ENTREVISTA A LISANDRO ARISTIMUÑO. CONSTELACIONES MUSICALES Y AFECTIVAS

ENTREVISTAS
17 de junio de 2017

Constelaciones es el sexto álbum de estudio de Lisandro Aristimuño editado a través de su sello Viento azul. Instalado desde 2001 en Buenos Aires el músico y productor nacido en Viedma, Río Negro, en 1978 fue generando disco a disco sorpresa, respeto, y admiración en sus colegas contemporáneos y de generaciones anteriores, a la par de una adhesión creciente en crítica y  público. Es por eso que en todo este tiempo obtuvo también tres premios Gardel, una nominación a los Grammy Latinos y un Premio Konex en 2015 como una de las cinco mejores figuras de la última década de la Música Popular argentina en la disciplina Canción de autor.

A esta altura (y antes también) ya se puede hablar de una voz personal e inspirada que supo conjugar en su cancionística simpleza y ternura, belleza y sed, tradición y experimentación. El camino discográfico que empezó con Azules Turquesas (2004), siguió con Ese asunto de la ventana (2005), y 39º (2007), el álbum doble Las crónicas del viento (2009), Mundo Anfibio (2012), el Box Set Trilogía (2013), y los discos en vivo En Concierto 1 y 2 (2015).

Hay en todos estos pasos registrados discográficamente los elementos constitutivos del mapa musical del rionegrino. Desde los lazos familiares con la canción folclórica argentina y latinoamericana, a la lírica y los gestos del rock argentino, y la convivencia de sonoridades orgánicas, digitales, y experimentales de las vanguardias del mundo de la música. Claro que no alcanza con buenas combinaciones para lograr una canción viva y renaciente ante cada escucha, aparecen ahí otros factores más difíciles de enumerar que parece tener Aristimuño para sí.

“Muy feliz” por poder viajar a México a tocar sus canciones, el músico se refiere en esta entrevista al tiempo que le dedica cada día a escuchar música en vinilos, a los cambios que hizo en su banda con la incorporación de nuevos integrantes (Ariel Polenta en teclados, Javier Malosetti en bajo, Sergio Verdinelli en bateria, Nico Ibarburu y Nico Bereciartúa en guitarras y los vientos de Juan Canosa, Ramiro Flores y Sergio Wagner), y cómo eso produjo una transformación en su sonido, se refiere a las influencias, maestros y citas directas que alimentan su música, cuenta cómo fue transitar las ocho jornadas de trabajo en el estudio grabación y qué deposita en sus canciones.

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00:00 Días de vinilo
Acá estoy con la estufa escuchando vinilos, es increíble el sonido, poder ver la tapa todo eso, me compré una bandeja vieja y le tuve que armar la púa. Cuando vendo mis discos en los shows, esa plata la sigo invirtiendo en música. Desde la mañana ya escuché seis o siete discos. En casa no miramos mucha tele, escuchamos mucha música todo el tiempo.

03:48 De gira por Argentina y el exterior, internet y la independencia
Poder recorrer el país desde la independencia es fundamental. Hay plata que se saca de una ciudad para ir a otra. Estoy muy feliz por cómo está yendo la gira. Pudimos ir a México. Yo solo edito los discos acá en argentina por mi sello. Allá pudimos llenar un lugar para setecientas personas y ahí dijé “qué increíble que es internet”, porque aparte la gente cantaba los temas. De otra manera no sé si podría haber llegado. (…) Por suerte estoy siempre trabajando. El hecho de ser independiente te lleva a estar todo el tiempo no solo con la guitarra o escuchando discos sino que también con la computadora viendo los afiches, la prensa, en todos los detalles.

