JULIÁN USANDIZAGA: "NO PODÉS ANDAR CORRIENDO DETRÁS DE LA ÚLTIMA MODA"

LA COLUMNA DE MAITE
7 de junio de 2017

“No me digan maestro, yo soy alumno de la vida, y cada vez entiendo menos”, dice Julián Usandizaga. Del dibujante y grabador de 84 años se puede ver hasta el 14 de junio en la Facultad de Humanidades y  Artes de la UNR una serie de obras bajo el título de “Buscar y obrar”, apenas una parte de esa gran muestra retrospectiva que en el año 2003 se expuso en Parque España.

Esta vez, algunos colegas, funcionarios y amigos –él agradece a Rodolfo Perassi, María Susana Echeveste y Daniel Randisi de la Dirección de Cultura de la facultad, y a Pablo Rodríguez Jáuregui quien hizo una película proyectada en la inauguración – se encargaron de la selección y el montaje. “Estos dibujos son etapas de la vida que tenían que ver con el momento”, dice Usandizaga. Y con ese sentido del humor que aparece una y otra vez cuando habla comenta: “Si hay alguna tendenciosidad ideológica no va por mi cuenta”.

De entre los cincuenta años de producción artística de Usandizaga en “Buscar y obrar” hay dibujos y grabados que dejan ver su grado de virtuosismo técnico en la construcción formal y superposición de tramas a la par de la potencia simbólica en los que él se niega a llamar cuadros. ¡Ni siquiera le interesa venderlos! Entre los temas recurrentes de su poética se cuentan el poder de las instituciones (religiosas, militares, civiles), los estragos de la dictadura en la subjetivad contemporánea, la denuncia social, el aniquilamiento de la humanidad, y la colonización histórica y actual. Es notable cómo Usandizaga logra condensar en sus dibujos una serie de elementos conceptuales con un alto grado de detallismo en los diversos planos de sentido. “V Centenario de América”; el autorretrato“D.N.I.”; “De nuestra América” o “Los testigos”, son algunos de sus trabajos expuestos.

“Fueron muchos ex alumnos (a la inauguración) que no me dejaron ni respirar”, cuenta. “Estos me están despidiendo, digo yo”, y otra vez la carcajada invade el estudio de la radio.

Tengo 84 años, y dije, no sé cuánto voy a durar, y no quiero estirar la patita sobre una mesa con un lápiz en la mano haciendo otro dibujito, quiero ver este planeta hermoso en el que vivimos y que la gente maltrata tanto.

Y aunque a él no le quede cómodo escucharlo, Usandizaga es un verdadero maestro, no solo en el sentido de aquel que recibe coloquialmente ese título por reconocérsele la calidad de lo que hace, sino también porque aun hoy, a pesar de haber hecho sus últimos dibujos en 2005, sigue dando clases en su taller.

“Yo no sabía que esos iban a ser los últimos dibujos. Tengo 84 años, y dije, no sé cuánto voy a durar, y no quiero estirar la patita sobre una mesa con un lápiz en la mano haciendo otro dibujito, quiero ver este planeta hermoso en el que vivimos y que la gente maltrata tanto”. Pero a sus alumnos, a los que recibe con la misma pasión de siempre –“llegué a docente sin proponérmelo y lo he disfrutado taaanto”- les sigue diciendo que “que la cultura da modos, (y que) el sistema da modas”. “Yo trato de no hablar de arte, me gusta hablar del proceso, que es un proceso de reparación de las perdidas”, cuenta. Ya los Cromagnón lo hacían, (uno) dice mentiritas que se llaman objetos de arte”.

Nacido en Juncal, Santa Fe, y radicado a los 14 años en Rosario, Julián Usandizaga hizo su bachillerato en la Dante Alighieri de donde se iba “a las diez de la mañana a los cafés a charlar y a estar libre”, y de donde lo “expulsaron tres veces”. Luego probó en la carrera de “arquitectura como mal alumno tres años” y después se metió en Bellas Artes. A su vez se recibió de Profesor nacional superior de pintura  egresado de la Universidad Nacional del Litoral. En el año 2006 la institución de la ciudad de Santa Fe le otorgó el título de profesor honorario por haber “formado generaciones de artistas con su talento y predisposición" siendo "uno de los dibujantes más brillantes de la Argentina".

Además de su formación institucional, las mejores clases las recibió de parte de otro gran maestro; Juan Grela, a quien él recuerda con cariño. “Grela a mí me hizo taaanto bien, me gustaría verlo un ratito aunque sea, y a su familia eh. Yo creo que los padres dejan sellos, dejan intencionalidad en los hijos, aunque uno les lleve la contra o se porte mal, porque portarse mal no es cualquiera, es contra eso. Él me enseño a ver pero gráficamente”. Y cuenta una anécdota: “Una vez me hizo dibujar  una botella, entonces vino y me dice, “mire, la botella le salió bien, pero qué va a hacer con todo ese papel que le sobró”. Qué desgraciado! me sacó la nariz de la botella y me la puso en el dibujo”.

“No podés andar corriendo detrás de la última moda”

El hombre que desde 1960 expone en museos del país y del exterior cuenta en otro momento de la entrevista que después de la Segundo Guerra Mundial, –“que no la gana nadie (a la guerra) sino que la pierde todo el mundo"–, cuando el epicentro del arte cambia de Paris a Nueva York, él se encontraba en la facultad de Bellas Artes y fue allí a donde empezó a recibir los discursos estéticos que se sucedían una vez entronizada Norteamérica como eje mundial del arte y la cultura.

“Se desarrollan dos cosas; el arte y los deportes. En arte aparece una secuencia que la tengo acá anotada, la leo (avisa y arremete con su hoja de anotaciones); pop art, lanp art, objet art, happening, concept-art, ready made, Environmental, parece una clase de inglés –se ríe–, asamblage,  body art…si esto no es colonización yo me llamo Julieta”, dice Usandizaga riendo. “Se propagó por todo el mundo, y no podés andar corriendo detrás de la última moda, porque yo soy un tipo maniático, cuando termino una ya están en otra, entonces me dediqué a dibujar como en sexto grado”.

“Soy maniático, todo lo hago calculando, despacito”, dice. “El dibujo te encuentra a vos, vos no encontrás al dibujo. Yo no necesito una anécdota, la anécdota está basada en un estrago emocional, una homologación a los sueños y los juegos, y uno no puede soñar el sueño del vecino porque te convertís en el vecino, vas encontrando tu dibujo como podés, a tirones, hasta que aparece lo que te parece mejor”.

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