MARIO ORTIZ: SUS CUADERNOS DE LENGUA Y LITERATURA

UN LARGO ETCÉTERA
8 de julio de 2017

Existe una remanida anécdota histórica, muchas veces utilizada como introducción a la filosofía del lenguaje, según la cuál el gran marsupial que conocemos como "canguro" debe su nombre a un equívoco lingüístico. Según esta fábula, para muchos apócrifa, cuando los colonos ingleses se encontraron con un ejemplar de aquel animal desconocido y preguntaron a los indígenas australianos qué bicho era ese que se movía a los saltos y llevaba a sus crías en un repliegue externo de su propia piel, recibieron como toda respuesta los vocablos "Kan Ghu Ru".

Los hombres blancos creyeron que ese era el nombre de las bestias, pero no, en realidad la expresión quería decir "no entiendo la pregunta".

Sea o no cierta, la anécdota ilustra de modo ejemplar la arbitrariedad que existe en todo signo lingüístico; la puntada caprichosa que une, cada vez que pronunciamos una palabra, a un sonido con un significado y un objeto ausente; la esquiva relación que existe, en suma, entre las palabras y las cosas.

La poesía de Ortiz, escrita a veces en verso, a veces en prosa, incorpora como materiales una amplia variedad de discursos como, por ejemplo, la divulgación científica y la lingüística, pero también la historia local, coyuntural a veces, de Bahía Blanca.

La obra poética de Mario Ortiz hace pie en este problema filosófico fundamental, pero agrega un pregunta: y si veo las cosas de una forma diferente, si las digo diferentes, ¿no podrían ser, esas mismas cosas, distintas?

Ortiz nació en 1965 en la ciudad de Bahía Blanca, donde estudio la carrera de Letras, donde vive hasta el día de hoy, donde trabaja como docente en la universidad y la escuela media.

A mediados de los ochenta, cuando era todavía un estudiante, formó parte del grupo de jóvenes poetas bahienses conocido como "mateísta". Pero recién en el año 2000, con treinta y cinco años, publica el primero de una serie de libros que dio en llamar Cuadernos de lengua y literatura, que continúa escribiendo y que cuenta al día de hoy con 10 volúmenes, el último de ellos publicado este año. Todo lo que escriba en el futuro, afirma, va a ir a parar a estos Cuadernos.

La poesía de Ortiz, escrita a veces en verso, a veces en prosa, incorpora como materiales una amplia variedad de discursos como, por ejemplo, la divulgación científica y la lingüística, pero también la historia local, coyuntural a veces, de Bahía Blanca. Los procedimientos a los que recurre para amalgamar estos materiales son igualmente heterogeneos, al punto que resulta difícil describir sus libros o decir cómo son.

Acaso, siguiendo sus palabras, haya que decir que "la poesía no es, sino que funciona. Establece conexiones entre elementos diversos del mismo modo en que se dice en matemática que B contrajo relación de dependencia con A. Es decir, B está en función de A. Ya lo enunció Shelley en 1822 en Defensa de la poesía: la poesía “señala las relaciones antes no percibidas de las cosas.” Sólo hay que agregar que el lenguaje pone de manifiesto esa relación ya existente y/o la inventa a partir de sí mismo."

Hoy, en La Canción del País, Mario Ortiz o "La dependencia funcional".

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+ La foto del posteo pertenece a Luis Ángel Salomón para http://desenklaustrados.info

 

 

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