08:37 Cambios en la banda y el sonido
Todos mis discos los produje y los arreglé yo, y en Constelaciones tenía la necesidad de madurar un poco y poder tener a otra persona que me ayude a bajar las ideas, que tenga otra visión y me enfoque para otro lado. Con este disco quería hacer un cambio. Viste que hay un momento en el que ya te sentís cómodo haciendo lo que ya sabés, y como soy medio inquieto entonces dije “voy a buscar un co-productor, y voy a cambiar la banda totalmente" (Ariel Polenta en teclados, Javier Malosetti en bajo, Sergio Verdinelli en bateria, Nico Ibarburu y Nico Bereciartúa en guitarras y los vientos de Juan Canosa, Ramiro Flores y Sergio Wagner). Busqué medio un dream team.

La música para mi es algo muy grande, es algo increíble, es algo muy valioso. La música es como una religión, es una sensación muy rara. La uso (a la música) para comunicarme, para decir cosas que en la vida cotidiana no las digo o no queda bien decirlas.

Este es un disco que tiene vientos y yo venía usando cuerdas, fue hacer un poco todo lo contrario a lo que venía haciendo. Este disco no tiene electrónica, no tiene cuerdas, es un disco con más madera. Javier Malosetti y Sergio Verdinelli tocan jazz también y yo los busqué porque eso, quería tener ese audio directamente del instrumento, no quería pasarlo por ningún equipo. (…) Entré al estudio más que a grabar a una escuela, porque entraba y me los encontraba a estos monstruos haciendo las bases y yo era como un niño embobado mirando cómo tocaban.

11:54 Influencias, maestros y citas directas
Yo me siento muy orgulloso de estar en el país donde han salido esas bestias (Cerati, Fito, Spinetta), compositores y músicos que me influenciaron desde chico y me hicieron ser músico. Recuerdo ver a Soda Stereo y a Fito. Y la verdad no tengo stop para eso. Cuando me dicen este tema es re del Flaco digo qué bueno, no tengo ningún drama. (…) Yo creo que es el disco más spinetano que hice. Encima Javier (Malosetti) tocó con  Spinetta mucho tiempo, Sergio (Verdinelli) fue su batero los últimos discos.  De algún modo inconsciente creo que los busqué por ese lado, dije “si quiero tener ese audio”…y como la inspiración siempre está basada en Spinetta que es mi maestro y mi ídolo total les pedí a estas bestias si querían tocar conmigo.

14:54 En bolas al estudio
En los discos anteriores yo llegaba al estudio y tenía todo los deberes hechos, como si hubiera estudiado muchísimo y me llevaba todo completamente armado, y simplemente usaba el estudio como caja acústica y por las consolas increíbles que sólo hay en los estudios (de grabación). Pero llevaba el trabajo prácticamente armado y casi finalizado. En eso también quise cambiar y dije “porque no voy al estudio en bolas”. Había partes de temas que no tenía terminadas, había letras que no tenía terminadas. Quería sentir esa adrenalina los ochos días que había alquilado el estudio para grabar. Y bueno lo logré, lo terminé en seis al disco, y los dos días que sobraron íbamos a escuchar las canciones al estudio.

16:17 Qué depositás en la música. Ficción o realidad del que canta.
La música para mi es algo muy grande, es algo increíble, es algo muy valioso. La música es como una religión, es una sensación muy rara. La uso (a la música) para comunicarme, para decir cosas que en la vida cotidiana no las digo o no queda bien decirlas. Me encanta jugar a eso, me encanta seguir siendo un niño, un inmaduro en ese sentido. Me encanta sincerarme y poder sacar cosas de mi cuerpo a través de la canción. La uso como una especie de terapia también. En la mayoría de las canciones soy yo. Hablo de lo que me está pasando, de lo que siento en ese momento. Pero lo hermoso de la música es que la primera persona puede cambiar, podés jugar a ser algo. En Mundo anfibio por ejemplo fui un animal, me puse en la piel de un pez, de una jirafa. Incluso podés hasta ser mujer en una canción, es hermoso ese juego, pero la mayoría de las cosas que digo salen de mí cuando están en primera persona.

 

 

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