MARINA YUSZCZUK, INOCENTE POR EXPERIENCIA. ENTREVISTA

LITERATURA
26 de agosto de 2017

Hablamos sobre su libro y entrevistamos a Marina Yuszczuk. Nació en Quilmes en 1978 y es poeta, narradora, editora y periodista. A los diez años se mudó a Bahía Blanca, ciudad que hace de escenario a la mayor parte de la trama autobiográfica de cristianismo, iniciación sexual femenina, rebeldía adolescente, y reflexión sobre la maternidad que desarrolla en su último libro, La inocencia.

En Bahía, Yuszczuk hizo la Licenciatura en Letras de la Universidad del Sur, estudios que continuó, ya instalada de nuevo en Buenos Aires, hasta doctorarse. El título de su tesis: "Lectura de la tradición en la poesía argentina de los 90".

Además de La inocencia, editada en marzo de este año por el sello rosarino Iván Rosado, publicó los libros de poesía Lo que la gente hace (2012), Madre soltera (2013) y La ola de frío polar (2015) y la colección de relatos Los arreglos. Este último fue el primer título de la editorial Rosa Iceberg, que ella misma lleva adelante junto a Emilia Erbetta y Tamara Tenembaum, y que edita exclusivamente textos escritos por mujeres.

¿Hasta qué punto escribir sobre uno mismo significa asumir un riesgo narrativo? ¿Existe diferencia entre narrador, autor y personaje? ¿Cuál? ¿Qué pasa con los mecanismos de la memoria cuando se los pasa por los mecanismos de la literatura? ¿Y al revés? ¿Qué pasa con la literatura cuando se pone en función de la memoria?

"La infancia es una cosa armada con materiales tan escasos –escribe Yuszczuk en su novela– que a uno no le queda otra que generalizar, asumir que pasaron muchas veces las cosas que una vez le contaron. Es como alguien que revisa una casa abandonada y encuentra una latita, se pregunta qué papel habrá tenido esa latita en la vida de los dueños, qué historias guarda... Un objeto fascinante, que quizás alguien que ni siquiera vivía en la casa tiró al pasar como un descarte."

Cualquiera que lea un texto como La inocencia experimenta algo parecido, la certeza de que aunque un relato autobiográfico nunca es exhaustivo y a veces puede ser sesgado, inexacto y hasta tramposo, en algunos casos alcanza para dejarnos una sensación verdadera.

¿Hasta qué punto escribir sobre uno mismo significa asumir un riesgo narrativo? ¿Existe diferencia entre narrador, autor y personaje? ¿Cuál? ¿Qué pasa con los mecanismos de la memoria cuando se los pasa por los mecanismos de la literatura? ¿Y al revés? ¿Qué pasa con la literatura cuando se pone en función de la memoria?

Hoy, en Un largo etcétera, Marina Yuszczuk, Inocente por experiencia.

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