en torno al uso de ciertas palabras es el que en años recientes se vivía entre los mandatorios locales y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque con otro posicionamiento de los protagonistas. También como Fein en su discurso, el gobernador de Santa Fe optó por repasar la historia provincial en los mandatos de Nicasio Oroño y Silvestre Begnis, momentos de "desarrollo y proyección" .

Antes de despedirse Lifschitz reflexionó sobre la creencia que reza que“si a la Nación le va bien, eso puede derramar (palabra sagrada en el diccionario Macrista) en las provincias”, pero "se puede pensar a la inversa" –opinó Lifschitz–, “si a las provincias les va bien, le va bien a la Nación”. Salomónico concluyó diciendo que “en definitiva es cierto que nos necesitamos unos a otros”. Su final fue con una cita de Belgrano que quedó flotando en el aire.

Del discurso del presidente Macri, un esqueleto más o menos articulado y ensayado, esa especie de franquicia que instala en cada ciudad a la que concurre, sumándole algo de color local (por supuesto no podían faltar a la fiesta Belgrano y la bandera) se escuchó  que el prócer convocante era un “incansable trabajador, innovador, y emprendedor”. Y luego de su enumeración de las instituciones y áreas que creó o apoyó Belgrano, Macri repasó las medidas que viene tomando en su gestión. “Yo como presidente trabajo incansablemente para crear las condiciones para que cada argentino se pueda desarrollar, para que cada argentino lleve a cabo su sueño".

"Estamos haciendo lo que había que hacer”, dijo el presidente. "También sabemos que falta mucho, que hay mucha gente que no percibe las mejoras pero les digo a ellos y a todos los argentinos, estos resultados positivos que ya hemos conseguido tienen que renovarnos en la esperanza para trabajar juntos que es como vamos a lograr ese país grande y pujante que Belgrano soñó. Los invito a que sigamos por este camino del progreso. Gracias a todos y viva la Patria".

Enseguida la comitiva presidencial subió a los autos para retirarse de la zona del Monumento, mientras las vallas iban cediendo el paso a los rosarinos y rosarinas que se acercaron a vivir a su manera este 20 de junio.

POLÍTICA
ÚLTIMAS NOTAS
@ La Canción del País 2017