1957...LOS FRONTERIZOS, TROILO, YUPANQUI

EN QUÉ ANDABAN
4 de junio de 2017

1957...Chacarera del Chacho por Los Fronterizos

A mediados de noviembre de 1863, luego de enterarse de la ejecución del Chacho Peñaloza, Sarmiento le escribió una carta al presidente Mitre, en la que decía: “No sé qué pensaran de la ejecución del Chacho, yo, inspirado en los hombres pacíficos y honrados, he aplaudido la medida precisamente por su forma. Sin cortarle la cabeza al inveterado pícaro, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses”.

Peñaloza, caudillo federal riojano, se había rendido al comandante Ricardo Vera en Loma Blanca. Una hora más tarde lo asesinaron y cortaron su cabeza, que fue exhibida en una pica en la plaza del pueblo de Olta. El Chacho había sido lugarteniente de Facundo Quiroga en su pelea contra el unitarismo porteño.

Considerando que fue editada en 1957, dos años después del golpe de estado que derrocó a Perón, incluir la “Chacarera del Chacho” en el disco Canciones de cerro y luna volumen 2 fue un verdadero acto de valentía por parte de Los Fronterizos.

Compuesta por el Cuchi Leguizamón, la “Chacarera del Chacho” encontró su mejor versión la interpretación de Los Fronterizos, que se hallaban en un proceso de refundación musical: ya que un año antes, en 1956, César Isella había reemplazado a Carlos Barbarán.

El ingreso de Isella fue fundamental para consolidar a Los Fronterizos como uno de los grupos más importantes en la historia del folklore argentino, no solo por el carácter popular de su propuesta sino también por la excelencia musical que caracteriza su discografía.

1957...Inspiración por Aníbal Troilo

Injustamente, “Inspiración” es uno de los clásicos menos conocidos en la historia del tango. Su compositor, el violinista Peregrino Paulós, era hijo del músico español Peregrino Paulós y la dinamarquesa Juana Mogensen. El primer registro de “Inspiración” data  de 1918, en la interpretación del conjunto del bandoneonista Augusto Berto en el que Paulós tocaba el violín.

El primer título de “Inspiración” fue “6ª del R. 2”, en homenaje a la Sexta Compañía del Regimiento 2 de Infantería, donde el hermano de Peregrino había cumplido su servicio militar En 1922, fue grabado por la orquesta de Roberto Firpo. Algunos años más tarde lo grabó Pedro Maffia con su orquesta, en la que tocaban Osvaldo Pugliese y Elvino Vardaro.

“Inspiración” fue uno de los tangos preferidos de Troilo. Basta con mencionar que lo grabó cuatro veces: en 1943, 1951, 1952 y 1957.

Originalmente instrumental, “Inspiración” se convirtió en un tango cantado cuando Luis Rubistein le agregó letra y fue posteriormente grabado por Agustín Magaldi. Libertad Lamarque y Francisco Canaro también lo consideraban infaltable en sus respectivos repertorios. Pero la consolidación de “Inspiración” como un clásico inmortal del tango llegó en 1943, con las versiones de las orquestas de Miguel Caló y Aníbal Troilo, esta última con arreglo de Ástor Piazzolla.

“Inspiración” fue uno de los tangos preferidos de Troilo. Basta con mencionar que lo grabó cuatro veces: en 1943, 1951, 1952 y 1957. Precisamente, vamos a escuchar la versión de 1957, por la orquesta de Aníbal Troilo, en la que tocaban el rosarino Fernando Tell (bandoneón), suerte de mano derecha de Troilo por aquellos años, y dos músicos extraordinarios: Kicho Díaz en contrabajo y Osvaldo Berlingieri en piano.

1957...Piedra y camino por Atahualpa Yupanqui.

Temáticamente ligada al Camino del Inca, la zamba “Piedra y camino” es una pieza central de la obra de Atahualpa Yupanqui porque simboliza su vida de caminante. El estribillo,  una copla de cuatro versos, condensa la idea de un destino andariego: “Es mi destino, piedra y camino, de un sueño lejano y bello, viday, soy peregrino”.

1957 fue uno de los años de mayor actividad de Yupanqui. Editó los discos Canto y guitarra, Canciones del solitario, Guitarra… dímelo tú y Camino del indio. Ya desde su título, “Piedra y camino”, incluida en este último, funciona como un manifiesto artístico y es la canción que sintetiza el mensaje del álbum. Para Yupanqui, la piedra no es algo muerto, sino un reservorio de memoria, y nos enseña que, si se la sabe leer, es un testimonio histórico. Y el camino es, ni más ni menos, una alegoría de la vida de Yupanqui, que recorrió medio planeta con su guitarra al hombro. 

La simpleza de “Piedra y camino” define la estética yupanquiana; su profundidad la convierte en una suerte de canción-ritual. Si bien la interpretación de Mercedes Sosa le dio espesor histórico, vale también escuchar la extraordinaria versión de Suma Paz. Pero ahora nos quedamos con la original, por Yupanqui, en 1957.

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